{"id":524,"date":"2020-01-08T13:59:10","date_gmt":"2020-01-08T12:59:10","guid":{"rendered":"http:\/\/mondonedoferrol.vl23498.dinaserver.com\/tema-3-la-participacion-liturgica\/"},"modified":"2022-08-10T10:43:35","modified_gmt":"2022-08-10T08:43:35","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mondonedoferrol.org\/gl\/tema-3-la-participacion-liturgica\/","title":{"rendered":"","raw":""},"content":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_es_post_content":"Enero de 2020\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\nPistas para la formaci\u00f3n lit\u00fargica de grupos de pastoral en la parroquias de Mondo\u00f1edo-Ferrol\r\n\r\n<h5>\n\tTEMA 3<\/h5>\n<p>\n\tHace unos cincuenta a&ntilde;os el Concilio Vaticano II puso en marcha una gran obra de reforma y renovaci&oacute;n lit&uacute;rgica, de la que nosotros hoy tenemos los frutos, aunque qu&eacute; duda cabe que hay mucho camino por recorrer. Esa reforma lit&uacute;rgica se pon&iacute;a en marcha pedida por los padres conciliares en la Constituci&oacute;n Sacrosanctum Concilium, sobre la Sagrada Liturgia, que a su vez recog&iacute;a todo un siglo de investigaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n sobre la liturgia. Uno de los pilares b&aacute;sicos tanto del movimiento lit&uacute;rgico, como del documento conciliar y que se aplic&oacute; en la reforma lit&uacute;rgica fue el concepto de &ldquo;participaci&oacute;n lit&uacute;rgica&rdquo;.<br \/>\n\t&nbsp;<\/p>\n<h6>\n\t<strong>&iquest;Qu&eacute; es la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica?<\/strong><\/h6>\n<p>\n\tEl n&uacute;mero 48 de la constituci&oacute;n Sacrosanctum Concilium dice as&iacute;: &ldquo;<em>La Iglesia, con sol&iacute;cito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extra&ntilde;os y mudos espectadores, sino que comprendi&eacute;ndolo bien a trav&eacute;s de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acci&oacute;n sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Se&ntilde;or, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a s&iacute; mismos al ofrecer la hostia inmaculada no s&oacute;lo por manos del sacerdote, sino juntamente con &eacute;l, se perfeccionen d&iacute;a a d&iacute;a por Cristo mediador en la uni&oacute;n con Dios y entre s&iacute;, para que, finalmente, Dios sea todo en todos<\/em>&rdquo;.<\/p>\n<p>\n\tPor tanto, el Concilio no se conforma con una participaci&oacute;n pasiva, un mero estar presente, sino que nos habla de una participaci&oacute;n a la que a&ntilde;ade unos calificativos: &ldquo;activa&rdquo;, &ldquo;plena&rdquo;, &ldquo;consciente&rdquo;, &ldquo;fructuosa&rdquo;, etc. Otras veces, en vez de a&ntilde;adir calificativos, describe lo que es la participaci&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, en el n&uacute;mero 11 se dice: &ldquo;Mas, para asegurar esta plena eficacia es necesario que los fieles se acerquen a la sagrada Liturgia con recta disposici&oacute;n de &aacute;nimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano&rdquo;.<br \/>\n\t&nbsp;<\/p>\n<h6>\n\tLas condiciones para una participaci&oacute;n aut&eacute;ntica<\/h6>\n<p>\n\tEs necesario recordar que todo lo que vamos a decir, aunque parezca limitarse al aspecto exterior de la liturgia &ndash;lo que hacemos&ndash;, en realidad est&aacute; al servicio de lo que en la liturgia celebramos: el misterio de Cristo vivo y el encuentro con &Eacute;l. Esa es la garant&iacute;a de que la liturgia no se convierte en algo meramente externo, en un activismo o en algo solamente est&eacute;tico.<\/p>\n<p>\n\tPara que se d&eacute; la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica, en primer lugar, es necesario que se hagan una serie de acciones: gestos, palabras, etc. Para que haya una aut&eacute;ntica participaci&oacute;n interna, un aut&eacute;ntico encuentro con Cristo, es necesario que esto se realice a partir y por medio de la participaci&oacute;n externa: lo que hacemos. Por eso en la liturgia son necesarios los ministerios &ndash;desde el ministerio de la presidencia, ejercido por el sacerdote, hasta los dem&aacute;s ministerios propios de la celebraci&oacute;n, como lectores, cantores, ministros extraordinarios de la sagrada comuni&oacute;n&hellip;<br \/>\n\t<br \/>\n\tLos ministerios est&aacute;n al servicio de la participaci&oacute;n activa y no para el lucimiento personal o el protagonismo de quien lo ejerce. Por eso, lo que hacemos lo hacemos como un servicio y lo realizamos de acuerdo a las normas lit&uacute;rgicas de la Iglesia, porque la celebraci&oacute;n nunca depender&aacute; de nuestros gustos, al ser celebraci&oacute;n de la Iglesia, no nuestra en el sentido de privada o particular.<br \/>\n\t<br \/>\n\tLa participaci&oacute;n activa, adem&aacute;s, requiere una acci&oacute;n comunitaria. Quien celebra no es cada uno de los fieles aisladamente, sino que son constituidos en comunidad, en asamblea lit&uacute;rgica, estructurada org&aacute;nicamente, presidida lit&uacute;rgicamente, y con esos ministerios que le permiten realizar la acci&oacute;n lit&uacute;rgica. San Pablo compara a la Iglesia con un cuerpo y esa comparaci&oacute;n se aplica tambi&eacute;n a la Iglesia que se manifiesta como asamblea lit&uacute;rgica, convocada por el Se&ntilde;or mismo. Lo individual, lo personal, no se anula en la liturgia: las preocupaciones y alegr&iacute;as de cada uno son asumidas en la celebraci&oacute;n, y esto se hace comunitariamente. Por ejemplo, en la oraci&oacute;n colecta, el sacerdote invita a todos a orar y en silencio cada uno eleva su s&uacute;plica o acci&oacute;n de gracias a Dios. Todas ellas son recogidas por el sacerdote en la oraci&oacute;n que pronuncia, a la que toda la asamblea responde &ldquo;am&eacute;n&rdquo;, haciendo suya las intenciones de cada uno. Tambi&eacute;n es muy importante la comuni&oacute;n en los gestos: todos estamos de pie, todos nos sentamos o arrodillamos, todos hacemos la se&ntilde;al de la cruz, todos respondemos&hellip; No vamos &ldquo;por libre&rdquo;, sino que expresamos lo que somos: una comunidad cristiana, que est&aacute;, por tanto, en comuni&oacute;n.<\/p>\n<p>\n\tPero claro, no todo se puede quedar en lo que hacemos. Tambi&eacute;n cuenta mucho, evidentemente, la intenci&oacute;n con la que lo hacemos. Por eso, para que la liturgia no sea una sucesi&oacute;n de gestos mec&aacute;nicos estereotipados, son necesarias unas actitudes internas. Obviamente la primera de esas actitudes es la fe. Lo que hacemos, lo hacemos con fe y desde la fe &ndash;incluyendo aqu&iacute; la actitud de conversi&oacute;n que nos lleva a la fe&ndash;. Sin esa actitud fundamental la participaci&oacute;n activa en la liturgia ser&iacute;a una quimera muy lejana, le faltar&iacute;a autenticidad y verdad. Sin fe, la liturgia no hace posible el culto al Padre en Esp&iacute;ritu y en Verdad, porque no llegar&iacute;a a nuestra vida y se quedar&iacute;a en meras pr&aacute;cticas de piedad o devoci&oacute;n. Junto con la fe, otras actitudes internas favorecen esa participaci&oacute;n activa: la comuni&oacute;n, la entrega de s&iacute;, el servicio, etc. Tres exigencias que nos invitan a vivir la liturgia de un modo m&aacute;s aut&eacute;ntico: como un encuentro con Cristo vivo.<br \/>\n\t&nbsp;<\/p>\n<h6>\n\t&iquest;Por qu&eacute; es tan importante la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica?<\/h6>\n<p>\n\tLa participaci&oacute;n activa de los fieles en la liturgia no es un a&ntilde;adido o un capricho: es una exigencia propia de la celebraci&oacute;n. La liturgia pide la participaci&oacute;n. De lo contrario no lograr&aacute; su finalidad propia: hacer de la vida de los hombres un culto agradable a Dios unidos a Cristo, que entreg&oacute; su vida por nosotros.<\/p>\n<p>\n\t&iquest;Por qu&eacute; no quiere la Iglesia que los fieles asistan a la liturgia como espectadores mudos, sino que participen en ella activamente? En virtud del Bautismo. Por el sacramento del Bautismo todos los fieles tienen derecho participar as&iacute; de la liturgia. Todos los fieles, por el Bautismo, participamos del sacerdocio de Cristo y estamos llamados a unirnos con &eacute;l, de modo que nuestra existencia se transforme y nos ofrezcamos a Dios unidos al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>\n\tCuando los fieles oran, cuando aclaman, cuando proclaman o confiesan la fe, lo hacen como miembros del sacerdocio real de Cristo. Para que pueda hacerlo Cristo mismo ha instituido el sacerdocio ministerial. Pero los obispos y los presb&iacute;teros no suplen la funci&oacute;n sacerdotal de toda la asamblea, que participa en la celebraci&oacute;n de esa manera.<\/p>\n<p>\n\tJunto con esto es importante volver a se&ntilde;alar el car&aacute;cter comunitario de la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica. Dice un conocido liturgista, el P. Jos&eacute; Antonio Abad: &ldquo;&Eacute;ste es, en efecto, un acto del entero Cuerpo M&iacute;stico de Cristo, Cabeza y miembros (SC 7); por ello, las acciones que en ella se realizan no son nunca acciones privadas, sino acciones de todo el cuerpo eclesial, es decir, comunitarias. Acciones, por tanto, que han de ser realizadas no s&oacute;lo por los ministros o por una parte de los fieles, sino por los ministros y por todos los fieles. En consecuencia, de la misma naturaleza de la liturgia brota una exigencia y una llamada a todos los miembros de la asamblea lit&uacute;rgica para que se asocien a Cristo Sacerdote y Cabeza, y en y desde &Eacute;l, junto con los dem&aacute;s miembros del Cuerpo M&iacute;stico, glorifiquen al Padre y participen en los dones salv&iacute;ficos&rdquo;.<br \/>\n\t<br \/>\n\tFinalmente cabe se&ntilde;alar que la participaci&oacute;n activa es una de las preocupaciones fundamentales de la Iglesia, porque la liturgia est&aacute; en el centro de su vida, porque es &ldquo;fuente y culmen&rdquo; de la vida cristiana (SC 7).<\/p>\n<p>\n\tC&oacute;mo llevar a cabo ese ideal de participaci&oacute;n que nos plantea el Concilio Vaticano II. &iquest;C&oacute;mo hacer que la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica sea un verdadero encuentro con Cristo a trav&eacute;s de los signos, gestos y palabras que la forman? Ser&iacute;a maravilloso que esta pregunta tuviera una respuesta sencilla, simple, directa y pr&aacute;ctica, porque en el fondo eso es lo que perseguimos en toda celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica, tanto cuando la preparamos como durante la misma celebraci&oacute;n. Quiz&aacute;s no haya una f&oacute;rmula m&aacute;gica, pero s&iacute; que podemos dar una respuesta en tres &aacute;mbitos sobre los que profundizar y trabajar.<\/p>\n<p>\n\tEl primero de ellos es la misma celebraci&oacute;n. El Concilio nos ha ense&ntilde;ado &ndash;y ha pedido que para ello se haga la reforma lit&uacute;rgica&ndash; que la celebraci&oacute;n es m&aacute;s transparente en la medida en que los ritos son sencillos, breves y claros. Recargar innecesariamente la celebraci&oacute;n posiblemente hace m&aacute;s dif&iacute;cil que los ritos nos ayuden a un aut&eacute;ntico encuentro con Cristo. Por eso la reforma lit&uacute;rgica del Concilio Vaticano II revis&oacute; los ritos, resaltando lo principal y suprimiendo o simplificando lo accesorio o las repeticiones innecesarias. Por esa misma raz&oacute;n se introdujo el uso de las lenguas vern&aacute;culas &ndash;en nuestro caso el espa&ntilde;ol&ndash;. Si leemos las directrices para la reforma que hay en los cap&iacute;tulos del II al V de la constituci&oacute;n conciliar sobre liturgia Sacrosanctum Concilium nos daremos cuenta de que hay unos principios que subyacen y cuya finalidad es precisamente fomentar la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica.<br \/>\n\tPero, claro, el problema no es solamente de ritos, sino tambi&eacute;n de personas. Sacrosanctum Concilium intuye que en lo que toca al tema de la participaci&oacute;n la reforma de los ritos es solamente el primer paso, que no tiene sentido si no va acompa&ntilde;ada de algo en lo que los padres conciliares insisten en muchos n&uacute;meros del documento: la formaci&oacute;n lit&uacute;rgica. Una formaci&oacute;n que va encaminada a cambiar la actitud y el modo de comprender y vivir la celebraci&oacute;n, y de hacer que la fe, la celebraci&oacute;n y la vida vayan de la mano. El Concilio insiste much&iacute;simo en la formaci&oacute;n de los pastores, como presupuesto necesario para que esa formaci&oacute;n llegue a los fieles.<\/p>\n<p>\n\tY llegamos as&iacute; al tercer desaf&iacute;o de la participaci&oacute;n, que es el de superar el divorcio entre celebraci&oacute;n y vida. El Esp&iacute;ritu, que act&uacute;a en la celebraci&oacute;n, est&aacute; presente tambi&eacute;n en la vida de los cristianos, gui&aacute;ndola a la luz de lo que se celebra, en comuni&oacute;n con toda la Iglesia, de la que el cristiano forma parte. Aqu&iacute; entramos en lo que muchas veces hemos explicado: el cristiano da culto a Dios con la propia vida. El culto no es solamente la celebraci&oacute;n. Si no somos capaces de ofrecer nuestra propia vida como sacrificio agradable a Dios, unidos a Cristo, la celebraci&oacute;n se convertir&aacute; solamente en un puro rito, sin repercusi&oacute;n ninguna en la vida del cristiano.<\/p>\n<p>\n\tRitos, formaci&oacute;n, vida. Tres &aacute;mbitos en los que la pastoral lit&uacute;rgica profundiza para lograr una aut&eacute;ntica participaci&oacute;n activa, ideal lit&uacute;rgico que plantea el Concilio y que ata&ntilde;e no solamente a los pastores, sino a todo fiel que toma parte en la celebraci&oacute;n de la fe de la Iglesia. Celebrar bien, preparar la celebraci&oacute;n, ser fieles a lo que pide la Iglesia, formarnos bien para no hacer las cosas a nuestro antojo, sino entendiendo y profundizando el sentido; pero, sobre todo, ser conscientes de que la liturgia es el motor de nuestra vida, porque all&iacute; se nos da el Esp&iacute;ritu que nos gu&iacute;a hasta la verdad completa, que es el amor. He aqu&iacute; el ideal de participaci&oacute;n que la Iglesia nos ofrece.<\/p>\n<p>\n\t&iquest;Estamos lejos de este ideal? Pasos se han dado, sin ninguna duda, y pasos quedan por dar. Sin desanimarnos, miramos hacia la meta.<\/p>\n<h6>\n\t<br \/>\n\tQU&Eacute; ES LA PARTICIPACI&oacute;N ACTIVA DE LOS FIELES<\/h6>\n<p>\n\tVamos a verlo a trav&eacute;s de unos cuantos textos del Concilio que iluminan el tema:<\/p>\n<p>\n\t&quot;Es necesario que los fieles... pongan su alma en consonancia con su voz&quot; (SC 11). &quot;La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a los fieles a aquella participaci&oacute;n plena, consciente y activa en las celebraciones lit&uacute;rgicas que exige la naturaleza de la liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligaci&oacute;n, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano&hellip; (SC 14). &quot;En las celebraciones lit&uacute;rgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempe&ntilde;ar su oficio, har&aacute; todo y s&oacute;lo aquello que le corresponde&quot; (SC 28). &quot;Los ac&oacute;litos, lectores, comentadores y cuantos pertenecen a la &#39;schola cantorum&#39; desempe&ntilde;an un aut&eacute;ntico ministerio lit&uacute;rgico&quot; (SC 29).<\/p>\n<p>\n\tComo vemos, la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica es algo interno y externo; algo que implica a toda la persona, de tal forma que coincidan las actitudes interiores con el gesto o la acci&oacute;n externa.<\/p>\n<p>\n\tVeamos este otro texto, mucho m&aacute;s expl&iacute;cito: &quot;<em>La Iglesia procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe (la eucarist&iacute;a), como extra&ntilde;os y mudos espectadores, sino que, comprendi&eacute;ndolo bien a trav&eacute;s de los ritos y oraciones, participen consciente, piadosa y activamente en la acci&oacute;n sagrada, sean instruidos con la Palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Se&ntilde;or, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a s&iacute; mismos al ofrecer la Hostia inmaculada no s&oacute;lo por manos del sacerdote, sino juntamente con &eacute;l<\/em>&quot; (SC 48).<\/p>\n<p>\n\t<em><strong>Importancia de la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica.&nbsp;<\/strong><\/em>La participaci&oacute;n lit&uacute;rgica, tal y como la entiende el Vaticano II, es el punto de llegada y el punto de partida de una acci&oacute;n pastoral lit&uacute;rgica. Parece indispensable que el fiel en la celebraci&oacute;n tenga ya una predisposici&oacute;n atenta para percibir y recibir el don de Dios y poder formar parte activa en la Iglesia. Actividad que no equivale a moverse mucho porque hace muchas cosas (cosa que puede ocurrir en determinados ministerios) sino que est&aacute; orientada a disponer a toda la persona para en acontecimiento celebrativo. Por eso, la tarea de renovaci&oacute;n lit&uacute;rgica emprendida siempre ha tenido como tel&oacute;n de fondo esta preocupaci&oacute;n: uso de las lenguas vern&aacute;culas, adaptaci&oacute;n de los ritos y su simplificaci&oacute;n, presencia de la Biblia en la liturgia, canto popular, arte... De ah&iacute;, la importancia que adquiere todo lo que tienda a conseguir esta participaci&oacute;n: catequesis, preparaci&oacute;n de las celebraciones, formaci&oacute;n lit&uacute;rgica de los celebrantes... Entre otras cosas, porque la participaci&oacute;n de los fieles es siempre una tarea inacabada.<\/p>\n<p>\n\t<em><strong>Significado de la &quot;participaci&oacute;n&quot;.&nbsp;<\/strong><\/em>&quot;Participaci&oacute;n&quot; es una palabra que procede del lat&iacute;n participatio (partem-capere= tomar parte). Es sin&oacute;nimo de intervenci&oacute;n, adhesi&oacute;n, asistencia... Es una palabra que se usa en muchos campos y aspectos de la vida. En el lenguaje lit&uacute;rgico, aparece el t&eacute;rmino para indicar siempre una &ldquo;relaci&oacute;n a&rdquo;, &ldquo;un tener en com&uacute;n con&rdquo;, un &ldquo;estar en comuni&oacute;n&rdquo;. Participaci&oacute;n viene a ser, de hecho, relaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n, identificaci&oacute;n, uni&oacute;n... En los textos lit&uacute;rgicos, el t&eacute;rmino est&aacute; cargado de connotaciones eclesiales y lit&uacute;rgicas, y, a veces, m&aacute;s que la palabra como tal, interesa descubrir en ellos el objetivo al que se dirige la acci&oacute;n de participar.<\/p>\n<p>\n\tPodemos decir que la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica lleva consigo tres aspectos inseparables:<br \/>\n\t&bull; Incluye unos actos humanos (gestos, ritos) y unas actitudes internas, susceptibles ambos de variedad en intensidad, modalidad o vivencia. No todos los gestos o actos en la celebraci&oacute;n pueden considerarse iguales en importancia.&nbsp;<br \/>\n\t&bull; El objeto de la participaci&oacute;n no es s&oacute;lo el acto, ritual o sacramental, sino tambi&eacute;n el contenido (la salvaci&oacute;n). Est&aacute; dirigida a la experiencia personal de la Presencia del Misterio Pascual. Si esto es as&iacute; afecta a toda la persona de modo efectivo y afectivo.<br \/>\n\t&bull; Afecta a su modo a todas las personas que participan: fieles, ministros... y provoca en ellos diversidad de experiencias personales respondiendo a la misma celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p>\n\tQuiz&aacute;s nos ayude a aclararnos el siguiente texto: &ldquo;Hay una diferencia clara entre participaci&oacute;n y lo que podemos llamar intervenci&oacute;n. Se puede intervenir, se puede leer una lectura, se puede cantar... pero no hay que poner en eso la participaci&oacute;n. La participaci&oacute;n consiste en&hellip; que todos estemos viviendo -cada uno personalmente- en contacto con Cristo, mediante la fe, la realidad salv&iacute;fica concreta que Cristo quiere vivir con su comunidad, con su Iglesia. Esta es la verdadera participaci&oacute;n... El creyente, en efecto, incorporado al Pueblo de Dios por el bautismo, toma parte realmente en el misterio de Cristo a trav&eacute;s de la celebraci&oacute;n que lo actualiza en la asamblea lit&uacute;rgica: en esto precisamente consiste la realidad de la participaci&oacute;n, fundamento de la vida teologal y de la sacramentalidad existencial del cristiano, de su corresponsabilidad en la misi&oacute;n de la Iglesia y n&uacute;cleo de su existencia como disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s&rdquo;. (LUIS F. &Aacute;LVAREZ).<\/p>\n<p>\n\tLa participaci&oacute;n lit&uacute;rgica en Cuadernos Phase, n&ordm;41: Problem&aacute;tica de la pastoral lit&uacute;rgica). Qu&eacute; importante caer en la cuenta en esta disposici&oacute;n que nos lleva a poner el acento no tanto en el hacer sino en el ser.<\/p>\n<p>\n\t<em><strong>La participaci&oacute;n, seg&uacute;n &quot;Sacrosanctum Concilium&quot;.&nbsp;<\/strong><\/em>Nos ofrece un concepto rico y complejo de participaci&oacute;n lit&uacute;rgica. Ya hemos visto varios textos. Comienza afirmando que &ldquo;las acciones lit&uacute;rgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es sacramento de unidad... Por eso, pertenecen a todo el cuerpo de la Iglesia&quot; (SC 2, 26, 41, 42). Extiende la reflexi&oacute;n sobre la participaci&oacute;n de los fieles a toda acci&oacute;n lit&uacute;rgica. Con ello, se descubre que la participaci&oacute;n es parte integrante y constitutiva de la misma acci&oacute;n. Es algo que va m&aacute;s all&aacute; de lo m&iacute;nimo exigido para la validez y la licitud sacramental. Y se sit&uacute;a en la l&iacute;nea de la eficacia fruct&iacute;fera. Mejor, en la l&iacute;nea de la gracia.<\/p>\n<p>\n\tImportante es, igualmente, el matiz del Vaticano II cuando nos hace comprender que la participaci&oacute;n lit&uacute;rgica es el culmen y la fuente de la vida espiritual. Toda la vida del creyente se transforma en ofrenda eterna y espiritual. La celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica debe ser el punto de encuentro entre el culto de la vida y el culto lit&uacute;rgico.<\/p>\n<p>\n\tPodemos resumir la doctrina del Vaticano II sobre la participaci&oacute;n de los fieles as&iacute;:<\/p>\n<p>\n\t&bull; Es un ideal, la participaci&oacute;n plena, consciente, activa y fructuosa (SC 11 ; 14), interna y externa (SC 19; 110), comunitaria (SC 27), propia de los fieles (SC 114) ...<br \/>\n\t&bull; Es un derecho y un deber que asiste a los fieles, por el Bautismo (SC 14 ; LG 10-11 ; PO 5).<br \/>\n\t&bull; Su raz&oacute;n &uacute;ltima est&aacute; en la naturaleza de la liturgia (SC 2; 11; 14; 41; 42; LG 26).&nbsp;<br \/>\n\t&bull; Urge su puesta en pr&aacute;ctica (SC 11) y se&ntilde;ala los medios para conseguirla: la formaci&oacute;n lit&uacute;rgica (SC 14; 19), la catequesis lit&uacute;rgica (SC 35,3), las celebraciones de la Palabra (SC 35,4), la homil&iacute;a (SC 35,2; DV 25 ; PO 4), los cantos y respuestas, los gestos y posturas corporales (SC 30)...<br \/>\n\t&bull; Se&ntilde;ala la meta final de la participaci&oacute;n de los hombres y el culto a Dios (SC 5, 7, 11...).<br \/>\n\t&nbsp;<\/p>\n<h6>\n\tEXIGENCIAS DE LA PARTICIPACI&oacute;N<\/h6>\n<p>\n\tPor &uacute;ltimo se&ntilde;alamos algunas exigencias de car&aacute;cter antropol&oacute;gico que est&aacute;n en la base de la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica y sirven como soporte para la realidad de la comuni&oacute;n con el misterio celebrado.<\/p>\n<p>\n\ta) La participaci&oacute;n es una actividad humana, que requiere presencia f&iacute;sica, identificaci&oacute;n en las actitudes, unidad en los gestos y movimientos, coincidencia en las palabras y en los actos; es decir, acci&oacute;n com&uacute;n. Y, como es una acci&oacute;n festiva y simb&oacute;lica (tambi&eacute;n la liturgia), est&aacute; sujeta a leyes propias. Hay, pues, que renunciar a particularismos en la expresi&oacute;n y aceptar los cauces que ofrece la celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p>\n\tb) La participaci&oacute;n exige una actitud comunitaria, de forma que lo eclesial y compartido tenga primac&iacute;a sobre lo individual y privado, sin necesidad de anularlo. Hay que procurar conseguir una asamblea viva, que ora, canta, dialoga, se mueve, y no s&oacute;lo contempla y oye. Todo esto, con ritmo y proporci&oacute;n armoniosa.<\/p>\n<p>\n\tc) La participaci&oacute;n pide actitudes cristianas, y no meramente religiosas. Por eso, lo primero que se requiere es conversi&oacute;n y fe; despu&eacute;s, la entrega de uno mismo y la comuni&oacute;n con los hermanos. Finalmente, el compromiso, apostolado y testimonio.<\/p>\r\n\r\n\"La participaci\u00f3n es una actividad humana, que requiere presencia f\u00edsica, identificaci\u00f3n en las actitudes, unidad en los gestos y movimientos, coincidencia en las palabras y en los actos; es decir, acci\u00f3n com\u00fan\"","_es_post_name":"tema-3-la-participacion-liturgica","_es_post_excerpt":"","_es_post_title":"Tema 3: La participaci\u00f3n lit\u00fargica","_gl_post_content":"","_gl_post_name":"","_gl_post_excerpt":"","_gl_post_title":"","edit_language":"gl","footnotes":""},"categories":[65,14],"tags":[],"class_list":{"0":"post-524","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-actualidad","7":"category-blogs-de-opinion"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Tema 3: La participaci\u00f3n lit\u00fargica - Di\u00f3cesis de Mondo\u00f1edo - Ferrol @mondonedoferrol<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/mondonedoferrol.org\/tema-3-la-participacion-liturgica\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"gl_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Tema 3: La participaci\u00f3n lit\u00fargica - 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