{"id":8,"date":"2022-06-13T11:19:57","date_gmt":"2022-06-13T09:19:57","guid":{"rendered":"http:\/\/mondonedoferrol.vl23498.dinaserver.com\/sintesis-sobre-la-fase-diocesana-del-sinodo\/"},"modified":"2022-08-24T17:53:52","modified_gmt":"2022-08-24T15:53:52","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mondonedoferrol.org\/gl\/sintesis-sobre-la-fase-diocesana-del-sinodo\/","title":{"rendered":"","raw":""},"content":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"author":1,"featured_media":1159,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_es_post_content":"Documento sobre la sinodalidad de la Iglesia que peregrina en Espa\u00f1a\n<h6>I. INTRODUCCI\u00d3N: RELECTURA DE LA EXPERIENCIA SINODAL<\/h6>\nPor una Iglesia sinodal: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n. Este era el llamamiento del papa Francisco a toda la Iglesia universal, que hemos atendido fielmente desde la Iglesia que peregrina en Espa\u00f1a. Desde la apertura de la Asamblea sinodal en Roma, el 10 de octubre de 2021, hasta la clausura de la fase sinodal en Espa\u00f1a, el 11 de junio de 2022, todas las di\u00f3cesis espa\u00f1olas, las congregaciones religiosas, los institutos seculares, la vida contemplativa, los movimientos apost\u00f3licos y muchas otras instituciones se han involucrado en el llamamiento del papa para impulsar un proceso de escucha y discernimiento que contribuya a promover el camino de la sinodalidad, que es \u2013dice el papa Francisco\u2013 \u00abel camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio\u00bb . En este camino compartido han participado en Espa\u00f1a 14.000 grupos sinodales que han implicado a m\u00e1s de 215.000 personas, en su mayor parte laicos, tambi\u00e9n consagrados, religiosos, sacerdotes y obispos. Se han involucrado las 70 di\u00f3cesis, con 13.500 grupos parroquiales, numerosas congregaciones religiosas y 11 CONFER regionales, 215 monasterios de clausura, 20 C\u00e1ritas diocesanas, 37 movimientos y asociaciones laicales, 21 institutos seculares.\n\nEl Equipo sinodal designado por la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola recibi\u00f3 todas las aportaciones y, tras un ejercicio de discernimiento, ofrece la siguiente s\u00edntesis, que ser\u00e1 remitida, junto con todas las aportaciones recibidas, a la Secretar\u00eda General para el S\u00ednodo de la Santa Sede.\n\nEl recorrido sinodal no ha sido totalmente nuevo. La experiencia en Espa\u00f1a ha tenido como referente inmediato el Congreso de Laicos, celebrado en el mes de febrero de 2020. Aquella experiencia, que identific\u00f3 en sus conclusiones cuatro itinerarios para avanzar hacia una Iglesia en salida \u2013primer anuncio, acompa\u00f1amiento, procesos formativos y presencia en la vida p\u00fablica\u2013 y dos claves transversales \u2013sinodalidad y discernimiento\u2013, se ha visto ahora reforzada con la participaci\u00f3n en esta escucha y discernimiento de la vida consagrada en sus diversas formas, la aportaci\u00f3n sacerdotal y la implicaci\u00f3n de numerosas instituciones de la Iglesia.\n\nEn algunas di\u00f3cesis el camino sinodal ha convivido con otros procesos de s\u00ednodo diocesano que se estaban realizando o que hab\u00edan concluido recientemente. Esto ha supuesto en algunos casos una escasa incidencia del proceso sinodal, que se ha encontrado con el cansancio del Pueblo de Dios. En otros casos, sin embargo, la integraci\u00f3n con las asambleas diocesanas que estaban teniendo lugar ha permitido un trabajo integrado y una reflexi\u00f3n m\u00e1s fecunda.\n\nEl proceso sinodal ha ido creciendo con el paso del tiempo. Con el transcurso de las semanas se han ido incorporando nuevos grupos gracias al entusiasmo mostrado por sus dinamizadores \u2013sobre todo los laicos, m\u00e1s motivados inicialmente que los sacerdotes\u2013. Se invit\u00f3 a grupos ajenos a la Iglesia y se dieron experiencias de escucha muy valiosas. Miembros de partidos pol\u00edticos y de iniciativas culturales y sociales fueron escuchados y se recogi\u00f3 tambi\u00e9n la voz de personas que enviaron su aportaci\u00f3n v\u00eda online. La pandemia ha resultado una circunstancia ambivalente. Por un lado, limit\u00f3 la convocatoria de los grupos, el trabajo y sus reuniones, pero, al mismo tiempo, revitaliz\u00f3 el tejido comunitario para atender a las nuevas situaciones que se produc\u00edan y el S\u00ednodo empuj\u00f3 a vencer los miedos y retomar el trabajo eclesial, suponiendo en muchos casos una expresi\u00f3n de vuelta a la normalidad despu\u00e9s de un tiempo de alejamiento.\n\nFinalmente, los grupos han querido dejar patente su profundo agradecimiento por este tiempo vivido: un momento de gracia, construido desde la escucha mutua, activa y respetuosa, la apertura para hablar con franqueza, compartiendo experiencias gratificantes y con intercambios constructivos.\n\nLa participaci\u00f3n ha sido principalmente de personas ya implicadas en la vida de la Iglesia, mayoritariamente mujeres. Ha resultado escasa la respuesta de los j\u00f3venes y las familias y tambi\u00e9n entre los alejados y las personas no creyentes, aunque los que han participado expresaron su sorpresa por el inter\u00e9s de la Iglesia en saber su opini\u00f3n. Algunas experiencias han resultado especialmente significativas, como los procesos sinodales en 19 c\u00e1rceles, en las residencias de ancianos y el trabajo realizado por algunos profesores de religi\u00f3n, padres y alumnado de esta asignatura, especialmente en los cursos superiores de la ESO y de Bachillerato. Merece la pena destacar la participaci\u00f3n e integraci\u00f3n en este proceso de los inmigrantes cat\u00f3licos.\n\nEn relaci\u00f3n con el trabajo realizado, ha predominado la percepci\u00f3n de no estar solos, de formar parte del Pueblo de Dios, compuesto por una riqueza y pluralidad de comunidades, con sus distintas sensibilidades, opiniones y preocupaciones. Se ha vivido la alegr\u00eda de compartir y revitalizar la fe, la vida y la pertenencia a la Iglesia y el gozo de ser tenido en cuenta. De hecho, lo m\u00e1s valorado ha sido el proceso mismo: el sentirse todos comunidad, la libertad para expresarse, la posibilidad de escucha, el compartir inquietudes, deseos, dificultades, dudas\u2026 El di\u00e1logo fraterno y la reflexi\u00f3n compartida han hecho experimentar ilusi\u00f3n y esperanza, y han sido una oportunidad para dinamizar la comunidad, que expresa su deseo de seguir caminando juntos.\n\nRespecto al impacto que ha tenido el proceso sinodal, destaca la numerosa participaci\u00f3n de fieles en los procesos de escucha y discernimiento. Hubo tambi\u00e9n dudas en torno a la utilidad de esta fase sinodal, por dos motivos: por un lado, porque, como consecuencia de experiencias negativas anteriores, se suscit\u00f3 una cierta desconfianza sobre los frutos que podr\u00edan originarse en este trabajo sinodal; por otro lado, por la desconfianza en torno a que las aportaciones llegaran realmente a ser escuchadas, discernidas e incorporadas.\n\nEntre las sorpresas no ha sido menor comprobar c\u00f3mo, al avanzar en el camino, todo iba encontrando sentido y se fortalec\u00eda la vocaci\u00f3n, el compromiso y la experiencia sinodal: al andar se ha hecho camino. Hemos experimentado la acci\u00f3n silenciosa pero real y constante del Esp\u00edritu Santo como gran animador de todo. La readaptaci\u00f3n de etapas y de materiales seg\u00fan las necesidades de los grupos, la preparaci\u00f3n de nuevos recursos para distintos colectivos eclesiales (por ejemplo, ni\u00f1os, adolescentes, ancianos, etc.) y para sectores m\u00e1s alejados o con dificultades, son tambi\u00e9n momentos especiales que hablan de un proceso vivo, din\u00e1mico y creativo. Adem\u00e1s, con los materiales se ha querido dar respuesta a una dificultad encontrada: el desconocimiento de lo que es la sinodalidad y la complejidad de las cuestiones que se planteaban.\n\nDestacamos algo que, en general, se ha subrayado en todas las aportaciones: que el trabajo se ha realizado en cada una de las sesiones tras la oraci\u00f3n y la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu. Esta oraci\u00f3n comunitaria ha servido para tomar conciencia de que los cristianos iluminamos nuestra vida a trav\u00e9s del discernimiento, en el que dejamos que el Esp\u00edritu de Jes\u00fas nos habite y nos conduzca.\n\nPero en la experiencia del discernimiento queda camino por recorrer. Ese ha sido uno de los d\u00e9ficits que se han experimentado durante la consulta. Somos conscientes de que nuestras s\u00edntesis son m\u00e1s un sumatorio de aportaciones, con el deseo de recoger todas las voces, que el fruto de un ejercicio de un discernimiento, tarea que, sin embargo, hemos de realizar una vez culminada la primera fase del proceso sinodal, pues as\u00ed se nos pide desde la Secretar\u00eda General del S\u00ednodo.\n\nEn cualquier caso, el sentir general que se desprende de los documentos recibidos es que el proceso sinodal ha supuesto un esfuerzo comunitario que fortalece el sentido eclesial y ha servido para iluminar tanto nuestra propia realidad, como comunidades parroquiales, grupos y movimientos. Ha abierto el apetito de crecer en sinodalidad y discernimiento.\n\nLa convocatoria del papa Francisco a participar en el S\u00ednodo ha sido aceptada con ilusi\u00f3n y esperanza y se ha comprendido que el objetivo de esta fase diocesana no era responder a un cuestionario sino comenzar a incorporar la sinodalidad como parte fundamental del ser de la Iglesia y el \u201cestilo sinodal\u201d que se deriva de ella como el modo propio de hacer Iglesia. Adoptarlo y permear con \u00e9l toda la realidad eclesial, en todos los \u00e1mbitos y en todos los aspectos, es un proceso de conversi\u00f3n lento, que llevar\u00e1 tiempo y del que s\u00f3lo se est\u00e1 en los comienzos.\n\nAlentados por el mismo Esp\u00edritu, este trabajo se realiza con el mismo af\u00e1n de escuchar y discernir el querer de Dios para la Iglesia, aqu\u00ed y ahora.\n&nbsp;\n<h6>II. EL S\u00cdNODO, TIEMPO HABITADO POR EL ESP\u00cdRITU<\/h6>\nComuni\u00f3n, comunidad, escucha y di\u00e1logo, corresponsabilidad, formaci\u00f3n, presencia p\u00fablica, misi\u00f3n son palabras \u2013todas ellas conectadas entre s\u00ed\u2013 que resuenan con fuerza en las s\u00edntesis recibidas. La comuni\u00f3n se vive en la comunidad, de cuya edificaci\u00f3n y desarrollo todos somos corresponsables, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; una comunidad que escucha acoge, nos permite vivir, celebrar y crecer en la fe y nos anima a comprometernos en el mundo para transformar la realidad y anunciar a Jesucristo.\n\n<em><strong>A) Iglesia en camino: la voz del Esp\u00edritu dentro de la Iglesia<\/strong><\/em>\n\nComo punto de partida, destacan dos ideas fundamentales: de un lado, avanzar en el cumplimiento de la misi\u00f3n de la Iglesia requiere partir de una fuerte conversi\u00f3n personal, comunitaria y pastoral; de otro, no podemos ser Iglesia desde la lejan\u00eda, sino que resulta imprescindible la apertura, la escucha, ir all\u00ed donde est\u00e1n quienes nos necesitan, como una forma de entender nuestra misi\u00f3n.\n\nDesde la perspectiva de la conversi\u00f3n, somos muy conscientes del papel de la oraci\u00f3n, los sacramentos, la activa participaci\u00f3n en las celebraciones y la formaci\u00f3n sobre los contenidos de nuestra fe; en definitiva, de la necesidad de vivir una espiritualidad din\u00e1mica que nos conduzca a una renovaci\u00f3n interior y a una transformaci\u00f3n exterior, a madurar el sentido sobrenatural de la fe para no quedarnos en lo puramente ritual. Renovar el encuentro con Jes\u00fas, el Se\u00f1or, es el punto de partida de cualquier proceso de cambio para dar respuesta a las urgencias que estamos detectando. No podemos ser cre\u00edbles en el exterior si no cuidamos el interior.\n\nNos preocupa la secularizaci\u00f3n de los bautizados, la p\u00e9rdida de la identidad cristiana de los creyentes y, por derivaci\u00f3n, de las estructuras de las que formamos parte \u2013instituciones y centros de la Iglesia\u2013. Efectivamente, la conversi\u00f3n no puede quedarse solo en lo personal: debe afectar a la organizaci\u00f3n de nuestra Iglesia para que todas las estructuras se vuelvan m\u00e1s misioneras.\n\nJuega un papel muy importante, en relaci\u00f3n con esta cuesti\u00f3n, la celebraci\u00f3n de la fe. Observamos que la liturgia \u2013a pesar de su importancia como instrumento privilegiado de santificaci\u00f3n, de conversi\u00f3n y de evangelizaci\u00f3n, as\u00ed como de edificaci\u00f3n de la comunidad\u2013 se vive de una forma fr\u00eda, pasiva, ritualista, mon\u00f3tona, distante. Ello es as\u00ed en gran medida por las carencias formativas sobre sus contenidos, que lleva al desconocimiento de lo que es y significa, y por la falta de participaci\u00f3n en su desarrollo, que conduce a la indiferencia. Todo ello tiene como consecuencia la desconexi\u00f3n entre las celebraciones lit\u00fargicas y nuestra vida, por lo que resulta imprescindible potenciar la formaci\u00f3n en liturgia y promover una participaci\u00f3n viva y fructuosa, a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de equipos de animaci\u00f3n lit\u00fargica. Resuena tambi\u00e9n con fuerza la necesidad de reflexionar seriamente sobre la adaptaci\u00f3n de los lenguajes, de los ornamentos y de parte de los ritos que est\u00e1n m\u00e1s alejados del momento presente, as\u00ed como de repensar el papel de la homil\u00eda \u2013 en tanto que parte integrante de la liturgia\u2013 como elemento fundamental para entender la celebraci\u00f3n y para la formaci\u00f3n de los fieles laicos.\n\nAdicionalmente, se considera que la preparaci\u00f3n de la liturgia debe cuidarse especialmente en aquellas celebraciones a las que asisten personas que no participan activamente de la vida de la Iglesia. En definitiva, hemos de lograr que las celebraciones toquen el alma de los fieles.\nM\u00e1s en concreto, el Esp\u00edritu nos pide profundizar en la vida de oraci\u00f3n, sin la cual no podemos vivificar a la Iglesia. Necesitamos sentirnos comunidad viva, coherente, que asume sus errores y carencias y camina hacia el futuro con la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n y la ayuda de la gracia del Esp\u00edritu.\n\nDesde la perspectiva de la vivencia y celebraci\u00f3n de la fe, se valora mucho la parroquia como principal espacio para el ejercicio de la vida cristiana, como lugar de comuni\u00f3n, de cercan\u00eda, que ayuda a superar el individualismo, a conocerse, a quererse. Tambi\u00e9n, m\u00e1s en particular, la pertenencia a un grupo de referencia. Somos Iglesia de muchos modos y, en ocasiones, muy diversos entre s\u00ed. Pero esa pluralidad ha de ser asumida en clave de complementariedad y hemos de ser capaces de lograr la unidad sin caer en la tentaci\u00f3n de imponer la uniformidad. Percibimos, en cierto sentido, que hemos de recuperar el valor de la comuni\u00f3n eclesial sobre la vivencia de lo particular o grupal, que puede llegar a ser excluyente. Aunque apreciamos la riqueza de las distintas realidades eclesiales, tenemos la sensaci\u00f3n de que no nos conocemos y andamos divididos.\n\nJunto con ello, los cristianos no podemos vivir como si fu\u00e9ramos una realidad social ajena a este mundo. Debemos caminar junto con la sociedad actual y ello implica esforzarnos por abrirnos a todos. Una resonancia especial posee la necesidad de mostrarnos como Iglesia que escucha y acompa\u00f1a, tambi\u00e9n que anima y llega a la vida real de las personas. Ciertamente, la palabra escucha ha sido una de las m\u00e1s subrayadas por los grupos sinodales.\n\nLa escucha del Esp\u00edritu es experiencia originaria y permanente. Hemos de ser capaces de construir comunidades que la pongan en pr\u00e1ctica, acogedoras, cercanas e inclusivas, que acompa\u00f1en y sepan mostrar la ternura de Dios, particularmente a aquellas personas que son excluidas o rechazadas por la sociedad. Ello permitir\u00eda ir rompiendo prejuicios y clich\u00e9s contra la Iglesia, favoreciendo el di\u00e1logo con la sociedad.\n\nDesde esta perspectiva, coincidimos en la importancia del papel de los sacerdotes en el acompa\u00f1amiento espiritual y les pedimos por ello una mayor cercan\u00eda a la comunidad. Al mismo tiempo, somos conscientes de que recae sobre el resto de los miembros del Pueblo de Dios la responsabilidad fundamental de colaborar activamente en la construcci\u00f3n de comunidades que acojan y acompa\u00f1en. En definitiva, hemos de lograr pasar de eventos pastorales a procesos de vida cristiana, sobre todo porque, en ocasiones, percibimos el agotamiento y el cansancio por no ver con claridad hacia d\u00f3nde vamos; de alg\u00fan modo, tenemos la sensaci\u00f3n generalizada de que hacemos muchas cosas que no llevan a ninguna parte.\n\nEn particular, se pone de manifiesto la necesidad de que la acogida est\u00e9 m\u00e1s cuidada en el caso de las personas que necesitan de un mayor acompa\u00f1amiento en sus circunstancias personales por raz\u00f3n de su situaci\u00f3n familiar \u2013se muestra con fuerza la preocupaci\u00f3n por las personas divorciadas y vueltas a casar\u2013 o de su orientaci\u00f3n sexual. Sentimos que, como Iglesia, lejos de quedarnos en colectivos identitarios que difuminan los rostros, hemos de mirar, acoger y acompa\u00f1ar a cada persona en su situaci\u00f3n concreta.\n\nEl paso de la vivencia interior de la fe a la presencia p\u00fablica transformadora de la sociedad tiene como puente la formaci\u00f3n. A este respecto, sin embargo, reconocemos graves carencias, particularmente en los fieles laicos, pero tambi\u00e9n en los sacerdotes.\n\nEn cuanto a los sacerdotes, se pide una formaci\u00f3n que profundice m\u00e1s en la vida apost\u00f3lica, en la clave de la sinodalidad y en la corresponsabilidad, con reconocimiento del papel propio de los fieles laicos, de la autoridad entendida no como poder, sino como servicio. En concreto, se insiste mucho en que la formaci\u00f3n de nuestros seminaristas est\u00e9 iluminada con estas claves.\n\nRespecto de los laicos, se puede detectar una clara paradoja en las aportaciones. Al tiempo que se ve imprescindible potenciar procesos formativos \u2013integrales y de car\u00e1cter permanente que conduzcan a un compromiso transformador de la realidad, con una fuerte presencia de la Doctrina Social de la Iglesia\u2013, no se asumen como propios; no existe un compromiso firme con la formaci\u00f3n en el caso de la inmensa mayor\u00eda de los fieles. Ello conduce a profesar una fe d\u00e9bil, llena de lagunas y carencias, e incapacita para dar testimonio p\u00fablico de ella, porque se percibe inseguridad, miedo, falta de preparaci\u00f3n para el di\u00e1logo. A nivel m\u00e1s de detalle, los laicos piden a sus pastores valent\u00eda y mayor claridad en temas complejos que generan gran debate social.\n\nVemos claro que la formaci\u00f3n nos tiene que llevar al compromiso y afectar a nuestra propia vida. Los documentos magisteriales son abundantes y los centros especializados de formaci\u00f3n no faltan, pero se precisa comprender la necesidad de articular procesos formativos y de animar a comprometernos con ellos. En relaci\u00f3n con esta cuesti\u00f3n, se valora muy positivamente la pertenencia a un equipo de vida como marco adecuado para la formaci\u00f3n, entendida en sentido amplio y no como mera adquisici\u00f3n de saberes; un equipo que, no obstante, no est\u00e9 encerrado en s\u00ed mismo, sino abierto a la comunidad, para no crear barreras ni hacer acepci\u00f3n de personas.\n\nDos de las cuestiones que m\u00e1s reflexiones ha suscitado son la complementariedad de las tres vocaciones, todas llamadas a la santidad \u2013la vocaci\u00f3n laical, la vocaci\u00f3n a la vida consagrada y la vocaci\u00f3n al sacerdocio\u2013 y, en relaci\u00f3n con ella, la corresponsabilidad de los fieles laicos.\n\nSomos muy conscientes del papel imprescindible de los sacerdotes en la vivencia y celebraci\u00f3n de la fe, singularmente en la eucarist\u00eda y el perd\u00f3n, as\u00ed como en la animaci\u00f3n y edificaci\u00f3n de la comunidad. Por eso nos duele particularmente la falta de entusiasmo de una parte muy relevante de los sacerdotes de las distintas comunidades locales y nuestra falta de eficacia como comunidad a la hora de acompa\u00f1arlos en la vivencia de su vocaci\u00f3n.\n\nUna concreci\u00f3n de ello es lo que podemos llamar clericalismo bilateral, es decir, un exceso de protagonismo de los sacerdotes y un defecto en la responsabilidad de los laicos. Vemos que tiene una doble causa: por un lado, los sacerdotes, por inercia, desempe\u00f1an funciones que no les son propias y no impulsan la corresponsabilidad laical; por otro lado, los laicos no asumen su papel en la edificaci\u00f3n de la comunidad, por comodidad, por inseguridad, por miedo a equivocarse o por experiencias negativas anteriores. Se entiende generalmente que \u201clo de dentro es cosa de curas y lo de fuera cosa de laicos\u201d y que, desde el punto de vista institucional, la Iglesia est\u00e1 m\u00e1s organizada sobre el sacramento del orden que sobre el sacramento del bautismo \u2013ambos rec\u00edprocamente imprescindibles\u2013.\n\nSe se\u00f1ala con insistencia la necesidad de ampliar los espacios de participaci\u00f3n, de animar a m\u00e1s personas a que se comprometan en ellos, de ayudar a los bautizados a descubrir que son Iglesia y que, como tales, todo lo que le afecta les concierne. En este sentido, el apostolado asociado se ve y valora como un medio eficaz para descubrir y vivir la corresponsabilidad en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.\n\nDerivado de lo anterior, el autoritarismo en la Iglesia (autoridad entendida como poder y no como servicio), con sus correspondientes consecuencias \u2013clericalismo, poca participaci\u00f3n en la toma de decisiones, desapego de los fieles laicos\u2013 es una de las principales cr\u00edticas que aparece en las aportaciones de los grupos sinodales. El papel de los laicos y de la vida consagrada en el momento presente es imprescindible e insustituible, y hemos de ser capaces de encontrar el modo y los espacios para que puedan desarrollarlo en toda su plenitud.\n\nValoramos mucho a nuestros hermanos consagrados, si bien somos conscientes de que no les tenemos tan presentes como deber\u00edamos. Por ello, resulta importante cuidar las mutuas relaciones con los miembros de la vida consagrada, que vemos como un carisma de la Iglesia, que se vive en la Iglesia y el Esp\u00edritu lo da al servicio de la Iglesia y de toda la humanidad. En particular, valoramos muy positivamente que la vida contemplativa tambi\u00e9n ha vivido este proceso sinodal desde la oraci\u00f3n, la lectio divina y el discernimiento comunitario tan propio de los monasterios.\n\n<em><strong>B) Iglesia en salida: di\u00e1logo con el mundo<\/strong><\/em>\n\nNo somos Iglesia para nosotros mismos, sino para los dem\u00e1s. Desde esta perspectiva, se insiste claramente en la necesidad de abandonar la visi\u00f3n de una Iglesia de mantenimiento para avanzar hacia una aut\u00e9ntica Iglesia en salida, aunque suponga asumir algunos riesgos. Transformar la pastoral de conservaci\u00f3n en una pastoral de conversi\u00f3n y de evangelizaci\u00f3n constituye una exigencia ineludible en la actualidad. En coherencia con ello, consideramos que la comuni\u00f3n ha de conducirnos a un estado permanente de misi\u00f3n: encontrarnos, escucharnos, dialogar, reflexionar, discernir juntos son acciones con efectos positivos en s\u00ed mismas, pero no se entienden si no es con el fin de impulsarnos a salir de nosotros y de nuestras comunidades de referencia para la realizaci\u00f3n de la misi\u00f3n que tenemos encomendada como Iglesia.\n\nSe percibe, sin embargo, una clara fractura entre Iglesia y sociedad. Aqu\u00e9lla es vista como una instituci\u00f3n reaccionaria y poco propositiva, alejada del mundo de hoy. En parte, consideramos que la responsabilidad es nuestra, porque no sabemos comunicar bien todo lo que somos y hacemos. Esta imagen de la Iglesia nos duele \u2013 porque la amamos\u2013 y, en cierto sentido, la sensaci\u00f3n de que no llegamos a la sociedad y de que los prejuicios contra la Iglesia son insalvables nos conduce a un profundo des\u00e1nimo que dificulta la presencia evangelizadora y transformadora de la realidad.\nCreemos que la Iglesia, de la que nos sentimos miembros, debe acercarse a los hombres y mujeres de hoy, sin renunciar a su naturaleza ni a la fidelidad al Evangelio, estableciendo un di\u00e1logo con otros actores sociales, con el fin de mostrar su rostro misericordioso y contribuir a la realizaci\u00f3n del bien com\u00fan. Somos Iglesia viva y alegre al servicio de la misi\u00f3n, pero hemos de manifestarlo a todos. Al mismo tiempo, esa presencia en la realidad puede ayudarnos a escuchar la voz de Dios en la vida social para atender mejor los desaf\u00edos que nos plantea. En definitiva, la Iglesia sigue estando llamada a hacerse presente en la Historia.\n\nSin embargo, falta esp\u00edritu evangelizador en nuestras comunidades, m\u00e1s centradas en s\u00ed mismas que en abrirse a todas las personas que habitan el territorio en el que se ubican. En particular, aunque los laicos son conscientes de estar llamados a hacerse presentes en la vida p\u00fablica, cuesta atender esa tarea, en parte porque no sienten el apoyo y el acompa\u00f1amiento de la comunidad. Se anhelan l\u00edderes cristianos en los diferentes \u00e1mbitos de la vida p\u00fablica \u2013pol\u00edtica, econom\u00eda, educaci\u00f3n, cultura\u2026\u2013 y se ve imprescindible impulsar procesos de formaci\u00f3n de estos laicos cristianos que viven la caridad pol\u00edtica, as\u00ed como de acompa\u00f1amiento en el desarrollo de sus tareas.\n\nEn cuanto a la Iglesia como instituci\u00f3n social, vemos imprescindible su participaci\u00f3n en la vida comunitaria, pero consideramos que hemos de ser capaces de impulsar una Iglesia que se preocupe m\u00e1s de abrir procesos movida por el Esp\u00edritu que de ocupar espacios. M\u00e1s all\u00e1 de la corresponsabilidad y de la participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de la Iglesia, se insiste particularmente en tres extremos relativos a su organizaci\u00f3n: la necesidad de una mayor profesionalizaci\u00f3n en los asuntos de gobierno (esto es, de contar con expertos para la toma de decisiones en los distintos sectores en los que estamos presentes); la conveniencia de extender la transparencia a otros \u00e1mbitos diferentes del meramente econ\u00f3mico \u2013respecto del cual se valora muy positivamente en t\u00e9rminos generales\u2013, para explicar c\u00f3mo contribuimos al bien com\u00fan; y la urgencia de una mayor presencia en los medios de comunicaci\u00f3n generalistas, tanto en los tradicionales como en los nuevos espacios virtuales, unida a un mejor aprovechamiento de los medios propios. En particular, se valora mucho la acci\u00f3n de C\u00e1ritas como canalizadora de la acci\u00f3n caritativo-social de la Iglesia.\n&nbsp;\n<h6>III. TEMAS QUE HAN TENIDO UNA FUERTE RESONANCIA EN EL PROCESO SINODAL<\/h6>\nLas cuestiones anteriormente destacadas \u2013referidas al interior de la Iglesia y a su papel en la sociedad\u2013 est\u00e1n omnipresentes en las aportaciones de los grupos sinodales. Junto con ellas, han resonado con fuerza algunos temas espec\u00edficos que conviene destacar y sobre los que resulta necesario un mayor ejercicio de discernimiento. Son los siguientes:\n\n- En primer lugar, sin duda alguna, la referencia al papel de la mujer en la Iglesia como inquietud, necesidad y oportunidad. Se aprecia su importancia en la construcci\u00f3n y mantenimiento de nuestras comunidades y se ve imprescindible su presencia en los \u00f3rganos de responsabilidad y decisi\u00f3n de la Iglesia.\n\n- Es patente la preocupaci\u00f3n por la escasa presencia y participaci\u00f3n de los j\u00f3venes en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.\n\n- La familia se ve como \u00e1mbito prioritario de evangelizaci\u00f3n.\n\n- Ha tenido un eco importante el tema de los abusos sexuales, de poder y de conciencia en la Iglesia, evidenciando la necesidad de perd\u00f3n, acompa\u00f1amiento y reparaci\u00f3n.\n- Mayoritario ha sido el sentir acerca de la necesidad de institucionalizar y potenciar los ministerios laicales.\n\n- Atenci\u00f3n espec\u00edfica merece el tema del di\u00e1logo con las dem\u00e1s confesiones cristianas y con otras religiones. Reconocemos que tenemos escasa experiencia ecum\u00e9nica en nuestras comunidades, al tiempo que comprendemos la necesidad de establecer este di\u00e1logo all\u00ed donde no existe y, en su caso, de potenciarlo, con espacios e iniciativas compartidas que lleguen a todos los miembros de las comunidades.\n\nPor \u00faltimo, destacamos algunas otras cuestiones relevantes que han surgido en di\u00e1logo sinodal, si bien con menor presencia:\n\n- La necesidad de potenciar una presencia cualificada de la Iglesia en el mundo rural.\n\n- La religiosidad popular como cauce de evangelizaci\u00f3n en un mundo secularizado.\n\n- La necesidad de fomentar la pastoral de los mayores.\n\n- La conveniencia de incrementar la atenci\u00f3n de determinados colectivos tales como presos, enfermos o inmigrantes.\n\nJunto con todo lo anterior, aunque se trata de cuestiones suscitadas solo en algunas di\u00f3cesis y, en ellas, por un n\u00famero reducido de grupos o personas, vemos conveniente incorporar a esta s\u00edntesis, por su relevancia en el imprescindible di\u00e1logo eclesial y con nuestros conciudadanos, la petici\u00f3n que formulan acerca de la necesidad de discernir con mayor profundidad la cuesti\u00f3n relativa al celibato opcional en el caso de los presb\u00edteros y a la ordenaci\u00f3n de casados; en menor medida, ha surgido igualmente el tema de la ordenaci\u00f3n de las mujeres. En cualquier caso, en relaci\u00f3n con estos temas, se detecta una clara petici\u00f3n de que, como Iglesia, dialoguemos sobre ellos con el fin de permitir conocer mejor el Magisterio respecto de los mismos&nbsp; y poder ofrecer una propuesta prof\u00e9tica a nuestra sociedad.\n\nPor \u00faltimo, debemos destacar, como particularidad de la Iglesia que peregrina en Espa\u00f1a, la fuerte resonancia en las s\u00edntesis diocesanas del proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos celebrado en Madrid en febrero de 2020. Se percibe con nitidez que ese proceso ha sido precursor de este camino sinodal y que es asimismo la manera natural de darle continuidad. 2 Cf. FRANCISCO, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal Querida Amazonia, 87-88 y 99-105.\n&nbsp;\n<h6>IV. LA FUERZA DE LA SINODALIDAD Y LA CLAVE DEL DISCERNIMIENTO<\/h6>\nQuienes nos hemos implicado en este proceso hemos experimentado con fuerza que la sinodalidad es el camino para seguir haciendo Iglesia; una Iglesia no autorreferencial, sino abierta y cercana a todos los hombres y mujeres de hoy y, por ello, queremos seguir en esta senda.\n\nNos hemos sabido escuchados, hemos sido libres al hablar, hemos experimentado esperanza, alegr\u00eda, ilusi\u00f3n, coraje para cumplir nuestra misi\u00f3n, con un fuerte sentimiento comunitario de seguir en camino y de hacerlo juntos. Sentimos un profundo agradecimiento por haber podido ser protagonistas del proceso. Junto con ello, realmente vemos en \u00e9l algo nuevo, que nos abre horizontes hasta ahora poco explorados. En un momento en el que resulta patente que las cosas no pueden seguir igual y urge dar respuesta a desaf\u00edos ineludibles, percibimos que estamos asentando las bases para un nuevo modo de trabajar y de ser Iglesia y ello nos ilusiona y anima.\n\nLa participaci\u00f3n nos ayuda a renovar nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia y fortalece la comuni\u00f3n (encontrarnos, rezar juntos, escucharnos, dialogar, nos hace crecer como comunidad); reflexionar y discernir unidos sobre c\u00f3mo hemos de ser Iglesia en el momento presente nos lleva a volver a la esencia de la raz\u00f3n de nuestra existencia y misi\u00f3n: anunciar a Jesucristo. En definitiva, nos hace m\u00e1s aut\u00e9nticos, nos configura como disc\u00edpulos-misioneros.\n\nNo obstante, esta certeza en la necesidad de seguir avanzando en la v\u00eda de la sinodalidad y (re)descubriendo lo que significa no impide que encontremos dificultades y se manifiesten dudas e incertidumbres. El ejercicio de escucha sin filtros que hemos tratado de hacer no ha estado exento de esfuerzo; adem\u00e1s, no son pocos quienes se preguntan si realmente servir\u00e1 para algo este proceso de escucha, sobre todo relacion\u00e1ndolo con experiencias anteriores \u2013s\u00ednodos y asambleas diocesanas celebrados en alg\u00fan momento m\u00e1s o menos reciente, que han generado frustraci\u00f3n por quedar sin aplicaciones pr\u00e1cticas\u2013. De alg\u00fan modo, la voluntad de seguir avanzando se condiciona a que existan signos concretos que contin\u00faen motivando una mayor implicaci\u00f3n y generando ilusi\u00f3n. Nos sabemos escuchados, pero no protagonistas de la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.\n\nTambi\u00e9n se considera, desde otra perspectiva, que hemos de ser capaces de no sobrecargar la experiencia sinodal. No podemos desconocer que existen muchos espacios sinodales; por ello, hemos de comenzar a llenarlos de contenido aut\u00e9nticamente sinodal para favorecer la participaci\u00f3n y la toma de decisiones, sin perjuicio de que, all\u00ed donde se vea necesario, se abran nuevos caminos, siempre desde el discernimiento. A este respecto resuena con especial fuerza la idea de dar el paso de la consulta a la codecisi\u00f3n: que los \u00f3rganos existentes no se limiten a ser instrumentos consultivos, sino que en ellos se adopten decisiones con madurez, honestidad y como fruto de un ejercicio de corresponsabilidad guiado por el discernimiento. Tambi\u00e9n hemos de destacar la insistencia acerca de la conveniencia de una mayor apertura del proceso de nombramiento de obispos y p\u00e1rrocos a la participaci\u00f3n de la comunidad.\n\nLa sinodalidad, no obstante, se percibe como inseparable del discernimiento, otro de los extremos que resuena con fuerza en las s\u00edntesis diocesanas y que constituye el objetivo del proceso sinodal. El discernimiento se ve como un complemento necesario de la sinodalidad y un instrumento eficaz para evitar el clericalismo. M\u00e1s en concreto, algunos grupos destacan que los cauces para el discernimiento son, entre otros, los espacios sinodales ya existentes, tales como los consejos parroquiales y diocesanos y las comunidades de referencia donde se comparte la vida y la misi\u00f3n.\n\nAunque no tenemos experiencia suficiente de qu\u00e9 es el discernimiento y c\u00f3mo podemos llevarlo a cabo en nuestras comunidades, comprendemos que es camino seguro para abrirnos al Esp\u00edritu e ir identificando los pasos que hemos de dar. Efectivamente, constatamos que no estamos todav\u00eda preparados para esta actitud interior y por eso necesitamos educarnos para un discernimiento personal y comunitario. Esto exige descubrir el plan y la voluntad de Dios para cada persona, estar atentos a las llamadas y retos de la Iglesia y del mundo aqu\u00ed y ahora, mediante la escucha de la Palabra de Dios en un clima de oraci\u00f3n. Y, sobre todo, entenderlo no como una acci\u00f3n de mera invocaci\u00f3n del Esp\u00edritu, sino como una actitud sincera de escucha a su voz. El discernimiento es una clave verdadera para realizar la necesaria conversi\u00f3n en la Iglesia y para transformarnos en disc\u00edpulos misioneros.\n\nSe trata en definitiva de reconocer el paso de Dios por nuestra vida, de interpretar las llamadas del Esp\u00edritu y de elegir los caminos que el Se\u00f1or nos se\u00f1ala para una conversi\u00f3n pastoral y misionera.\n&nbsp;\n<h6>V. UNA MIRADA ESPERANZADA<\/h6>\nEn este tiempo de Gracia, todos cuantos hemos participado en el proceso sinodal hemos expresado nuestros sue\u00f1os, deseos y compromisos con una Iglesia que sea m\u00e1s familia, m\u00e1s cercana a los necesitados, m\u00e1s valiente para afrontar los problemas del mundo de hoy y en la que sus miembros, apoyados en la Palabra, mostremos a todos la alegr\u00eda y la belleza de seguir a Jes\u00fas.\n\nA la luz del trabajo sinodal realizado en toda la Iglesia en Espa\u00f1a, sentimos con fuerza la llamada a caminar juntos y a renovar e incrementar nuestro modo de participar en la Iglesia, desde la hondura de su misterio, en los dos aspectos que la definen: la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n.\n\nEsta llamada implica tres urgencias que abordar, claramente entrelazadas: crecer en sinodalidad, promover la participaci\u00f3n de los laicos y superar el clericalismo.\n\n1.- Crecer en sinodalidad. La Iglesia est\u00e1 llamada a una permanente conversi\u00f3n en el modo de ser y de hacer. Este estilo y espiritualidad \u2013la sinodalidad\u2013 no cambia su identidad ni su misi\u00f3n, que provienen del Se\u00f1or, pero invita a todos a un renovar su modo de comprometerse en el servicio eclesial y de participar en la vida de la Iglesia. Muchos grupos manifiestan su deseo de continuar trabajando con este esp\u00edritu sinodal en sus comunidades y que este mismo esp\u00edritu gu\u00ede la vida diocesana y la de toda la Iglesia.\n\nEste deseo de cambio exige, por tanto, una formaci\u00f3n expl\u00edcita en sinodalidad, con todo lo que implica de capacidad de acogida, de procesos de escucha activa y respetuosa, de comprensi\u00f3n, de acompa\u00f1amiento a los dem\u00e1s y de discernimiento. Se trata de dar cabida, con paciencia y humildad, a las preguntas y cuestiones que otros quieran formular con el fin de conocer, a partir de la escucha abierta a las aportaciones de todos, el plan de Dios para este tiempo y para este lugar.\n\nImplica asumir la diversidad en las comunidades en clave de complementariedad y tener estructuras eclesiales aut\u00e9nticamente sinodales. Supone dar un mayor protagonismo a quienes forman parte de ellas, desde la complementariedad de las vocaciones, tambi\u00e9n en cuanto a la toma de decisiones.\n\nUna propuesta concreta para seguir experimentando la sinodalidad ser\u00eda la realizaci\u00f3n de consultas anuales, parroquiales o diocesanas, para dar la oportunidad de expresarse y contribuir en los planes pastorales que se van a llevar a cabo. Se trata de promover otras estructuras de participaci\u00f3n que corresponsabilicen al Pueblo de Dios en la acci\u00f3n evangelizadora y caritativa de la Iglesia. Entre los sacerdotes ser\u00eda oportuno promover e impulsar el trabajo en los arciprestazgos y en el consejo del presbiterio, como \u00f3rgano colegiado en orden a desarrollar procesos de discernimiento concernientes a la vida pastoral de la di\u00f3cesis.\n\n2.- Promover la participaci\u00f3n de los laicos. Se ha sentido especialmente la necesidad de subrayar la plena responsabilidad de los laicos en la vida y la misi\u00f3n de la Iglesia. En el interior de la Iglesia, en orden a la comuni\u00f3n, es preciso una mayor presencia en los \u00e1mbitos de decisi\u00f3n que permita incrementar la corresponsabilidad y ofrecer un mejor servicio al Pueblo de Dios. Ser\u00eda oportuno, a partir de una reflexi\u00f3n eclesial y can\u00f3nica, definir los asuntos respecto de los cuales la participaci\u00f3n de los cristianos laicos tuviera car\u00e1cter decisorio, especialmente en aquellos campos que son m\u00e1s propios de su vocaci\u00f3n en el mundo.\n\nEn particular, es preciso repensar el papel de las mujeres en la Iglesia, con un mayor protagonismo y responsabilidad; sencillamente, est\u00e1n desempe\u00f1ando un papel fundamental en el d\u00eda a d\u00eda de la comunidad eclesial y deben poder asumirlo igualmente en los lugares y espacios en los que se toman las decisiones.\n\nAl mismo tiempo, en orden a la misi\u00f3n, resulta imprescindible potenciar la presencia acompa\u00f1ada de los laicos en el entramado social: asociaciones de vecinos, sindicatos, partidos pol\u00edticos, econom\u00eda, ciencia, pol\u00edtica, trabajo, medios de comunicaci\u00f3n, entre otros. Conviene superar un estilo de vivir la fe \u201chacia dentro\u201d, que se reduce a la pr\u00e1ctica de los sacramentos y no sale al encuentro de las personas en la vida social y hasta las periferias. Conscientes del valor que tiene caminar junto a personas no creyentes y alejadas, es preciso trazar un itinerario de encuentro que comience con la escucha, con la necesidad de sanar heridas y con la apertura a horizontes de colaboraci\u00f3n y que, al mismo tiempo, sea plan de acogida en las parroquias para los que lleguen por primera vez.\n\n3.- Superar el clericalismo. La promoci\u00f3n del laicado implica y exige la superaci\u00f3n del clericalismo como una inercia de tiempos pasados, en los que todas las responsabilidades reca\u00edan en la figura del sacerdote. Esa superaci\u00f3n implica tambi\u00e9n vencer la pasividad y la falta de implicaci\u00f3n de muchos fieles laicos en la edificaci\u00f3n de la Iglesia. El \u00e1mbito propio de los sacerdotes es el de la caridad pastoral que le encomienda encabezar, acompa\u00f1ar, proteger y sanar al Pueblo de Dios para que sea fiel a la comuni\u00f3n y misi\u00f3n que le constituyen. Algunos laicos, por su misi\u00f3n eclesial, participan de esa dimensi\u00f3n pastoral y colaboran con ella en la catequesis, la visita a enfermos o presos, la ense\u00f1anza, etc. En cualquier caso, fuera de esa labor pastoral, la misi\u00f3n de los pastores no se extiende a las decisiones en aquellos \u00e1mbitos que superan su preparaci\u00f3n y su ministerio, respecto de los cuales se hace imprescindible contar con el asesoramiento de laicos expertos y trabajar con ellos sinodalmente. Tambi\u00e9n lo es tener muy presente la vida consagrada y su esencia prof\u00e9tica, voz humilde que acerca las periferias.\n\nA partir de estas urgencias, la Iglesia se ofrece a la sociedad a la que sirve, de manera especial a aquellas personas que se sienten en las periferias por su origen \u00e9tnico, por su situaci\u00f3n familiar o econ\u00f3mica o por su orientaci\u00f3n sexual. Todas y cada una de ellas, sean cuales sean sus circunstancias, tienen un sitio en la Iglesia y es preciso ofrecerlo con claridad, sin exclusiones, para acompa\u00f1ar cada situaci\u00f3n desde el amor fraterno hasta la verdad y la promoci\u00f3n personal. Esto nos exige a todos una apertura de coraz\u00f3n a la comprensi\u00f3n del plan de Dios para cada persona.\nUn servicio m\u00e1s verdadero y profundo a la sociedad implica necesariamente la formaci\u00f3n de todo el Pueblo de Dios y la celebraci\u00f3n del misterio cristiano que alimenta y vivifica la fe de los creyentes. Por ello, estos dos aspectos necesitan de especial cuidado.\n\nEn relaci\u00f3n con la formaci\u00f3n, se hace precisa una formaci\u00f3n integral que atienda a la dimensi\u00f3n personal, espiritual, teol\u00f3gica, social y pr\u00e1ctica. Para ello, es imprescindible una comunidad de referencia, porque hay un principio del \u201ccaminar juntos\u201d que es el de la formaci\u00f3n del coraz\u00f3n, que trasciende los saberes concretos y abarca la vida entera. Es necesario incorporar a la vida cristiana la formaci\u00f3n continua y permanente para poner en pr\u00e1ctica la sinodalidad, madurar y crecer en la fe, participar en la vida p\u00fablica, acrecentar el amor y la participaci\u00f3n de los fieles en la eucarist\u00eda, asumir ministerios estables, ejercer una corresponsabilidad real en el gobierno de la Iglesia, dialogar con las otras Iglesias y con la sociedad para acercarse fraternalmente a los alejados.\n\nEsa formaci\u00f3n puede estar orientada por un plan diocesano de formaci\u00f3n del laicado, con especial incidencia en la Doctrina Social de la Iglesia y que forme acompa\u00f1antes cristianos para las comunidades. La formaci\u00f3n online puede ser un cauce oportuno a tal fin.\n\nCon relaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n, conviene una preparaci\u00f3n esmerada, realizada por equipos de liturgia presentes en cada parroquia. La eucarist\u00eda, que finaliza con el env\u00edo a la sociedad, por su valor mistag\u00f3gico, nos introduce en la comuni\u00f3n profunda con Dios y con los hermanos, por la alegr\u00eda y esperanza que se transmiten, especialmente cuando participan los ni\u00f1os y los j\u00f3venes. Urge renovar nuestras celebraciones, revisando y mejorando los gestos y el lenguaje y la comprensi\u00f3n de las homil\u00edas, haci\u00e9ndolas m\u00e1s participativas y comunitarias.\n\nPor \u00faltimo, planteamos una serie de propuestas diferenciadas en funci\u00f3n del nivel de actuaci\u00f3n.\n\n1.- Propuestas a nivel parroquial\n\n- Promover una nueva forma de estar en el territorio. El mapa parroquial actual muestra una realidad que corresponde al pasado porque en muchos lugares la parroquia ya no es una realidad pastoral viva, sino un territorio de misi\u00f3n. En la Espa\u00f1a rural hay que organizar una nueva forma de presencia de la Iglesia con sinergias en la vida parroquial y un mayor compromiso de los fieles laicos.\n\n- Poner en marcha, all\u00ed donde no existen, los consejos parroquiales y de asuntos econ\u00f3micos o, en su caso, renovarlos, haciendo de ellos verdaderos espacios sinodales. Conviene tambi\u00e9n considerar sobre qu\u00e9 temas los consejos parroquiales o de econom\u00eda pueden ser deliberativos, con la participaci\u00f3n de los laicos. Ambos consejos se consideran instrumentos fundamentales de sinodalidad.\n\n- Favorecer los peque\u00f1os grupos de fe que se alimentan a diario de la Palabra y que juntos profundizan en su vivencia cristiana. Han de cuidarse y alimentarse, ya que constituyen un fermento que har\u00e1 crecer la semilla de la fe.\n\n2.- Propuestas a nivel diocesano\n\n- Dar mayor protagonismo a los movimientos eclesiales, las cofrad\u00edas y hermandades, y a la vida consagrada y mon\u00e1stica en la elaboraci\u00f3n de los planes diocesanos. Su aportaci\u00f3n puede contribuir a la renovaci\u00f3n de la Iglesia, sobre todo a trav\u00e9s de los consejos diocesanos de pastoral.\n\n- Desarrollar y aumentar el n\u00famero de ministerios formalmente reconocidos para los laicos: ministros de liturgia, de la Palabra, de Caritas, de visitadores, de catequistas.\n\n- Priorizar el trabajo en red de todas las realidades que existen en las di\u00f3cesis.\n\n3.- Propuestas a nivel de Iglesia universal\n\n- Ayudar a redescubrir la vocaci\u00f3n bautismal, la com\u00fan pertenencia al Pueblo de Dios, buscando espacios de comuni\u00f3n y de trabajo en equipo, as\u00ed como la implicaci\u00f3n en un proyecto de anuncio de Jes\u00fas en este mundo y en este tiempo.\n\n- Estar cada vez m\u00e1s presente como voz prof\u00e9tica en todas las dificultades, conflictos y desaf\u00edos del mundo de hoy.\n\nNuestro proceso no concluye aqu\u00ed. Las urgencias, aspectos que precisan de un especial cuidado y propuestas concretas que se recogen en esta s\u00edntesis, junto con todas las aportaciones que han surgido de los grupos sinodales, necesitan de un mayor discernimiento en nuestras diferentes comunidades. Concluida la fase diocesana del S\u00ednodo, es momento propicio para llevarlo a cabo, dando as\u00ed continuidad a nuestra experiencia sinodal, al tiempo que se desarrolla la fase continental.\n\nLa Iglesia que peregrina en Espa\u00f1a se muestra agradecida al papa Francisco por impulsar este proceso sinodal. A pesar de sus dificultades, ha abierto caminos de esperanza. Una esperanza que se asienta en la fidelidad de Dios, que cumple siempre sus promesas.\n&nbsp;\n<blockquote class=\"twitter-tweet\">\n<p dir=\"ltr\" lang=\"es\">\u00f0\u0178\u2018\u2030 Te contamos todo sobre la <a href=\"https:\/\/twitter.com\/hashtag\/AsambleaSinodal?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw\">#AsambleaSinodal<\/a> en <a href=\"https:\/\/twitter.com\/fpablovi?ref_src=twsrc%5Etfw\">@fpablovi<\/a><a href=\"https:\/\/twitter.com\/hashtag\/CaminamosJuntos?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw\">#CaminamosJuntos<\/a><\/p>\n\u00f0\u0178\u2018\u2030600 personas, 60 obispos, 70 di\u00f3cesis espa\u00f1olas y muchos m\u00e1s.<a href=\"https:\/\/t.co\/7AUulAilzq\">https:\/\/t.co\/7AUulAilzq<\/a>\n\n\u2014 Of. Informaci\u00f3n CEE (@prensaCEE) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/prensaCEE\/status\/1535648862584684544?ref_src=twsrc%5Etfw\">June 11, 2022<\/a><\/blockquote>\n<script async=\"\" src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script>\n\n&nbsp;","_es_post_name":"sintesis-sobre-la-fase-diocesana-del-sinodo","_es_post_excerpt":"","_es_post_title":"S\u00edntesis sobre la fase diocesana del S\u00ednodo","_gl_post_content":"","_gl_post_name":"","_gl_post_excerpt":"","_gl_post_title":"","edit_language":"gl","footnotes":""},"categories":[65,2],"tags":[81],"class_list":{"0":"post-8","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-actualidad","8":"category-noticias","9":"tag-noticias"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>S\u00edntesis sobre la fase diocesana del S\u00ednodo - Di\u00f3cesis de Mondo\u00f1edo - Ferrol @mondonedoferrol<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/mondonedoferrol.org\/sintesis-sobre-la-fase-diocesana-del-sinodo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"gl_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"S\u00edntesis sobre la fase diocesana del S\u00ednodo - Di\u00f3cesis de Mondo\u00f1edo - Ferrol @mondonedoferrol\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Documento sobre la sinodalidad de la Iglesia que peregrina en Espa\u00f1a I. 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