Carta a la diócesis tras mi nombramiento como nuevo obispo de León

"Los años que he pasado entre vosotros han sido un tiempo de gracia del Señor que me emociona"

Queridos hermanos y hermanas de Mondoñedo-Ferrol:

Un saludo cordial en Cristo y en el Corazón de María.

Me dirijo a vosotros para comunicaros que el papa Francisco me ha nombrado obispo de León. Una noticia que nos hace pensar en nuestra comunión eclesial. Seguiré a vuestro servicio en Mondoñedo-Ferrol hasta poco antes del 19 de diciembre, fecha en la que iniciaré, Dios mediante, el ministerio pastoral en aquella diócesis hermana de san Froilán. Agradezco al Santo Padre su confianza por esta nueva misión. Oremos por sus intenciones, como siempre pide, y orad por mí, que también lo necesito.

Los años que he pasado entre vosotros han sido un tiempo de gracia del Señor que me emociona. Os estoy inmensamente agradecido por la acogida, la colaboración y las muestras de afecto recibidas. Mondoñedo-Ferrol ha sido bendecida con una incomparable belleza de la creación en sus montes, valles, ríos y mares, prueba de la bondad y del cuidado de Dios hacia estos pueblos. Pero la mayor riqueza y bendición del Señor se encuentra en las personas de fe, amables, sencillas y hospitalarias que peregrináis por estas tierras del norte de Galicia.

Desde mi agradecimiento a todas y a cada una de las personas que he encontrado en Mondoñedo-Ferrol, permitidme, sin embargo, que, en primer lugar, muestre mi especial gratitud a cada uno de los sacerdotes que tan preciosas como imprescindibles responsabilidades desempeñan por toda la diócesis, sobre todo a quienes ya están en edad de jubilación y continúan la tarea y, desde luego, a los enfermos y retirados.

Mención particular merecen el Sr. Vicario general, los Vicarios de pastoral, el Ecónomo diocesano, el Canciller secretario, los arciprestes, los miembros del Consejo de Gobierno, del Cabildo Catedral, del Consejo Presbiteral, del Colegio de Consultores y de la Casa Sacerdotal.

También expreso mi admiración y agradecimiento, sin orden de preferencia, a las personas consagradas de vida activa y contemplativa; a los formadores, seminaristas y al diácono; a los educadores, trabajadores y voluntarios, laicos y religiosas, en los centros de acogida de menores; a los miembros de las comunidades educativas de nuestros colegios; a los profesores de religión; a las personas empleadas, voluntarias y religiosas de las residencias de ancianos; a los encarcelados y a sus familiares; a la familia del Centro de Inclusión “Gabriel Vázquez Seijas”; a los inmigrantes y sin techo; al equipo directivo, técnicos y voluntarios de Cáritas diocesana; a los enfermos y personas con discapacidad; a los buenos amigos y hermanos de las cofradías, las asociaciones, los movimientos y los distintos grupos de fe, oración y vida; a los queridos parroquianos, fieles asiduos al templo y a los sacramentos, catequistas y monitores, voluntarios de Cáritas y de pastoral de la salud, sacristanes, miembros de consejos, así como de corales y coros; a los trabajadores de la curia, de la Domus Ecclesiae y del Seminario Santa Catalina; a los delegados y otros responsables diocesanos; al vicecónomo y demás laicos del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos y a los laicos del Consejo Diocesano de Pastoral.

Es una gran riqueza la de nuestra Iglesia de Mondoñedo-Ferrol y tenemos que dar muchas gracias por tantas personas que se desviven por los demás. Os encomiendo a todos al Señor con la intercesión de Nuestra Señora de los Remedios y San Rosendo.

Cuando me presenté en 2016 a esta querida diócesis como obispo misionero, daba gracias al Señor porque me había regalado una nueva familia. Así os acepté y me comprometí a dejarme acompañar por vosotros y acompañaros para encontrar juntos a Cristo y dar testimonio de fe, esperanza y caridad. Gracias, porque me he sentido muy bien acompañado. Mondoñedo-Ferrol ha ensanchado mi corazón de misionero y pastor. Perdonad mis errores y deficiencias en el camino recorrido. Lo mejor que nos ha sucedido es que el Buen Pastor nos ha apacentado a todos.

Aunque me saben a poco estos cuatro años y medio, me siento muy afortunado. He descubierto en esta Iglesia particular un tesoro cristiano de incalculable valor. Disfruta de un rico pasado, es consciente de su presente crucial y afronta el futuro con confianza y esperanza. En su compromiso de renovación intenta ser una diócesis misionera, misericordiosa y samaritana, comunidad de comunidades al estilo de los primeros cristianos. La diócesis de Mondoñedo-Ferrol queda grabada con letras de oro en mi corazón.

Me complace poder expresar una palabra de gratitud para toda la Iglesia en Galicia. Para el Sr. Arzobispo de Santiago de Compostela, D. Julián Barrio y los Obispos de la Provincia Eclesiástica, D. Luis Quinteiro, D. Alfonso Carrasco y D. Leonardo Lemos. Igualmente, para los responsables y animadores de la vida consagrada, Cáritas diocesanas y pastoral vocacional que he tenido la suerte de acompañar durante estos años.

Agradezco también la buena relación y el camino compartido con las autoridades civiles, militares, académicas y con los agentes sociales tanto de las provincias de A Coruña y Lugo como de la Xunta y demás instituciones de Galicia.

Quiero dedicar una palabra de reconocimiento y gratitud a los profesionales y medios de comunicación presentes en la diócesis, especialmente a COPE y al Servicio Diocesano de Comunicación. Han colaborado intensamente, y espero lo sigan haciendo, para satisfacer la necesidad de comunicarnos, sentirnos unidos y conectados, transmitiendo buenas noticias en medio de las serias dificultades que nos rodean. Más en esta situación de pandemia, con fuertes crisis y graves problemas laborales que nos acucian, entre los que destacan la planta de Alcoa en San Cibrao y la Central Térmica de As Pontes. Reitero que estamos del lado de los trabajadores y sus familias.

Finalmente, dos mensajes. El primero es que recemos confiados y esperanzados para que esta diócesis tenga un nuevo pastor lo antes posible. El segundo es que este curso está programado con un plan pastoral, unas orientaciones y un calendario que serán de ayuda en cada comunidad cristiana, en cada arciprestazgo y en cada rincón de la diócesis. El plan pastoral, el plan diocesano de Unidades Pastorales, los esfuerzos de conversión de cada discípulo misionero y la preferencia clara por los más vulnerables —pobres, marginados, inmigrantes, ancianos, enfermos…—, constituyen un extraordinario plan de Fraternidad y Esperanza, que no defraudan porque están fundadas en Jesucristo, nuestro Señor.

Junto a mi gratitud, recibid un abrazo fraterno y la bendición del Señor hoy y siempre.

Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol
Obispo electo de León

 

 

GALEGO

Benqueridos irmáns e irmás de Mondoñedo-Ferrol:

Un saúdo cordial en Cristo e no Corazón de María.

Diríxome a todos vós para comunicarvos que o papa Francisco vén de nomearme bispo de León. Unha noticia que nos fai pensar na nosa comuñón eclesial. Seguirei ao voso servizo en Mondoñedo-Ferrol ata pouco antes do 19 de decembro, data na que iniciarei, Deus mediante, o ministerio pastoral naquela diocese irmá de san Froilán. Agradezo ao Santo Padre a súa confianza por esta nova misión. Oremos polas súas intencións, como sempre pide, e orade por min, que tamén o necesito.

Os anos que pasei entre vós foron un tempo de graza do Señor que me emociona. Estouvos inmensamente agradecido pola acollida, a colaboración e as mostras de afecto recibidas. Mondoñedo-Ferrol foi bendicida cunha incomparable beleza da creación nos seus montes, vales, ríos e mares, proba da bondade e do coidado de Deus con estes pobos. Pero a maior riqueza e bendición do Señor son as persoas de fe, amables, sinxelas e hospitalarias que peregrinades por estas terras do norte de Galicia.

Desde o meu agradecemento a todas e a cada unha das persoas que atopei en Mondoñedo-Ferrol, permitídeme, con todo, que, en primeiro lugar, mostre a miña especial gratitude a cada un dos sacerdotes que tan preciosas como imprescindibles responsabilidades desempeñan por toda a diocese, sobre todo aos que xa están en idade de xubilación e continúan a tarefa e, desde logo, aos enfermos e retirados.

Mención particular merecen o Sr. Vicario xeral, os Vicarios de pastoral, o Ecónomo diocesano, o Chanceler secretario, os arciprestes, os membros do Consello de Goberno, do Cabido Catedral, do Consello Presbiteral, do Colexio de Consultores e da Casa Sacerdotal.

Tamén expreso a miña admiración e agradecemento, sen orde de preferencia, ás persoas consagradas de vida activa e contemplativa; aos formadores, seminaristas e ao diácono; aos educadores, traballadores e voluntarios, leigos e relixiosas, nos centros de acollida de menores; aos membros das comunidades educativas dos nosos colexios; aos profesores de relixión; ás persoas empregadas, voluntarias e relixiosas das residencias de anciáns; aos encarcerados e aos seus familiares; á familia do Centro de Inclusión “Gabriel Vázquez Seijas”; aos inmigrantes e sen teito; ao equipo directivo, técnicos e voluntarios de Cáritas diocesana; aos enfermos e persoas con discapacidade; aos bos amigos e irmáns das confrarías, as asociacións, os movementos e os distintos grupos de fe, oración e vida; aos queridos fregueses, fieis asiduos ao templo e aos sacramentos, catequistas e monitores, voluntarios de Cáritas e de pastoral da saúde, sancristáns, membros de consellos, así como corais e coros; aos traballadores da Curia, da Domus Ecclesiae e do Seminario Santa Catalina; aos delegados e outros responsables diocesanos; ao vicecónomo e demais leigos do Consello Diocesano de Asuntos Económicos e aos leigos do Consello Diocesano de Pastoral.

É unha gran riqueza a da nosa Igrexa de Mondoñedo-Ferrol e temos que dar moitas grazas por tantas persoas que se desviven polos demais. Encoméndovos a todos ao Señor coa intercesión da nosa Señora dos Remedios e San Rosendo.

Cando me presentei no 2016 a esta benquerida diocese como bispo misioneiro, daba grazas ao Señor porque me regalou unha nova familia. Así vos aceptei e me comprometín a deixarme acompañar por vós e acompañarvos para atopar xuntos a Cristo e dar testemuño de fe, esperanza e caridade. Grazas, porque me sentín moi ben acompañado. Mondoñedo-Ferrol ensanchou o meu corazón de misioneiro e pastor. Perdoade os meus erros e deficiencias no camiño percorrido. O mellor que nos sucedeu é que o Bo Pastor nos apacentou a todos.

Inda que me saben a pouco estes catro anos e medio, síntome moi afortunado. Descubrín nesta Igrexa particular un tesouro cristián de incalculable valor. Goza dun rico pasado, é consciente do seu presente crucial e afronta o futuro con confianza e esperanza. No seu compromiso de renovación tenta ser unha diocese misioneira, misericordiosa e samaritana, comunidade de comunidades ao estilo dos primeiros cristiáns. A diocese de Mondoñedo-Ferrol queda gravada con letras de ouro no meu corazón.

Compráceme poder expresar unha palabra de gratitude para toda a Igrexa en Galicia. Para o Sr. Arcebispo de Santiago de Compostela, D. Julián Barrio e os Bispos da Provincia Eclesiástica, D. Luís Quinteiro, D. Alfonso Carrasco e D. Leonardo Lemos. Igualmente, para os responsables e animadores da vida consagrada, Cáritas diocesana e pastoral vocacional que tiven a sorte de acompañar durante estes anos.

Agradezo tamén a boa relación e o camiño compartido coas autoridades civís, militares, académicas e cos axentes sociais tanto das provincias da Coruña e Lugo como da Xunta e demais institucións de Galicia.

Quero adicar unha palabra de recoñecemento e gratitude aos profesionais e medios de comunicación presentes na diocese, especialmente á COPE e ao servizo diocesano de comunicación. Colaboraron intensamente, e espero o sigan facendo, para satisfacer a necesidade de comunicarnos, sentirnos unidos e conectados, transmitindo boas noticias no medio das serias dificultades que nos rodean. Máis nesta situación de pandemia, con fortes crises e graves problemas laborais que nos abouran, entre os que destacan a planta de Alcoa en San Cibrao e a Central Térmica das Pontes. Reitero que estamos ao lado dos traballadores e as súas familias.

Finalmente, dúas mensaxes. A primeira é que recemos confiados e esperanzados para que esta diocese teña un novo pastor canto antes. A segunda é que este curso está programado cun plan pastoral, unhas orientacións e un calendario que serán de axuda en cada comunidade cristiá e en cada recuncho da diocese. O plan pastoral, o plan diocesano de Unidades Pastorais, os esforzos de conversión de cada discípulo misioneiro e a preferencia clara polos máis vulnerables —pobres, marxinados, inmigrantes, anciáns, enfermos...—, constitúen un extraordinario plan de Fraternidade e Esperanza, que non defraudan porque están fundadas en Xesucristo, o noso Señor.

Xuntamente coa miña gratitude, recibide unha aperta fraterna e a bendición do Señor hoxe e sempre.

Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol
Bispo electo de León

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel