El Papa a los jóvenes: 'No dejen de soñar'

· Autor: Aleteia

Francisco saludó a los jóvenes de La Habana y se ganó el corazón del público presente incluso no creyente

“Uno a veces sueñas cosas que nunca van a suceder, suéñalas, ábrete, busca nuevos horizontes. No sé si en Cuba se usa la palabra, pero los argentinos decimos: no te arrugues”

Es posible entenderse por encima de las distintas religiones e ideologías, y “hacer patria” juntos. Es el mensaje que el Papa Francisco dejó a los jóvenes de Cuba hoy, en un improvisado discurso ante jóvenes católicos y no católicos.

Al principio, un joven estudiante cubano ha dado la bienvenida al Pontífice, mientras que recalcó el mensaje positivo de diálogo, esperanza y superación de  las “ideologías” que traía el Obispo de Roma a la isla.

En un discurso improvisado, dejando de lado las hojas preparadas, el Papa se ganó a los jóvenes con humor y franqueza: “Me disculpan ustedes están de pie, yo estoy sentado. ¿Por qué estoy sentado? He tomado notas de algunas de la cosas que dijo nuestro compañero”.

Habló de las ideologías que seducen a los jóvenes. “Yo tengo mi ideología y vos tienes la tuya. Entonces me encierro en ese conventillo de la ideología”, dijo.

Y exhortó a los jóvenes a tener “mentes abiertas, corazones abiertos”. ¿Tu piensas distinto que yo? Por qué no vamos a hablar. Porque siempre nos tiramos la piedra sobre aquello que nos separa, sobre aquello por lo que somos distintos, porque no nos damos la mano sobre aquello que tenemos en común”.

El Papa instó a los jóvenes a emprender el diálogo con los demás a partir de lo que se tiene en común.

Luego contó una anécdota de un grupo de jóvenes universitarios que conoció en Buenos Aires mientras era arzobispo de la ciudad.

Todos  ellos eran diferentes pero estaban trabajando en una actividad de beneficencia. “Esto se llama amistad social. Buscar el bien. La enemista social destruye. Una familia se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad. La guerra destruye al mundo”, constató.

Por último, reafirmó el concepto de la “cultura del Encuentro”. “Por favor no nos desencontremos entre nosotros mismos. Vayamos acompañados”.

Así remarcó la grandeza del pueblo y la “grandeza de la patria, donde tenemos que llegar”, concluyó ante los aplausos de los jóvenes cubanos.

“Si alguno de ustedes no es creyente y no puede rezar por mi, entonces les pido que me deseen cosas buenas”, dijo considerando que el Centro Cultural reúne a jóvenes de diversas confesiones y convicciones políticas.
 

No dejen de soñar

“Les quiero hablar – continuó – sobre una palabra que calló fuerte: Soñar. Un escritor latinoamericano decía que las personas teníamos dos ojos. Uno de carne y otro de vidrio. Con el ojo de carne vemos lo que miramos, con el ojo de vidrio vemos lo que soñamos…¿está lindo eh..?”, expresó ante el jubilo de los jóvenes estudiantes.

El pontífice invitó con ‘objetividad’ a vivir los propios sueños. “Un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo”, reflexionó.

“Uno a veces sueñas cosas que nunca van a suceder, suéñalas, ábrete, busca nuevos horizontes. No sé si en Cuba se usa la palabra, pero los argentinos decimos: no te arrugues”.

El Papa instó a los jóvenes a compartir los sueños y a hablar de esos sueños.
 

La cultura del encuentro para construir la patria

Por otro lado, ha retomado el tema de la cultura del encuentro y denunció las mentes cerradas que no se abren a los demás.

“Nosotros en nuestro mundito pensamos o éste la piensa como yo quiero que sea o no…”, dijo el Obispo de Roma, y miró de nuevo sus notas revisando las palabras del joven que brindó el testimonio.

“Y fuiste más allá…No nos encerremos en los conventillos de la ideología o en los conventillos de las religiones que podamos crecer ante los individualismos”, recordó las palabras del testimonio.

“Cuando una religión se vuelve conventillo pierde lo mejor que tiene de su realidad de adorar a Dios, creer a Dios. Es un conventillo de palabra, de decir yo soy bueno tu eres malos, de prescripciones morales”, indicó.

ARY WALDIR RAMOS DÍAZ

Fuente: Aleteia