Para orar cada día: Jueves

6ª Semana del Tiempo de Pascua

13 de mayo de 2021. Festividad de Nuestra Señora de Fátima

"La primera tristeza sólo se vuelve alegría cuando el pecador se convierte"
Vuestra tristeza se convertirá en gozo

Juan 16, 16-20

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?». Y decían: «¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir». Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».
 

Comentario

Hay una tristeza que es pecado y es fruto del egoísmo. Aparece cuando nos empeñamos en dar vueltas y vueltas en la cabeza a nuestros pequeños o grandes problemas, y los convertimos en centro del Universo, cerrándonos sobre nosotros mismos y sepultándolo en nuestra fosa.

Hay, también, una tristeza santa. Es la tristeza del Señor, la que angustia  su corazón a causa de nuestras culpas, la que hace llorar al pecador contrito, la que causa  las lágrimas del santo ante la  increencia  de los hombres.

Y hay una tristeza que no es, en sí  misma, ni santa, ni pecaminosa. Es la tristeza natural que experimentamos ante cualquier desgracia: la muerte de un ser querido, la humillación, el fracaso…

La primera tristeza sólo se vuelve alegría cuando el pecador se convierte. La segunda se vuelve alegría cuando Dios responde a ella con su Amor. Y la tercera se vuelve alegría cuando la lloramos en el Corazón de Cristo, nuestro consuelo.
 

Pregunta para reflexionar

¿Nos importa el cielo, o no pensamos en su existencia? ¿Damos más importancia al futuro que al presente?
 

Oración

Jesús, hoy te doy gracias por la presencia de tu madre “Yo soy la Virgen del Rosario”, dijo a los pastorcitos, y aconseja el rezo del Rosario, Evangelio hecho oración y  penitencia, que recorre tu vida y la de tu madre, y me une a ti en tu infancia y vida pública y cargado con la cruz: no temo llegar al Calvario, porque es el camino de la resurrección

Concepcionistas de Mondoñedo

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Mondoñedo