Para orar cada día: Viernes

3ª Semana del Tiempo Ordinario

29 de enero de 2021. Festividad de San Pedro Nolasco

"Jesús nos enseña la importancia de lo pequeño. Hay que ser fieles en lo poco"
El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano (...y) la tierra da el fruto por sí misma

Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.
 

Comentario

Contemplamos a Jesús sembrando. Es un gesto absolutamente natural, apasionante misterioso. Un gesto de esperanza y de aventura. Con ello nos está diciendo que hay que sembrar y arriesgarse. Jesús es de  los que están al lado de la gente campesina, de los que están en contacto con la naturaleza. En contacto con la vida. Es de los que creen en la vida, que tienen confianza en el porvenir, de los que siembran a manos llenas para que la vida se multiplique.

Jesús nos enseña la importancia de lo pequeño. Hay que ser fieles en lo poco. En lo cotidiano estamos haciendo crecer la dinámica del amor que es el Reino de Dios. Nadie conoce las buenas consecuencias de una sonrisa, de una palabra de aliento, de un compromiso cuidado y constante. Se siembra una semilla pequeña, pero queda ahí y crece.

“Al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas”. Basta leer y repetir estas palabras y estas imágenes para hacer una auténtica oración. En ese momento Jesús estaba sólo, a orillas del lago, con doce hombres y algunos oyentes.
 

Preguntas para reflexionar

¿Qué descubro en estas dos parábolas?, ¿mi vida de se ha vuelto más transparente o ha ocurrido lo contrario?
 

Oración

Gracias, Jesús. Que yo entienda lo que quieres decirme a través de estas parábolas de esperanza.

Concepcionistas de Viveiro

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Viveiro