Para orar cada día: Sábado

3ª Semana del Tiempo Ordinario

30 de enero de 2021. Festividad de Santa Martina

"El evangelio de hoy es un reflejo de nuestra propia vida. Cuántas veces hemos sufrido problemas que nos han desconcertado, turbado, quitado la paz, mientras parecía que Dios estaba dormido"
¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?

Marcos 4, 35-41

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Pasemos a la otra orilla». Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con Él. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?». Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?».
 

Comentario

Después de la serie de parábolas, Marcos aborda una serie de milagros. Jesús hace estos milagros sólo ante sus discípulos para su educación.

Imaginémonos esos momentos de intimidad más tranquilos en que Jesús está solo con sus discípulos, su pequeño grupo. Es él quien prepara esos instantes: “Vamos a la otra orilla”.

Jesús deja Galilea donde la gente le acosa y va a la región pagana donde la Palabra de Dios no ha sonado todavía. Va allá, con sus discípulos…

Hemos de dejarnos conducir por Dios hasta no saber a dónde nos va a llevar.

“Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua”. Lo imprevisto de Dios. Dios que confunde… Dios desconcertante… El evangelio de hoy es un reflejo de nuestra propia vida. Cuántas veces hemos sufrido problemas que nos han desconcertado, turbado, quitado la paz, mientras parecía que Dios estaba dormido. Y también, como los discípulos, hemos gritado, porque creíamos hundirnos. Pero miremos la reacción de Jesús: reprocha nuestra falta de fe.

Jesús no nos deja de la mano, pero a veces parece que está dormido. Esto nos hace ser más fuertes, nos provoca para que andemos por nosotros mismos a la luz de la fe.
 

Pregunta para reflexionar

Las aguas del mar de la vida, ¿nos  amenazan también hoy? ¿Cuál es, hoy, el mar agitado para nosotros?
 

Oración

Señor, si quieres, sube a menudo a mi barca.
Salgamos juntos. Necesito oír tu voz

Concepcionistas de Viveiro

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Viveiro