Mons. Luis Ángel, nuevo obispo de la diócesis de León

Carta y video-mensaje a todos los diocesanos de Mondoñedo-Ferrol

Tomará posesión de su nueva diócesis el 19 de diciembre

Eucaristías de despedida: 12 de diciembre en Mondoñedo y 13 de diciembre en Ferrol

La Domus Ecclesiae de Ferrol acogió esta mañana una rueda de prensa donde se dio a conocer su nuevo destino

"La diócesis de Mondoñedo-Ferrol queda grabada con letras de oro en mi corazón"

La Santa Sede ha hecho público a las 12 del mediodía de hoy miércoles, 21 de octubre, que el Santo Padre ha nombrado, al hasta ahora obispo de Mondoñedo-Ferrol, Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF, obispo de León, al mismo tiempo que se anunciaba la aceptación por parte del Papa de la renuncia presentada, al cumplir los 75 años, por Mons. Julián López Martín, que ha ocupado la sede leonesa desde el año 2002. La toma de posesión del padre Luis Ángel tendrá lugar, D.m., el próximo 19 de diciembre en la Catedral de Santa María de Regla de León

 

CARTA A LA DIÓCESIS DE MONDOÑEDO-FERROL

Queridos hermanos y hermanas de Mondoñedo-Ferrol:

Un saludo cordial en Cristo y en el Corazón de María.

Me dirijo a vosotros para comunicaros que el papa Francisco me ha nombrado obispo de León. Una noticia que nos hace pensar en nuestra comunión eclesial. Seguiré a vuestro servicio en Mondoñedo-Ferrol hasta poco antes del 19 de diciembre, fecha en la que iniciaré, Dios mediante, el ministerio pastoral en aquella diócesis hermana de san Froilán. Agradezco al Santo Padre su confianza por esta nueva misión. Oremos por sus intenciones, como siempre pide, y orad por mí, que también lo necesito.

Los años que he pasado entre vosotros han sido un tiempo de gracia del Señor que me emociona. Os estoy inmensamente agradecido por la acogida, la colaboración y las muestras de afecto recibidas. Mondoñedo-Ferrol ha sido bendecida con una incomparable belleza de la creación en sus montes, valles, ríos y mares, prueba de la bondad y del cuidado de Dios hacia estos pueblos. Pero la mayor riqueza y bendición del Señor se encuentra en las personas de fe, amables, sencillas y hospitalarias que peregrináis por estas tierras del norte de Galicia.

Desde mi agradecimiento a todas y a cada una de las personas que he encontrado en Mondoñedo-Ferrol, permitidme, sin embargo, que, en primer lugar, muestre mi especial gratitud a cada uno de los sacerdotes que tan preciosas como imprescindibles responsabilidades desempeñan por toda la diócesis, sobre todo a quienes ya están en edad de jubilación y continúan la tarea y, desde luego, a los enfermos y retirados.

Mención particular merecen el Sr. Vicario general, los Vicarios de pastoral, el Ecónomo diocesano, el Canciller secretario, los arciprestes, los miembros del Consejo de Gobierno, del Cabildo Catedral, del Consejo Presbiteral, del Colegio de Consultores y de la Casa Sacerdotal.

También expreso mi admiración y agradecimiento, sin orden de preferencia, a las personas consagradas de vida activa y contemplativa; a los formadores, seminaristas y al diácono; a los educadores, trabajadores y voluntarios, laicos y religiosas, en los centros de acogida de menores; a los miembros de las comunidades educativas de nuestros colegios; a los profesores de religión; a las personas empleadas, voluntarias y religiosas de las residencias de ancianos; a los encarcelados y a sus familiares; a la familia del Centro de Inclusión “Gabriel Vázquez Seijas”; a los inmigrantes y sin techo; al equipo directivo, técnicos y voluntarios de Cáritas diocesana; a los enfermos y personas con discapacidad; a los buenos amigos y hermanos de las cofradías, las asociaciones, los movimientos y los distintos grupos de fe, oración y vida; a los queridos parroquianos, fieles asiduos al templo y a los sacramentos, catequistas y monitores, voluntarios de Cáritas y de pastoral de la salud, sacristanes, miembros de consejos, así como de corales y coros; a los trabajadores de la curia, de la Domus Ecclesiae y del Seminario Santa Catalina; a los delegados y otros responsables diocesanos; al vicecónomo y demás laicos del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos y a los laicos del Consejo Diocesano de Pastoral.

Es una gran riqueza la de nuestra Iglesia de Mondoñedo-Ferrol y tenemos que dar muchas gracias por tantas personas que se desviven por los demás. Os encomiendo a todos al Señor con la intercesión de Nuestra Señora de los Remedios y San Rosendo.

Cuando me presenté en 2016 a esta querida diócesis como obispo misionero, daba gracias al Señor porque me había regalado una nueva familia. Así os acepté y me comprometí a dejarme acompañar por vosotros y acompañaros para encontrar juntos a Cristo y dar testimonio de fe, esperanza y caridad. Gracias, porque me he sentido muy bien acompañado. Mondoñedo-Ferrol ha ensanchado mi corazón de misionero y pastor. Perdonad mis errores y deficiencias en el camino recorrido. Lo mejor que nos ha sucedido es que el Buen Pastor nos ha apacentado a todos.

Aunque me saben a poco estos cuatro años y medio, me siento muy afortunado. He descubierto en esta Iglesia particular un tesoro cristiano de incalculable valor. Disfruta de un rico pasado, es consciente de su presente crucial y afronta el futuro con confianza y esperanza. En su compromiso de renovación intenta ser una diócesis misionera, misericordiosa y samaritana, comunidad de comunidades al estilo de los primeros cristianos. La diócesis de Mondoñedo-Ferrol queda grabada con letras de oro en mi corazón.

Me complace poder expresar una palabra de gratitud para toda la Iglesia en Galicia. Para el Sr. Arzobispo de Santiago de Compostela, D. Julián Barrio y los Obispos de la Provincia Eclesiástica, D. Luis Quinteiro, D. Alfonso Carrasco y D. Leonardo Lemos. Igualmente, para los responsables y animadores de la vida consagrada, Cáritas diocesanas y pastoral vocacional que he tenido la suerte de acompañar durante estos años.

Agradezco también la buena relación y el camino compartido con las autoridades civiles, militares, académicas y con los agentes sociales tanto de las provincias de A Coruña y Lugo como de la Xunta y demás instituciones de Galicia.

Quiero dedicar una palabra de reconocimiento y gratitud a los profesionales y medios de comunicación presentes en la diócesis, especialmente a COPE y al Servicio Diocesano de Comunicación. Han colaborado intensamente, y espero lo sigan haciendo, para satisfacer la necesidad de comunicarnos, sentirnos unidos y conectados, transmitiendo buenas noticias en medio de las serias dificultades que nos rodean. Más en esta situación de pandemia, con fuertes crisis y graves problemas laborales que nos acucian, entre los que destacan la planta de Alcoa en San Cibrao y la Central Térmica de As Pontes. Reitero que estamos del lado de los trabajadores y sus familias.

Finalmente, dos mensajes. El primero es que recemos confiados y esperanzados para que esta diócesis tenga un nuevo pastor lo antes posible. El segundo es que este curso está programado con un plan pastoral, unas orientaciones y un calendario que serán de ayuda en cada comunidad cristiana, en cada arciprestazgo y en cada rincón de la diócesis. El plan pastoral, el plan diocesano de Unidades Pastorales, los esfuerzos de conversión de cada discípulo misionero y la preferencia clara por los más vulnerables —pobres, marginados, inmigrantes, ancianos, enfermos…—, constituyen un extraordinario plan de Fraternidad y Esperanza, que no defraudan porque están fundadas en Jesucristo, nuestro Señor.

Junto a mi gratitud, recibid un abrazo fraterno y la bendición del Señor hoy y siempre.

Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol
Obispo electo de León


 

CARTA Á DIOCESE DE MONDOÑEDO-FERROL

Benqueridos irmáns e irmás de Mondoñedo-Ferrol:

Un saúdo cordial en Cristo e no Corazón de María.

Diríxome a todos vós para comunicarvos que o papa Francisco vén de nomearme bispo de León. Unha noticia que nos fai pensar na nosa comuñón eclesial. Seguirei ao voso servizo en Mondoñedo-Ferrol ata pouco antes do 19 de decembro, data na que iniciarei, Deus mediante, o ministerio pastoral naquela diocese irmá de san Froilán. Agradezo ao Santo Padre a súa confianza por esta nova misión. Oremos polas súas intencións, como sempre pide, e orade por min, que tamén o necesito.

Os anos que pasei entre vós foron un tempo de graza do Señor que me emociona. Estouvos inmensamente agradecido pola acollida, a colaboración e as mostras de afecto recibidas. Mondoñedo-Ferrol foi bendicida cunha incomparable beleza da creación nos seus montes, vales, ríos e mares, proba da bondade e do coidado de Deus con estes pobos. Pero a maior riqueza e bendición do Señor son as persoas de fe, amables, sinxelas e hospitalarias que peregrinades por estas terras do norte de Galicia.

Desde o meu agradecemento a todas e a cada unha das persoas que atopei en Mondoñedo-Ferrol, permitídeme, con todo, que, en primeiro lugar, mostre a miña especial gratitude a cada un dos sacerdotes que tan preciosas como imprescindibles responsabilidades desempeñan por toda a diocese, sobre todo aos que xa están en idade de xubilación e continúan a tarefa e, desde logo, aos enfermos e retirados.

Mención particular merecen o Sr. Vigairo xeneral, os Vigairos de pastoral, o Ecónomo diocesano, o Chanceler secretario, os arciprestes, os membros do Consello de Goberno, do Cabido Catedral, do Consello Presbiteral, do Colexio de Consultores e da Casa Sacerdotal.

Tamén expreso a miña admiración e agradecemento, sen orde de preferencia, ás persoas consagradas de vida activa e contemplativa; aos formadores, seminaristas e ao diácono; aos educadores, traballadores e voluntarios, leigos e relixiosas, nos centros de acollida de menores; aos membros das comunidades educativas dos nosos colexios; aos profesores de relixión; ás persoas empregadas, voluntarias e relixiosas das residencias de anciáns; aos encarcerados e aos seus familiares; á familia do Centro de Inclusión “Gabriel Vázquez Seijas”; aos inmigrantes e sen teito; ao equipo directivo, técnicos e voluntarios de Cáritas diocesana; aos enfermos e persoas con discapacidade; aos bos amigos e irmáns das confrarías, as asociacións, os movementos e os distintos grupos de fe, oración e vida; aos queridos fregueses, fieis asiduos ao templo e aos sacramentos, catequistas e monitores, voluntarios de Cáritas e de pastoral da saúde, sancristáns, membros de consellos, así como corais e coros; aos traballadores da Curia, da Domus Ecclesiae e do Seminario Santa Catalina; aos delegados e outros responsables diocesanos; ao vicecónomo e demais leigos do Consello Diocesano de Asuntos Económicos e aos leigos do Consello Diocesano de Pastoral.

É unha gran riqueza a da nosa Igrexa de Mondoñedo-Ferrol e temos que dar moitas grazas por tantas persoas que se desviven polos demais. Encoméndovos a todos ao Señor coa intercesión da nosa Señora dos Remedios e San Rosendo.

Cando me presentei no 2016 a esta benquerida diocese como bispo misioneiro, daba grazas ao Señor porque me regalou unha nova familia. Así vos aceptei e me comprometín a deixarme acompañar por vós e acompañarvos para atopar xuntos a Cristo e dar testemuño de fe, esperanza e caridade. Grazas, porque me sentín moi ben acompañado. Mondoñedo-Ferrol ensanchou o meu corazón de misioneiro e pastor. Perdoade os meus erros e deficiencias no camiño percorrido. O mellor que nos sucedeu é que o Bo Pastor nos apacentou a todos.

Inda que me saben a pouco estes catro anos e medio, síntome moi afortunado. Descubrín nesta Igrexa particular un tesouro cristián de incalculable valor. Goza dun rico pasado, é consciente do seu presente crucial e afronta o futuro con confianza e esperanza. No seu compromiso de renovación tenta ser unha diocese misioneira, misericordiosa e samaritana, comunidade de comunidades ao estilo dos primeiros cristiáns. A diocese de Mondoñedo-Ferrol queda gravada con letras de ouro no meu corazón.

Compráceme poder expresar unha palabra de gratitude para toda a Igrexa en Galicia. Para o Sr. Arcebispo de Santiago de Compostela, D. Julián Barrio e os Bispos da Provincia Eclesiástica, D. Luís Quinteiro, D. Alfonso Carrasco e D. Leonardo Lemos. Igualmente, para os responsables e animadores da vida consagrada, Cáritas diocesana e pastoral vocacional que tiven a sorte de acompañar durante estes anos.

Agradezo tamén a boa relación e o camiño compartido coas autoridades civís, militares, académicas e cos axentes sociais tanto das provincias da Coruña e Lugo como da Xunta e demais institucións de Galicia.

Quero adicar unha palabra de recoñecemento e gratitude aos profesionais e medios de comunicación presentes na diocese, especialmente á COPE e ao servizo diocesano de comunicación. Colaboraron intensamente, e espero o sigan facendo, para satisfacer a necesidade de comunicarnos, sentirnos unidos e conectados, transmitindo boas noticias no medio das serias dificultades que nos rodean. Máis nesta situación de pandemia, con fortes crises e graves problemas laborais que nos abouran, entre os que destacan a planta de Alcoa en San Cibrao e a Central Térmica das Pontes. Reitero que estamos ao lado dos traballadores e as súas familias.

Finalmente, dúas mensaxes. A primeira é que recemos confiados e esperanzados para que esta diocese teña un novo pastor canto antes. A segunda é que este curso está programado cun plan pastoral, unhas orientacións e un calendario que serán de axuda en cada comunidade cristiá e en cada recuncho da diocese. O plan pastoral, o plan diocesano de Unidades Pastorais, os esforzos de conversión de cada discípulo misioneiro e a preferencia clara polos máis vulnerables —pobres, marxinados, inmigrantes, anciáns, enfermos...—, constitúen un extraordinario plan de Fraternidade e Esperanza, que non defraudan porque están fundadas en Xesucristo, o noso Señor.

Xuntamente coa miña gratitude, recibide unha aperta fraterna e a bendición do Señor hoxe e sempre.

Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol
Bispo electo de León

 

EL GOBIERNO PASTORAL DE LA DIÓCESIS DE MONDOÑEDO-FERROL TRAS EL ANUNCIO DEL TRASLADO DEL OBISPO DIOCESANO

1. La publicación en el día de hoy del traslado de nuestro obispo a la diócesis de León abre un período nuevo en esta Iglesia particular de Mondoñedo-Ferrol. Hasta la toma de posesión de su nueva diócesis, el 19 de diciembre de 2020, Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF, tendrá la potestad y los deberes de un Administrador diocesano, según establece el derecho.

2. El Administrador diocesano tiene los deberes y goza de la potestad del obispo diocesano, con excepción de todo aquello que por su misma naturaleza o por el derecho mismo esté excluido .

3. Cesan los oficios del vicario general y de los vicarios episcopales. En uso de sus facultades de administrador diocesano, Mons. De las Heras ha decidido confirmar en forma delegada a los vicarios anteriores en las mismas funciones que desempeñaban.

4. El resto de los oficios de la diócesis no cesan.

5. En la plegaria eucarística, se sigue nombrando al obispo “Luis Ángel” hasta el día en que tome posesión de la nueva diócesis. Desde ese día, se omite su nombre hasta que un nuevo obispo diocesano tome posesión.

6. A partir del 19 de diciembre de 2020, el gobierno pastoral de la diócesis lo asumirá, D.m., el Colegio de Consultores, que deberá elegir en un plazo de ocho días un Administrador diocesano para que desempeñe ese oficio hasta la toma de posesión del nuevo obispo de Mondoñedo-Ferrol, salvo que la Santa Sede dispusiese otra cosa .

7. Para más información, se puede consultar el Código de Derecho Canónico en los cánones 416-430, así como el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, Apostolorum Successores, en los números 232-246.

Ferrol, 21 de octubre de 2020

 

SALUDO A LA DIÓCESIS DE LEÓN

Queridos hermanos y hermanas, peregrinos de la fe cristiana en la Iglesia particular de León, diócesis de san Froilán:

Un saludo fraterno y cordial en el Señor Jesús en este momento en el que se anuncia que el Santo Padre se ha dignado nombrarme Obispo de León. Agradezco al Papa Francisco su confianza para enviarme a acompañaros pastoralmente después de cuatro años y medio en la diócesis hermana de Mondoñedo-Ferrol.

Respondo con humildad, dispuesto a entregarme sin reservas, como pastor discípulo misionero de Jesús. Renuevo mi adhesión y afecto al sucesor de Pedro, rogando que oréis por él, como nos pide siempre, y también por mí para que sea fecundo mi servicio entre vosotros.

Como mi insigne predecesor de feliz memoria, el Cardenal Fernando Sebastián, cmf, q.e.p.d., Obispo de León desde 1979 hasta 1983, soy Misionero Claretiano, hijo del Corazón de María. A Ella, madre de corazón abierto y acogedor, Virgen del Camino, encomiendo este ministerio pastoral.

Vivimos un tiempo complejo lleno de sufrimiento, que necesita cuidado, luz, unidad, paciencia y esperanza en medio de la pandemia del COVID-19, con un aumento de la incidencia en León desde las pasadas semanas. Elevo mi plegaria esperanzada por los fallecidos, por sus familiares, por los enfermos y cuidadores, por los profesionales de la salud y por cuantos combaten esta epidemia y sus graves consecuencias, que incrementan problemas anteriores. Nuestra oración, nuestro cariño y nuestro compromiso se dirigen a ellos para estar cerca de quien sufre y lucha por sobrevivir.

Del mismo modo, tengo presentes a otros enfermos, personas y familias que sufren por el paro, la cárcel, la migración, la discapacidad, la soledad, el abandono, la droga y a cuantos son víctimas de cualquier daño. Hago mío su sufrimiento y abrazo a cuantos necesitan la mano de una persona amiga. Se me ha confiado la misión de ser testigo de la alegría y de la esperanza para todos y quiero estar cerca de los más vulnerables y necesitados. Necesito ayuda para conseguirlo.

Quiero saludar con especial afecto a D. Julián López Martín, vuestro Obispo durante estos últimos dieciocho años. Le agradezco su fraternal y gozosa acogida cuando conoció mi nombramiento, así como sus palabras de afecto y admiración sobre vosotros. Su ministerio episcopal, con su serenidad, entrega y desvelos, es una antorcha encendida que recibo con sumo respeto, gratitud y confianza en el Buen Pastor. Por supuesto, aquí tiene siempre su casa. Junto a él, dirijo un cordial saludo de presentación al Colegio de Consultores y al Cabildo Catedral.

Saludo fraternalmente al Sr. Arzobispo de Oviedo, D. Jesús Sanz, OFM, al Sr. Obispo de Santander, D. Manuel Sánchez, mi predecesor en Mondoñedo-Ferrol y al Sr. Obispo de Astorga, D. Jesús Fernández, natural de esta diócesis de León, desde donde, siendo Vicario general, fue elegido Obispo auxiliar de Santiago de Compostela.

Saludo con entrañable afecto a los sacerdotes y diáconos, en especial a los enfermos y jubilados. Cuento con vuestra oración y colaboración, imprescindibles para mí. También yo os encomiendo al Buen Pastor para que os conceda ser cada día mejores pastores según el corazón de Dios (cf. Jer 3,15). Él avivará entre nosotros la llama de la comunión en la misión desde la fraternidad sacramental que nos une.

Saludo a los rectores, formadores, directores espirituales y seminaristas del Seminario Conciliar de San Froilán y del Seminario Redemptoris Mater “Virgen del Camino”. Pido al Señor que seáis comunidades de discípulos misioneros de Jesús en las que cada uno crezca con corazón de pastor, para entregaros dando vida y esperanza en medio del Pueblo de Dios.

Saludo con afecto a las personas consagradas de vida contemplativa y activa. León, con su riqueza de vocaciones consagradas, es encrucijada desde donde se afrontan con valentía los desafíos de la realidad y la misión de la vida consagrada en estos tiempos. Oramos al Señor para que siga embelleciendo esta Iglesia con la variedad de carismas y con el inestimable testimonio de cuantos siguen a Jesús viviendo el espíritu de las bienaventuranzas y entregándose al servicio desinteresado de todos, especialmente de los más débiles.

Saludo con admiración y cariño a los matrimonios y a las familias, un bien precioso de la humanidad. A los padres con todo su coraje, a los niños, alegría de cada hogar y de la sociedad, a los jóvenes que tienen visiones esperanzadas y a los ancianos, que sueñan sueños de sabiduría.

Un saludo cordial a quienes formáis las asociaciones de fieles, los movimientos apostólicos y las cofradías; a los catequistas, a los voluntarios, a todos los agentes pastorales, a los amigos del Camino de Santiago y a cada una de las personas del resto del Pueblo de Dios que peregrina en León.

Dirijo un saludo respetuoso a las autoridades civiles, militares, judiciales, académicas y a los agentes sociales, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes o no creyentes. Tiendo mi mano amistosa dispuesto al diálogo, desde el respeto y la clara identidad de cada uno, para buscar el bien común.

Por supuesto, mi saludo y reconocimiento a los profesionales de los medios de comunicación que nos ayudan a sentirnos unidos y conectados, transmitiendo buenas noticias en medio de las serias dificultades de estos tiempos.

Me pongo al servicio de todos, siguiendo las huellas de Cristo, el Buen Pastor y Buen Samaritano. Sin excluir a nadie, espero que la senda del seguimiento me lleve siempre a la casa de los pobres, los crucificados de este mundo, los predilectos del Padre, a quienes no podemos defraudar.

Una nube de testigos, hombres y mujeres de Dios, peregrinan en León por los caminos de la fe cristiana desde el siglo III. Continuamos la senda agradecidos al Señor y a su Iglesia, que nos brindan ocasiones singulares, como el Año Especial Laudato Si’ y el próximo Año Santo Compostelano, para renovar nuestros pasos de discípulos misioneros de Jesús, hermanos todos, y proclamar las profecías de la hospitalidad, la fraternidad, la amistad social y la esperanza. Con estos horizontes preparo el inicio del ministerio pastoral en León el próximo 19 de diciembre, Dios mediante.

Pongo por intercesor de esta misión a san Froilán, hombre consagrado al Señor, eremita y pastor al servicio de la Iglesia y de la predicación evangélica. Igualmente, a san Antonio María Claret, Misionero Obispo, incansable evangelizador, perseguido por causa de la justicia.

Confiemos a la Virgen del Camino nuestros gozos y preocupaciones, para que los acoja en su Corazón maternal y aprendamos cómo llenar las tinajas de agua poniendo la esperanza en el vino nuevo del Reino de Dios. Contad con mi oración y orad por mí para que llegue a ser el pastor que la Iglesia particular de León y la Iglesia Católica universal necesitan.

Recibid un abrazo fraterno de comunión y la bendición del Señor.

Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Administrador Diocesano de Mondoñedo-Ferrol
Obispo electo de León

 

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol