Para orar cada día: Miércoles

34ª Semana del Tiempo Ordinario

25 de noviembre de 2020. Festividad de Santa Catalina de Alejandría

"El arte de la perseverancia no es un combate que se luche algunos días o tiempos. Es un combate de todas las horas y de todos los momentos"
Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.
 

Comentario

El tiempo perseverar fue muy querido por los pensadores antiguos. Lo definían como “el momento en que la virtud nos hace superiores a las cosas que aparecen como insoportables”. De forma parecida, el genio medieval, santo Tomás de Aquino, acuñó esta frase: ”La perseverancia es un estable y perpetuo permanecer en el bien”. La perseverancia enseña la resistencia a los impedimentos exteriores, aquellos con los que ya contamos y los que sobrevienen bruscamente.

El arte de la perseverancia no es un combate que se luche algunos días o tiempos. Es un combate de todas las horas y de todos los momentos.

Es un combate espiritual por mantener en el tiempo la fidelidad al amor. Perseverar es mantenerse firmemente constantes, continuar en el camino del seguimiento de Jesús.
 

Pregunta para reflexionar

Cuando él me pregunte cómo ha estado mi corazón cuando ha caído la semilla: ¿cómo un camino o como las espinas? ¿cómo he recibido la Palabra? ¿con corazón abierto? ¿La he hecho brotar para el bien de todos o la he escondido?
 

Oración

Señor, desde mi fragilidad, quiero dar testimonio valiente de ti y de tu Iglesia, y estar contento cuando, a causa de tu nombre, sea ultrajado, despreciado, perseguido. Mira mi buena voluntad y mi perseverancia, y haz tú lo demás.

Concepcionistas de Mondoñedo

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Mondoñedo