En el tiempo de Navidad

· Autor: Sarah Vombrack

106. En el tiempo de Navidad, la Iglesia celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores, primicia de Israel que acoge al Salvador; la manifestación a los Magos, "venidos de Oriente" (Mt 2,1), primicia de los gentiles, que en Jesús recién nacido reconocen y adoran al Cristo Mesías; la teofanía en el río Jordán, donde Jesús fue proclamado por el Padre "hijo predilecto" (Mt 3,17) y comienza públicamente su ministerio mesiánico; el signo realizado en Caná, con el que Jesús "manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él" (Jn 2,11).

107. Durante el tiempo navideño, además de estas celebraciones, que muestran su sentido esencial, tienen lugar otras que están íntimamente relacionadas con el misterio de la manifestación del Señor: el martirio de los Santos Inocentes (28 de Diciembre), cuya sangre fue derramada a causa del odio a Jesús y del rechazo de su reino por parte de Herodes; la memoria del Nombre de Jesús, el 3 de Enero; la fiesta de la Sagrada Familia (domingo dentro de la octava), en la que se celebra el santo núcleo familiar en el que "Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y antes los hombres" (Lc 2, 52); la solemnidad del 1 de Enero, memoria importante de la maternidad divina, virginal y salvífica de María; y, aunque fuera ya de los límites del tiempo navideño, la fiesta de la Presentación del Señor (2 de Febrero), celebración del encuentro del Mesías con su pueblo, representado en Simeón y Ana, y ocasión de la profecía mesiánica de Simeón.
 

TIEMPO DE NAVIDAD PRENOTANDAS DEL LECCIONARIO (n. 95-96)

A. Solemnidades, fiestas y domingos

95. En la vigilia y en las tres Misas de Navidad, las lecturas, tanto las proféticas como las demás, se han tomado de la tradición romana.

El domingo dentro de la Octava de Navidad, fiesta de la Sagrada Familia, el Evangelio es de la infancia de Jesús, las demás lecturas hablan de las virtudes de la vida doméstica.

En la Octava de Navidad y solemnidad de santa María, Madre de Dios, las lecturas tratan de la Virgen, Madre de Dios, y de la imposición del santísimo nombre de Jesús.

El segundo domingo después de Navidad, las lecturas tratan del misterio de la encarnación. En la Epifanía del Señor, la lectura del Antiguo Testamento y el Evangelio conservan la
tradición romana; en la lectura apostólica se lee un texto relativo a la vocación de los paganos a la salvación.

En la fiesta del Bautismo del Señor, los textos se refieren a este misterio.


B. Ferias

96. Desde el día 29 de diciembre, se hace una lectura continua de toda la primera carta de san Juan, que ya se empezó a leer el día 27 de diciembre, fiesta del mismo san Juan, y en el día siguiente, fiesta de los santos Inocentes. Los Evangelios se refieren a las manifestaciones del Señor.

En efecto, se leen los acontecimientos de la infancia de Jesús, tomados del Evangelio de san Lucas (días 29 y 30 de diciembre), el primer capítulo del Evangelio de san Juan (31 de diciembre al 5 de enero), y las principales manifestaciones del Señor, tomadas de los cuatro Evangelios (7 al 12 de enero).
 

NORMAS PARTICULARES DEL TIEMPO DE NAVIDAD

1. Cada día del Tiempo de Navidad tiene formulario propio.

2. En las memorias obligatorias, a partir del 2 de enero, se dice la colecta propia; en cambio, la oración sobre las ofrendas y la de después de la Comunión, si no son propias, se pueden tomar o del Común o de la feria correspondiente (cf. OGMR, 363). El Prefacio se toma del Tiempo o del Común.

3. En las ferias y memorias libres, a partir del 2 de enero, se puede elegir la Misa de feria, o la Misa de uno de los santos de los que se hace memoria libre, o la Misa de algún santo inscrito ese día en el Martirologio (cf. OGMR, 355b). En las memorias de los santos se toma la colecta propia o, si carece de ella, la del Común correspondiente; en cambio, la oración sobre las ofrendas y la de después de la Comunión, si no son propias, se pueden tomar o del Común o de la feria correspondiente (cf. OGMR, 363). El Prefacio se toma del Tiempo o del Común.

4. Durante la Octava de Navidad se dice la Misa del día litúrgico propio. Toda memoria que pueda estar señalada para ese día debe tomarse como libre, y sólo se hace conmemoración: se toma la oración colecta, el resto de las oraciones deben tomarse del día litúrgico propio (cf. OGMR, 355a). El Prefacio se toma del Tiempo.

5. Durante la Octava de Navidad no se permiten las Misas por diversas necesidades y votivas, a menos que haya mandato o permiso del Ordinario, exceptuando en todo caso las solemnidades (cf. OGMR, 374). Después de la Octava sólo se permiten si la necesidad o la verdadera utilidad pastoral lo requieren (cf. OGMR, 376).

6. Los domingos no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial (cf. OGMR, 380). Durante la Octava y las ferias del Tiempo de Navidad pueden celebrarse la Misa exequial y las Misas de difuntos después de recibida la noticia de la muerte y en el primer aniversario, pero no se permiten las Misas cotidianas de difuntos durante todo este Tiempo litúrgico (cf. OGMR, 381).

7. El color de las vestiduras litúrgicas es el blanco (cf. OGMR, 346a). En las memorias de los santos, a partir del 2 de enero, puede usarse el color propio (blanco o rojo), pero durante la Octava de Navidad, aunque se haga conmemoración de la memoria de un mártir, debe usarse el color blanco. En cambio, en las fiestas de los santos durante la Octava de Navidad se usa el color propio del santo (blanco o rojo).

En el tema principal desarrollado por la liturgia de Navidad encontramos los elementos básicos de la teología y de la pastoral de la fiesta. La Navidad no es sólo un recuerdo de un suceso histórico. Constantemente la liturgia subraya que el hecho del nacimiento de Jesucristo está ordenado a la Redención, a la Pascua, a la Parusía. Según la terminología de los antiguos, la Navidad es una mcmoria (misterio), cuyo centro es la muerte y resurrección de Jesucristo, siempre presente y operante, como alma de toda celebración litúrgica.

Alrededor de la liturgia de Navidad se ha formado, en el decurso de los siglos, una serie de costumbres folklóricas que han contribuido a crear un ambiente festivo en la intimidad de las familias y en las calles de aldeas y ciudades. Ya en el Siglo V se compusieron cantos populares sobre el misterio de la Encarnación, inspirados en la teología y la liturgia de Navidad. Cuando, en el siglo XIII, San Francisco de Asís y sus discípulos propagan la devota práctica de construir “belenes” en las iglesias y en las casas, se extienden los villancicos de Navidad, caracterizados por el tono sensible e ingenuo de sus letras y de sus melodías que se refieren preferentemente a los sentimientos de la Virgen y de los pastores ante la pobreza que Dios ha escogido al tomar un cuerpo humano.

Como para expresar visiblemente el significado de la “iluminación” obtenida por el nacimiento de Jesucristo, desde antiguo se introdujo el hábito de encender fuegos durante la noche de Navidad, reemplazando tradiciones precristianas. El alumbrado extraordinario de los lugares públicos durante el tiempo de Navidad se ha inspirado en esos usos.

Desde el siglo XVI, en los países nórdicos, se empiezan a reunir en torno a un árbol -el árbol de Navidad-, signo de la gracia alcanzada por la Encarnación y por la muerte en el árbol de la cruz de Jesucristo, en contraposición del pecado que se originó en el árbol del paraíso.

También, se destinó para el día de Navidad la práctica de cambiarse regalos y felicitaciones; práctica sugerida por la que existía en Roma el día primero del año, llamada estrenas. Al principio, se simbolizaba que era el niño Jesús quien ofrecía los regalos; y más adelante, serían los Reyes Magos quienes distribuyen los dones, y no tanto por Navidad cómo por la Epifanía, en que se conmemora el hecho de la entrega de sus obsequios a Jesucristo.

Por último, durante la octava de Navidad se celebran las “memorias” de los Santos Esteban, Juan Evangelista e Inocentes, como las más antiguas, a las que Oriente añadía la de los Santos Pedro y Pablo.

Publicado: 09/12/2020: 253
Delegación de Liturgia

Equipo diocesano de Liturgia