Para orar cada día: Sábado

26ª Semana del Tiempo Ordinario

3 de octubre de 2020. Festividad de San Francisco de Borja

"Estamos llamados a entrar en el grupo de los elegidos. Por eso, tenemos que mover continuamente nuestro corazón del peso de la sombra a la levedad de la alegría"
¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!

Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, regresaron alegres los setenta y dos, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos».

En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
 

Comentario

Jesús nos ha prometido la alegría. Una alegría completa que nadie nos podrá robar. Aunque a veces nuestra alegría sea todavía parcial, provisional, contingente. Incluso si nos alegramos por cosas secundarias es importante no olvidar la verdadera alegría a la que nos llama Jesús:” alegraos,  porque vuestros  nombres están inscritos en el cielo”.

Estamos llamados a entrar en el grupo de los elegidos. Por eso, tenemos que mover continuamente nuestro corazón del peso de la sombra a la levedad de la alegría. La promesa nos conduce, nos lleva y nos organiza. Y esa promesa es la alegría.


Pregunta para reflexionar

¿Cuál es el fundamento y el motivo de nuestra alegría hoy?


Oración

Señor, hoy recordamos a san Francisco de Borja. Hombre de confianza del emperador Carlos V. Abandonó las grandezas del mundo y siguió la espiritualidad de la Compañía de Jesús. A tu lado fue plenamente feliz, haciéndose pequeño, mereció tu confianza, fue un fiel amigo tuyo.

Concepcionistas de Mondoñedo

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Mondoñedo