María: siempre el mejor Remedio

Mondoñedo y toda la diócesis celebran la festividad de la patrona en un año singular

Desde lo alto de su camerín, en el altar mayor de su santuario mindoniense, nos contempla, con su mirada misericordiosa, Nuestra Señora de los Remedios, cuya festividad celebramos, un año más, el domingo posterior al día ocho de septiembre, fecha de la fiesta de la Natividad de María.

A nadie se le escapa: se trata de un año singular y, consecuentemente, la celebración este domingo también lo ha sido. A las doce del mediodía, con todos los protocolos vigentes en materia de aforo, distancia interpersonal, utilización de gel y mascarilla, además de las medidas propias que se están manteniendo en las celebraciones eucarísticas, daba comienzo en el santuario de los Remedios la misa solemne pontifical, presidida, como es costumbre, por nuestro obispo, padre Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF, prelado de Mondoñedo-Ferrol desde el año 2016.

Como es sabido, esta festividad de Nuestra Señora va acompañada, desde hace ya ochenta y dos años, de la ofrenda que realizan a la Santísima Virgen los antiguos partidos judiciales de nuestro territorio diocesano (Mondoñedo, Ferrol, Ortigueira, Ribadeo, Vilalba y Viveiro). En esta ocasión, era el concello de Vilalba el encargado de realizarla; con lo cual, ha sido su alcaldesa, María Elba Veleiro Fernández, quien ha presentado a la Virgen la ofrenda.
 

Ofrenda del Concello de Vilalba

Elba Veleiro comenzó su alocución manifestándose honrada por realizar esta ofrenda y recordando los orígenes de la misma en tiempos de monseñor Benjamín de Arriba y Castro, quien estuvo a la cabeza de la diócesis mindoniense entre 1935 y 1944.

“Estamos en tempos de pandemia, coa dor do pasado, a ansiedade do presente e a incerteza do futuro”, dijo la regidora, para a continuación añadir “quero ter unha lembranza moi especial para todas aquelas persoas que desgrazadamente faleceron polo coronavirus, enviando unha agarimosa aperta a todos os seus familiares e achegados”.

Veleiro pidió, también, a la Virgen de los Remedios que dé a las autoridades “forza, capacidade e a intelixencia política para saber dar resposta ás inquedanzas e preocupación das máis de 275.000 persoas que viven na nosa diocese”. Y señaló que compartía las palabras del papa Francisco, “que recentemente advertía que unha crise sanitaria como a actual obríganos a elixir o camiño polo que queremos ir como sociedade, unha reflexión que como representantes públicos debemos ter moi en conta”.

La alcadesa de Vilalba también quiso destacar un aspecto positivo, en medio de la actual situación: “o mellor dos duros momentos que vivimos é ser testemuñas da solidariedade dos nosos vecinos e veciñas”, refiriéndose concretamente a que “nas semanas de confinamento houbo centos de persoas dispostas a axudar en cada unha das parroquias da diocese aos nosos maiores, aos colectivos de máis risco”.

Del mismo modo, hizo una mención especial de los profesionales de la sanidad y de todos aquellos trabajadores de los servicios esenciales, rogando a la Virgen por ellos: “Estamos en débeda con eles e desde as diferentes administracións debemos poner á súa disposición todos os medios necesarios para desenvolver con éxito o seu traballo”.

Veleiro quiso, igualmente, recordar a los más pequeños, en este comienzo de curso académico “cheo de dúbidas e inquedanzas, pero co desexo de que todos os menos e nenas da diocese poidan acceder en igualdade de condición ao ensino”.

La edil puso de manifiesto la necesidad de “traballar por un futuro máis sostible, coidando os nosos recursos naturais”, como también de “defender o medio ambiente e loitar contra os efectos do cambio climático”, una tarea que calificó de urgente.

“Visión conxunta, diálogo, solidariedade, ilusión… pídoche Señora, que teñamos presente a nosa responsabilidade para, superando as lexítimas diferenzas, saibamos traballar para o fin común coa humildade suficiente para estar unidos vencendo as dificultades actuáis sen esquecer os problemas que xa tiñamos antes”. Y finalizó solicitando la protección de la Virgen de los Remedios, “coa confianza de que dentro dun ano volvamos a xuntarnos todos aquí para falar de mellores novas”.
 

Homilía de Mons. De las Heras

Tras la intervención de la regidora vilalbesa, el señor obispo, en su homilía, agradeció sus palabras, “que expresan los mejores deseos e intenciones para las gentes de nuestras tierras en estos tiempos de inquietud, incertidumbre y graves crisis que nos afectan”. El prelado se refirió a la comarca de A Terra Chá como “lugar bien querido” y cercano a Nuestra Señora, para ponderar, a continuación, la importancia del rural gallego con el desarrollo de una vida dura, pero también “admirable y valiosa”. Monseñor De las Heras quiso enfatizar, así, algo que ha puesto de manifiesto la actual pandemia, “lo que dependemos de la tierra, de la naturaleza”, realizando, de este modo, un llamamiento a esforzarnos en cuidarla: cuidar de la casa común de la que nos habla el papa Francisco en su encíclica Laudato Si, del año 2015.

“Venimos hoy ante la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, con la confianza que Ella nos inspira, para encontrar el modo de recobrar aliento en los arduos caminos de la vida, singularmente desde que ha irrumpido en el mundo la grave epidemia del coronavirus y se han intensificado nuestras debilidades en todos los ámbitos de la familia humana”, señalaba el padre Luis Ángel, consciente, claro está, de que no podemos pretender “soluciones extraordinarias ni espectaculares”. Se trata de que sepamos pedir “humildemente luz y sabiduría, entereza y paciencia, para fortalecernos e ir descubriendo lo que hemos de hacer cada persona, cada comunidad humana y cristiana, cada parroquia gallega… “.

Nuestro obispo nos invitaba, además, “a desdoblar la ofrenda de este año en dos íntimamente unidas (…): el cuidado de la creación y la fraternidad”. La primera de ellas, el cuidado de la creación, comienza por “cuidarnos a nosotros mismos, a todos los seres vivos, y morar en una casa habitable para todos”; desde luego, con una mirada puesta en nuestros mayores, “a quienes no estaremos nunca suficientemente agradecidos”. La segunda, la fraternidad, es esencial en un “momento para restaurar las relaciones humanas dañadas haciendo un esfuerzo de equidad, perdón y misericordia”. Lo enfatizó el prelado: “Es momento de justicia restaurativa, de cumplir con los incentivos prometidos para la recuperación; de ayudar a las familias y a todos los afectados por el desempleo y la precariedad laboral”. Y recorramos ese camino “en medio de esta situación limitada con una esperanza sin límites, fruto de la fe y el amor que hemos recibido del Señor y nos permiten continuar la peregrinación dejando cada año un pedacito de corazón en este santuario”.
 

Sin procesión final

Al término de la celebración eucarística, no hubo este año la tradicional procesión con la imagen de la Virgen de los Remedios, pero todos debemos comprender que la actual situación aconseja la mayor de las precauciones, evitando en la medida de lo posible las aglomeraciones. Las instituciones, la Iglesia incluida, deben ser ejemplares. Lo que sí hubo, en esta ocasión y a iniciativa del concello de Mondoñedo, fue una pantalla gigante instalada en la alameda aledaña al santuario de los Remedios. De esta forma, todas aquellas personas que, por el propio espacio del templo y las restricciones de aforo, no pudieron acceder a la misa solemne, sí tuvieron la oportunidad de seguir la ceremonia a través de la retransmisión realizada en directo.
 

Rubén Amor Fernández

Mondoñedo (1970) - Coordinador de Comunicación y portavoz diocesano