Reacciones a la marcha de monseñor Luis Ángel de Mondoñedo-Ferrol

El prelado será entrevistado mañana viernes en el programa de COPE "El Espejo de Mondoñedo-Ferrol"

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"Es una etapa preciosa, personalmente de una riqueza incomparable. He disfrutado muchísimo con la gente, en las parroquias, en las visitas, en las confirmaciones... Ha sido extraordinario"
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Edición La Voz de Galicia A Mariña

La sorpresa saltaba este miércoles a mediodía cuando el Obispado Mondoñedo-Ferrol comunicaba que el Papa Francisco acaba de nombrar al obispo de la diócesis, Luis Ángel de las Heras Berzal (Segovia, 1963), nuevo obispo de León en sustitución de Julián López Martín, quien presentó la renuncia al cumplir 75 años. De las Heras, que hasta el 19 de diciembre, cuando tome posesión en León, será administrador diocesano, envió ayer un emotivo mensaje afirmando que en su corazón «Mondoñedo-Ferrol queda grabada con letras de oro», como reiteró más tarde a La Voz.

-Su mucha supone sorpresa...
-Ha sido muy sorpresivo porque no estaba esperando nada parecido. León está más cerca de la que fue mi casa, Segovia, pero eso no lo contemplo mucho porque como religioso, como misionero claretiano, desde mi vocación, el nombramiento tiene este sentido: nosotros vamos enviados donde la Iglesia nos manda a esta tarea pastoral.

-¿Qué balance hace de estos cuatro años en la diócesis?
-Es una etapa preciosa, personalmente de una riqueza incomparable. He disfrutado muchísimo con la gente, en las parroquias, en las visitas, en las confirmaciones... Ha sido extraordinario. Y en cuanto a la diócesis, he aportado mi granito de arena en cuanto a la organización. He dejado dos vicarías: una de evangelización y otra de misión misericordiosa y samaritana que invitan a trabajar a todos los delegados diocesanos en conjunto. Me parece que hay buena sintonía entre ellos. Hay trabajo por hacer pero va caminando bien, y estoy satisfecho. Y el plan de unidades pastorales, que hemos publicado hace poco: 422 parroquias quedan organizadas sobre el papel en 24 unidades. Eso me crea una gran satisfacción, no porque sea un logro personal sino porque he animado a que sea un logro comunitario.

-¿Ha sido como construir las vías por las que circulará el «tren» de la diócesis en el futuro...?
-Exacto, ahora hay que caminar, hay que impulsar la nave de la Iglesia. Queda un equipo de acompañamiento del plan formado por tres sacerdotes, dos laicos y una religiosa que van a darle impulso a esa implantación.

-¿Destacaría algún momento?
-El encuentro con las personas: consagradas, laicos... Lo mismo en una fiesta que en un funeral que en una visita. Ahora que no se pueden hacer, recuerdo el primer encuentro pastoral en Mondoñedo, en el que esperábamos a 100 personas y aparecieron más de 300. Fue muy agradable y se ha mantenido esa tónica. Me da pena dejar Mondoñedo-Ferrol. Lo siento mucho porque estaba muy a gusto. Quería mucho a la gente y me siento muy querido, y eso me lo llevo porque la familia Mondoñedo-Ferrol aumenta mi propia familia.

-¿Qué mensaje envía?
-En estas circunstancias sociales por la pandemia, de inquietudes e incertidumbres por lo que nos ha tocado vivir y también de la Iglesia, la palabra que destaco es «esperanza». No debemos dejarnos aplastar por las dificultades sino responder siendo personas esperanzadas. En los cristianos es consecuencia lógica de nuestra fe, pero creo que tenemos que contagiarla en un momento de tantas crisis como la de A Mariña por Alcoa. Además de ayuda material, A Mariña necesita una palabra de aliento, una sonrisa y una esperanza.

 

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