“Con Mondoñedo-Ferrol he sido bendecido con una familia preciosa”

Iglesia de Celeiro de Mariñaos (Lugo) · Autor: Diócesis

El padre Luis Ángel, que no deja de recibir muestras de cariño y agradecimiento desde el anuncio de su traslado a León, llevará siempre a nuestra diócesis en su corazón

"El papa Francisco traslada a nuestro obispo a León. Seguro que allí lo valorarán con la misma estima que aquí lo hemos hecho, ya que van a recibir a un gran prelado y, sobre todo, a una gran persona"

Aquel 7 de mayo de 2016, día de su ordenación episcopal, recibíamos en nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol al padre claretiano Luis Ángel de las Heras. Se trataba de un segoviano alto, joven (aún no había cumplido los 53), cercano, afable, con sempiterna sonrisa. En resumidas cuentas, a todo el mundo en seguida le cayó bien. Y más, teniendo en cuenta que estas tierras llevaban casi un año en sede vacante, casi un año sin pastor, tras la marcha de monseñor Sánchez Monge a Santander, y se esperaba, ya con cierta ansia, la llegada de un nuevo obispo.

Aquellas cualidades del nuevo prelado eran, lógicamente, las que primero saltaban a la vista, pero muy pronto De las Heras comenzó a dejar su impronta en la manera de hacer las cosas, con un especial talante, una gran capacidad de trabajo, una dedicación sin límites, y grandes dotes comunicativas; pero, sobre todo, su esencia misionera, guiando a nuestra Iglesia particular siempre por ese camino de misión, en la propuesta de una Iglesia en salida -tal y como siempre reclama el papa Francisco-, una Iglesia con una clara preferencia por los más vulnerables, los pobres, los marginados, los inmigrantes, los ancianos, los enfermos… Así lo recalca el propio padre Luis Ángel en su carta a los diocesanos de Mondoñedo-Ferrol este 21 de octubre. Desde luego, todo un soplo de aire nuevo no ya sólo para nuestra diócesis, sino incluso (nos atreveríamos a decir) para toda nuestra provincia eclesiástica, la que conforman las cinco diócesis gallegas.

Han pasado cuatro años y medio desde aquel sábado de mayo. Para muchos, es un período muy corto de tiempo para que un obispo pueda realizar obras de calado. Ciertamente, no es demasiado, teniendo en cuenta la tarea inmensa que supone conocer una diócesis y comenzar a buscar soluciones y recursos para las muchas cuestiones que se presentan en su gestión, al mismo tiempo que se presta la debida atención pastoral. Pues, con todo ello (el poco tiempo por un lado y lo mucho que hay que conocer y atender por otro), podemos decir, sin temor alguno a equivocarnos, que se ha hecho mucho y se ha hecho bien.


Plan Diocesano de Unidades Pastorales

El “buque insignia”, por así decir, de esta singladura episcopal es, sin duda, el Plan Diocesano de Unidades Pastorales (PDUPA), en el que se ha estado trabajando todos estos años y que se ha dado a conocer y se ha puesto en marcha en este año 2020. Ante las circunstancias que viene atravesando, durante los últimos lustros, la vida pastoral en nuestra diócesis (aunque lamentablemente es un fenómeno que se ha generalizado en nuestro país), con el envejecimiento de la población, la despoblación de muchas zonas, la falta de vocaciones tanto al sacerdocio como a la vida consagrada… se hacía imprescindible un plan para afrontar presente y futuro de la mejor manera.

Como se ha dado a conocer, ya desde el mes de abril y a mayor escala el pasado verano, este Plan Diocesano reorganiza las actuales 422 parroquias del territorio en 24 unidades pastorales (UPA) con el objetivo temporal de que dicha reorganización esté completada en el plazo de diez años. Debemos señalar que muchas de esas parroquias ya constituyen unidades pastorales que están funcionando adecuadamente, otras muchas están emprendiendo el camino de la constitución de una UPA y otras todavía no lo han hecho, para ya conocen la senda que deben seguir para tal construcción. Plasmar todo esto de una manera clara y, por supuesto, atendiendo todas las aportaciones que han ido surgiendo durante este periplo de tiempo ha sido, desde luego, tarea compleja. Y, al frente de la misma, ha estado, lógicamente, monseñor De las Heras, aunque él mismo señale, refiriéndose a todo este plan, que “eso no lo he hecho yo; lo ha hecho la Diócesis”.

Debemos tener, además, presente que el pasado verano, a finales del mes de julio, quedaba constituido el Equipo de acompañamiento del PDUPA, que está compuesto por tres sacerdotes, una religiosa y dos laicos. Este equipo será el encargado de todo el seguimiento y acompañamiento del desarrollo de este plan diocesano, cuya implementación podemos decir que es ya irreversible. En la rueda de prensa del miércoles, en la que se anunciaba en nuestra diócesis el traslado a la sede episcopal de León, monseñor Luis Ángel enfatizaba la importante labor que va a desarrollar este equipo de acompañamiento ayudando a caminar: “Es un equipo que va a dar cohesión diocesana, porque nos va a conectar a todos”.


Renovación y nuevo organigrama

En el bagaje de este pontificado, hay que mencionar, igualmente, la significativa renovación que se produjo en los cargos de la curia, con el diseño de un nuevo organigrama en la organización de la pastoral. Todo ello, implementado tan sólo un año después de la llegada del obispo claretiano a este territorio diocesano del norte de Galicia. Se mantuvo una vicaría general y se constituyeron dos vicarías de pastoral: la de Evangelización y la de Misión Misericordiosa y Samaritana. Y en ellas quedaron incluidas todas las delegaciones de pastoral así como los movimientos apostólicos. Esta organización de la pastoral en equipo, con una dedicación y trabajo ejemplar -con constantes encuentros y puestas en común- por parte de todos (vicarios, delegados, tanto sacerdotes como laicos, religiosos) y un seguimiento exhaustivo por parte del mitrado (con total disponibilidad para bajar a la arena y arremangarse) ha sido la línea de actuación durante estos cuatro años y medio.
 

Acompañando a las Cáritas gallegas

Otro punto importante que debemos plasmar, aquí, es la labor que monseñor De las Heras ha desempeñado, dentro de la Provincia Eclesiástica de Santiago (la que engloba las cinco diócesis de Galicia), como obispo acompañante de las Cáritas gallegas, tarea que ha atendido con el espíritu, antes mencionado, de defender siempre una Iglesia situada al lado de los más necesitados, olvidados o marginados. El 6 de abril de 2018, las Cáritas diocesanas de nuestra comunidad autónoma recibían la Medalla del Parlamento de Galicia, reconociendo con esta distinción la labor desarrollada por ellas en el campo de la ayuda social. Y, entre los logros de estos años de trabajo, hay que destacar la federación de cuatro de las Cáritas gallegas, proyecto abanderado por nuestro obispo y ya aprobado en esas cuatro diócesis (Santiago, Mondoñedo-Ferrol, Tui-Vigo y Ourense) y que próximamente debe conseguir la aprobación por parte de la Conferencia Episcopal Española.


Comisión Protege

En otro ámbito de actuación, el pasado mes de julio, quedaba constituida en nuestra diócesis la Comisión Protege (comisión de protección y acompañamiento de menores y adultos vulnerables), con una laica como coordinadora y que, como tal, será también miembro del Servicio pastoral interdiocesano de atención a menores, personas vulnerables y sus familias, órgano de nueva creación de la Provincia Eclesiástica de Santiago. La creación de este Servicio pastoral interdiocesano responde al motu proprio del papa Francisco Vos estis lux mundi, (Vosotros sois la luz del mundo) de mayo de 2019, que establece procedimientos dirigidos a prevenir y combatir los delitos de abuso.
 

Nueva comunidad religiosa

Como religioso que es, estamos seguros que el padre Luis Ángel se siente especialmente satisfecho (y, de hecho, se trata de una gestión personal suya) de la nueva fundación de una comunidad religiosa en Mondoñedo-Ferrol. En unos tiempos de escasez de vocaciones, fue una gran noticia para todos (en otoño de 2019) la llegada de las Misioneras de Acción Parroquial a Vilalba que, como el prelado ha señalado recientemente, “están haciendo una tarea preciosa de acompañamiento, de cercanía en las parroquias de aquella unidad pastoral de Vilalba”. Es cierto que, por otra parte, han cerrado sus casas en la diócesis las Obreras de la Cruz que, por cuestiones de avanzada edad, han tenido que dejar Narón, y las religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos que residían en Abadín. Si bien éstas seguirán viniendo a este municipio lucense para la catequesis y la atención pastoral.


800 años de la Catedral

También en otoño pasado, celebramos en la diócesis un acontecimiento muy especial: los ochocientos años de historia de la S. I. Catedral Basílica de Mondoñedo. Fue el 19 de octubre, día en que, cada año, se conmemora la consagración de este templo. La referencia para esta celebración es el inicio del pontificado del obispo Martín I (1219-1248), que es quien establece definitivamente la sede episcopal en Mondoñedo y es, también, el gran impulsor de la construcción de la Catedral. La jornada conmemorativa de ese día 19, que tuvo al obispo y al cabildo catedralicio como anfitriones, dio comienzo con un acto institucional y fue seguido por una Misa solemne en la que concelebraron con el prelado mindoniense todos los obispos de Galicia, el anterior obispo de Mondoñedo-Ferrol y el arzobispo de Braga, de quien era sufragánea esta sede hace ocho siglos. Además de esta jornada festiva, se organizó la exposición itinerante de los 800 años, que fue recorriendo cada una de las localidades de nuestra diócesis que son o han sido sede episcopal, como también las restantes localidades cabeza de arciprestazgo. A la exposición, le acompañó un magnífico ciclo de conferencias que, lamentablemente, se vio interrumpido por las restricciones que estamos viviendo durante el presente año. En cualquier caso, serán publicadas en un número especial del anuario Estudios Mindonienses.


Visita pastoral

Hablando de interrupciones, hay que hacer mención de la visita pastoral, acontecimiento siempre importante en una trayectoria episcopal. monseñor De las Heras la iniciaba, el 3 de noviembre de 2018, en el arciprestazgo de Ribadeo-Miranda, recorriendo durante los siguientes meses parroquias de los municipios de Ribadeo, Riotorto, A Pontenova, Trabada y Barreiros. Ya en octubre de 2019, daba comienzo la visita al arciprestazgo de Terrachá, pero solo hubo tiempo para parroquias de Vilalba, Guitiriz, Begonte y Castro de Rei. Con el confinamiento de marzo del presente año y toda la posterior etapa que todavía perdura, no ha sido posible todavía el reanudarla, ya que lo prioritario en estos momentos es evitar precisamente grandes congregaciones de personas.

Y, más cosas, pero nos extenderíamos ya demasiado: la formación permanente del clero realizada, ahora, de forma conjunta, el énfasis puesto por el padre Luis Ángel en realizar una buena comunicación (amable, positiva y transparente), la sensibilidad demostrada con todas las jornadas y actos relativos a los migrantes, como también hacia el cuidado de la creación… y, por supuesto, la ordenación diaconal que hemos tenido recientemente.

La diócesis de Mondoñedo-Ferrol queda, desde luego, mejor preparada para afrontar el futuro próximo. El papa Francisco traslada a nuestro obispo a León. Seguro que allí lo valorarán con la misma estima que aquí lo hemos hecho, ya que van a recibir a un gran prelado y, sobre todo, a una gran persona. Nos hubiera gustado tenerlo más años con nosotros. Sin duda. En cualquier caso, la Santa Sede así lo ha dispuesto. Roma locuta, causa finita.

¡Muchas gracias, P. Luis Ángel!

Rubén Amor Fernández

Mondoñedo (1970) - Coordinador de Comunicación y portavoz diocesano