Testimonios diocesanos en la Jornada Mundial de los Pobres 2020

Eucaristía celebrada en la Concatedral de San Xiao de Ferrol, domingo 15 de noviembre

Participantes y voluntarios del Centro de Día de Cáritas Diocesana comparten sus experiencias de vida

Enrique: "Soy usuario y voluntario de Cáritas y he pasado de considerarme un despojo y un inútil, a ser alguien útil, con ganas y ambiciones necesarias para hacer de este mundo algo mejor"
MONICIÓN DE ENTRADA (Luniss)

Hermanos:

Nos hemos reunido para participar en la eucaristía en este domingo trigésimo tercero del tiempo ordinario, en el que desde hace ya cuatro años celebramos también la Jornada Mundial de los Pobres. Esta Jornada fue instituida por el papa Francisco como una llamada a poner nuestra mirada en lo esencial y superar las barreras de la indiferencia hacia los pobres y los que sufren.

En la eucaristía se acrecienta nuestra comunión con Dios y, por consiguiente, con los hermanos. Por eso, esta celebración, fuente y culmen de la vida de la Iglesia y manantial de gracia, nos ayudará en la tarea de suscitar signos y acciones concretas que nos hagan poner la mirada en los pobres y tender una mano hacia ellos, tanto a nivel personal como social y comunitario.

Desde la fe, y con la fuerza del Espíritu que aquí se nos comunica, es como podremos realizar gestos que dan sentido a nuestra vida, signos de proximidad, solidaridad y amor que tienen su origen en Dios y que se convertirán, con su ayuda, en acciones concretas, que no deben ser la excepción por celebrarse esta Jornada, sino que realmente sean parte esencial de la vida cotidiana de la Iglesia y los cristianos, haciéndonos así corresponsables de quienes comparten nuestra vida y nuestro camino, llevando las cargas de los más débiles, superando la indiferencia y el cinismo.

La parábola de los talentos, que hoy escucharemos en el evangelio, nos recuerda la importancia de llevar a la vida el don precioso que aquí celebramos y recibimos, permaneciendo fieles para entrar, juntos, en el gozo del Señor.
 

ORACIÓN DE LOS FIELES (Chema)

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él distribuye sus dones entre nosotros y escucha el clamor de los pobres.

· Para que la Iglesia haga fructificar el tesoro de los valores que Cristo ha depositado en ella. Rogue- mos al Señor.

· Para que los que tienen autoridad en las naciones hagan de nuestro mundo un lugar de paz y justicia. Roguemos al Señor.

· Para que los enfermos terminales y los que sienten cercana la muerte puedan experimentar la paz del Señor y el cariño de sus familiares y amigos. Roguemos al Señor.

· Para que los que están en desempleo, los enfermos, los que carecen de cultura y formación, los que viven solos, los que no tienen alimentos o agua potable, los que no tienen un hogar digno, los que han tenido que migrar, encuentren en la Iglesia y en cada cristiano una mano tendida a su pobreza y sufrimiento. Roguemos al Señor.

· Para que las instituciones de caridad de la Iglesia y todos los que forman parte de ellas encuentren en la Palabra de Dios inspiración para abrir nuevos horizontes de proximidad, solidaridad y amor para con los pobres, y en la eucaristía la fuerza para llevarlos a cabo en acciones concretas. Roguemos al Señor.

· Para que no caigamos en la tentación de la pereza, la rutina, el inmovilismo, el adocenamiento, y pongamos en rendimiento los dones recibidos de Dios en el servicio a todos. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios de misericordia, la oración de quien tenemos puesta nuestra confianza sólo en ti, y haznos cada día testigos creíbles de tu generosidad para con los pobres y los que sufren. Por Jesucristo, nuestro Señor.
 

TESTIMONIO (Rosa)

Buenas tardes. Mi nombre es Rosa y colaboro con Cáritas en el reparto de alimentos.

Bien, como todos sabemos este año se produjo un acontecimiento que cambió por completo nuestras vidas. Apareció el COVID-19. Nunca habíamos oído hablar de él, pero llegó de repente poniendo el mundo del revés.

Sin embargo, el cambio no afectó de la misma forma a todas las personas.

El 16 de marzo empezó un confinamiento que para mí supuso única y exclusivamente no salir de casa. Sí, tenía miedo. Mi madre es mayor y gran parte de mi familia son sanitarios así que el miedo estaba ahí, pero yo conservé mi trabajo, seguí cobrando mi sueldo…el mundo se detuvo, pero mi vida siguió en el encierro. Sin embargo, no todos tuvieron la misma suerte. Quizá hasta ese momento, encerrados en nuestra burbuja no lo pensábamos, pero el coronavirus hizo que cayéramos en la cuenta y casi sin pensar empecé a colaborar con Cáritas.

Esta pandemia ponía en peligro sobre todo a las personas mayores y ¿Quiénes eran los voluntarios que estaban en el reparto de alimentos? … personas mayores. De repente estos valiosos voluntarios debían quedarse en casa para proteger su vida. De repente no había nadie que realizara su labor y Cáritas decidió pedir ayuda a las Cofradías de Semana Santa. Así, unos cuantos cofrades y portadores nos unimos a esta gran familia que es Cáritas. A mi me tocó la parroquia de Santa Marta, en Caranza, y alguna vez también fui a echar una mano en San Pablo. Las primeras veces simplemente íbamos al almacén y colocábamos los alimentos, luego hacíamos las cajas y las subíamos para el día del reparto. Bueno, era cansado, pero hicimos un buen equipo y funcionábamos bien.

Y así, llegó el día que se hacía la entrega. Fue un impacto. Muchísima gente haciendo cola, personas que no tenían nada. Había una chica joven con un bebé y ni siquiera podía comprar pañales para su niño. Personas que no habían tenido la misma suerte que yo.

Personas a la que esta pandemia había arrebato lo poco que tenían, el número de personas que venían a la parroquia en busca de ayuda se había multiplicado por tres.

Hoy hablamos de tender la mano. Cáritas tiende su mano a las personas que sufren de carencia de bienes, de oportunidades, de derechos. Los voluntarios también encontramos en Cáritas una mano tendida, una mano tendida para ayudarnos a conectar con la realidad, la realidad que está a nuestro lado y muchas veces no sabemos ver.

Por ello doy gracias por tender la mano, por esas manos tendidas por todos y para todos. Gracias!!!!
 

TESTIMONIO (Enrique)

Buenos días. Mi nombre es Enrique. Hace aproximadamente un año y tres meses llegué a Ferrol, después de tomar varias decisiones erróneas por mi parte

De repente me vi en unas condiciones deplorables, sin casa, sin trabajo, sin comida, con sólo lo puesto, durmiendo en un colchón en el suelo, entre basura y pidiendo a Dios no despertarme al día siguiente. Hasta que un día alguien me convenció para acudir a Cáritas, un lugar en el que podrían ayudarme a mejorar las condiciones en las que me encontraba

A regañadientes y avergonzado me presenté en Cáritas donde, después de escucharme e intentar entenderme, me ayudaron a tener unas condiciones de vida aceptables, pero sobre todo me dijeron algo que me impactó: “Todo el mundo tiene derecho a las oportunidades que necesite

Después de este año y tres meses, soy usuario y voluntario de Cáritas y he pasado de considerarme un despojo y un inútil, a ser alguien útil, con ganas y ambiciones necesarias para hacer de este mundo algo mejor.

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol