“La gente no ha dejado de colaborar por la crisis; al contrario, está más sensibilizada”

Rey, en la sede local de la ONG, en el número 230 de la calle Magdalena de Ferrol · Autor: Jorge Meis

Manos Unidas alerta que más de 800 millones de personas padecerán hambre en el mundo

Entrevista a Remedios Rey, subdelegada diocesana de Manos Unidas en la presentación de la Campaña contra el Hambre 2021

Jueves 11 de febrero de 2021.- “Contagia solidaridad para acabar con el hambre” es el lema elegido por Manos Unidos para su campaña anual que se celebra el domingo en medio de una pandemia que castiga especialmente a los colectivos más vulnerables. “La palabra ‘contagio’ tiene unas connotaciones negativas por lo que estamos viviendo”, explica la subdelegada de la ONG en Mondoñedo-Ferrol, Remedios Rey –Meirás, 1954–, “y quisimos darle un enfoque algo más positivo”.

¿Con qué objetivo?
Demostrar que la solidaridad es posible aun en medio de una pandemia como esta. Hay familias que han perdido a algún ser querido o que lo tiene ingresado, y entendemos que sus prioridades son otras. Pese a esas circunstancias adversas y a tener que suspender casi todos los eventos que organizábamos, nos adaptamos a nuevas formas de sensibilización y recaudación y la verdad es que Ferrolterra sigue respondiendo de una manera impresionante.

¿Cómo se han reinventado?
Suspendimos actos como el café benéfico, el rastrillo o los conciertos, pero hemos reforzado la ayuda en las iglesias, hemos abierto un sistema para que se pueda donar on line y hemos impulsado otras actividades, como la venta de rifas solidarias, sorteos o la campaña “Peseta solidaria”, que ha sido un éxito. Aparte de esto, en nuestra sede –calle Magdalena, 230– tenemos una pequeña tienda de productos como libretas, juegos infantiles, botellas reutilizables, vasos, abanicos, mascarillas y fundas... En la web manosunidas.org se puede ver otras formas de ayuda y la transparencia con la que trabajamos.

¿La crisis ha hecho a la gente más reacia a colaborar?
Rotundamente, no. Al contrario, estamos sorprendidos y muy agradecidos porque la gente sigue colaborando y creo que incluso está más sensibilizada.

Su viaje de formación fue El Salvador. ¿Cómo fue la experiencia?
Influyó de una manera decisiva. Queríamos ir para constatar personalmente cómo se desarrollaban los proyectos, es decir, cómo las aportaciones beneficiaban a los destinatarios. Fue revelador porque, cuando llegas allí, ya no ves proyectos, ves realidades, que es de lo que se trata, de estar frente a las personas beneficiarias: hospitales, guarderías, panaderías, talleres, cooperativas agrarias, escuelas infantiles... El Salvador es un país con un índice de violencia muy alto y muchos niños no tienen recursos porque sus padres están en la cárcel. La experiencia no pudo ser mejor. Yo ya era colaboradora, pero allí me di cuenta de que mi camino para ayudar a otras personas estaba en Manos Unidas.

Ahora están volcados en un proyecto en India. ¿En qué consiste?
Los proyectos para los que nos solicitan colaboración suelen estar avalados por entidades religiosas, lo cual para nosotras es una garantía. En este caso son misioneras dominicanas del Rosario que trabajan en los “slums”, barrios marginales superpoblados donde la gente vive en condiciones insalubres, con sueldos de miseria y deudas altísimas, es decir, un caldo de cultivo para el abandono escolar de los jóvenes y el alcoholismo de los padres. Las mujeres se llevan, como siempre, la peor parte, sobre todo las viudas o divorciadas, y la mayoría de los niños no está escolarizada El proyecto se dirige a esos colectivos e incluye talleres y clases de apoyo extraescolar para niños y jóvenes, formación de grupos de autoayuda para mujeres y medidas para paliar los efectos del coronavirus. Son 27.064 euros con los que beneficiamos a cinco colonias, que son unas 2.000 personas.

¿Cómo serán los próximos meses? ¿En qué escenario tendrá que trabajar Manos Unidas?
El único camino es tener esperanza y seguir luchando juntos para buscar el bien común; no aislarnos y pensar en salir nosotros de la pandemia y olvidarnos de los demás porque, cuando nosotros acabemos con esto, ellos seguirán con su pandemia, que es la pandemia del hambre. Y su pandemia continuará salvo que nosotros nos volquemos en ellos.

Fuente: Diario de Ferrol
Texto: X. Gómez
Foto: Jorge Meis

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