La diócesis de Mondoñedo-Ferrol cuenta ya con un nuevo sacerdote: Jaime Iglesias

La ceremonia fue presidida por el obispo de León, monseñor Luis Ángel de las Heras

La comunidad diocesana arropó al joven en una jornada tan especial

Mondoñedo, 25 abril 2021.- La diócesis de Mondoñedo-Ferrol celebró este 24 de abril la primera ordenación sacerdotal desde 2014. La ceremonia, retransmitida en director por el canal diocesano de Youtube, fue presidida por quien fuera obispo de la diócesis (actualmente en sede vacante) de 2016 hasta 2020, Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF, ahora obispo de Léon, y comenzó con la pregunta «¿A qué o a quién dedicamos nuestro corazón?».

Una homilía que el prelado dirigió a todos los asistentes a la ordenación de Jaime Iglesias García. «El camino vocacional de un cristiano ha de ser una continua vuelta al amor primero. El camino vocacional de Jaime es un retorno a su primer amor: el amor de Dios nuestro Señor con su plan de salvación para la humanidad».

De esta forma, el obispo ha recordado que «el sacerdocio ministerial es ofrenda y se llena de plenitud y vida por la entrega de uno mismo poniendo a Cristo en el centro y tener con los hermanos, especialmente con sus predilectos, los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Él».



«Un servicio que es un tesoro»

Por esa razón, ha expresado el claretiano, «nos encontramos hoy aquí uniéndonos por esta celebración gozosa al camino del sacerdocio ministerial de Jaime y de todos los que, como él, han recibido esta llamada a servir y lavar los pies a los que ya no son siervos, sino amigos; para permanecer acompañando en este tiempo de gracia a los hombres y mujeres que peregrinan en Mondoñedo-Ferrol, lugar de Dios».

Un servicio ministerial «que es un tesoro por el que siempre estarás agradecido, Jaime, como bien sabes. Solo podrás pagar al Señor tanto bien como te ha hecho, compartiendo gratuitamente el amor y la misericordia, la paz y la gratuidad, la pobreza que te enriquece, la riqueza de los sacramentos… Cuanto has recibido gratis de Él».

El obispo le recordó la importancia de la comunión «con el obispo diocesano, a tus hermanos presbíteros, a las personas consagradas, a los fieles laicos, al pueblo de Dios entero, prolongando en la vida la comunión que se alimenta del Evangelio que predicarás y de los sacramentos, principalmente de la Eucaristía, que presidirás».

Especialmente en estos momentos, «date cuenta de la oración que haces por amor a tus hermanos y a toda la humanidad. Que nadie quede fuera de tu súplica ni de tu acción de gracias. Gasta bien tu tiempo con los pobres y los enfermos, con todos los que te lo pidan, aunque te parezca una carga pesada».



«Conocer y querer la tierra que vives»

Nacido en La Habana, Cuba en 1988, Jaime realizó allí su descubrimiento de la fe, concretamente en la parroquia de la Medalla Milagrosa de Guanabacoa. Con doce años aterrizaba en España y se integraba en la parroquia de Santa Icía de Ferrol. Tal y como ha expresado el propio Jaime, su entrada en el seminario «me ayudó a ir queriendo más esta tierra, ya que como seminarista diocesano es muy importante conocer y querer la tierra en la que vives».

Durante estos últimos años Jaime ha venido compaginando la tarea formativa con la colaboración en varias parroquias de la diócesis: primero en Santa María del Campo de Ribadeo y, posteriormente, en la parroquia de Santa María de Caranza de Ferrol.

En agosto de 2020 fue ordenado diácono en la concatedral de San Xiao de Ferrol, ceremonia que también fue presidida por el obispo Luis Ángel de las Heras.


 

Esperanza y alegría en Mondoñedo-Ferrol

El administrador diocesano de Mondoñedo-Ferrol, Antonio Valín, reconoció en declaraciones a COPE que la ordenación de Jaime «no se trata solamente de una buena noticia, sino de una gran noticia».

Para la diócesis y, en especial, «para el clero diocesano, el hecho de acoger un nuevo sacerdote es siempre motivo de esperanza, de acción de gracias y de alegría», destacó Valín.

«Somos pocos, conformamos un clero envejecido y necesitamos savia nueva», aseveró el administrador diocesano. Además, Valín quiso destacar que, «después de tantos años sin ordenaciones —desde 2014— y en medio de esta pandemia», esta noticia es «un motivo para la esperanza» y una constatación de que «la vida continúa y Dios sigue llamando y haciendo su camino a pesar de las dificultades».


Fuente: Revista Ecclesia + Diócesis

Fotos: Carlos Alonso

Servicio Diocesano de Comunicación

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