Para orar cada día: Lunes

17ª Semana del Tiempo Ordinario

27 de julio de 2020. Festividad de San Simeón Estilita

"La Palabra del Señor nos propone una lógica diferente para entender al hombre y el sentido de su vida"
Nada les hablaba sin parábolas

Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso todavía otra parábola a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo». Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’.
 

Comentario

De vez en cuando es necesario soñar en ese “reinado” de Dios, en el éxito de su obra. En que Dios sea, efectivamente el rey de la humanidad, en que los hombres se sometan a su proyecto de amor, en que la inteligencia de los hombres se deje iluminar por la sabiduría divina y el corazón se deje inflamar por la capacidad del don de sí que hay en Dios. Mucha gente cree que para cambiar el mundo se necesita dinero y poder. Jesús nos presenta otro camino en este evangelio, un camino más humilde, pero a la larga más eficaz: Jesús confía en los pequeños compromisos, en los pequeños gestos para que el mundo cambie.

Tenemos que sembrar el campo del mundo, de la familia, de la Iglesia, de la economía, del mundo laboral... sin olvidar el campo de nuestro corazón.

Un grano de mostaza…Haciendo la experiencia de tomar una semilla y sembrarla se comprende mejor la potencia escondida de la vida. Pero no se puede sembrar cualquier semilla, no se puede echar cualquier sustancia en la masa. Nuestra semilla es el Evangelio, nuestra levadura es el amor.

Hay que tener paciencia. Hay que esperar. La pequeña semilla de mostaza no se convierte en un gran arbusto en un día. La levadura no fermenta la masa en un minuto.
 

Pregunta para reflexionar

¿Me dejo llevar por la fastuosidad de las cosas o sé descubrir la presencia sencilla de Dios en las cosas?
¿Valoro los pequeños gestos de amor?
¿Busco lo humilde y lo pobre como camino para el encuentro con el Señor?
 

Oración

Señor, que sepamos ver el esplendor  y la fecundidad de la belleza de la vida.
Ayúdanos a ser levadura escondida, mezclada en la masa en el mundo que hay que transformar.

Concepcionistas de Viveiro

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Viveiro