Para orar cada día: Lunes

1ª Semana del Tiempo de Adviento

28 de noviembre de 2022. Festividad de San Rufo

"La promesa del Adviento debería llenarnos de consuelo: viene el Señor como pastor, para congregar al rebaño disperso"
Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande

Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».

Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos».
 

Comentario

Jesús se queda maravillado por la fe sencilla y ciega del centurión de Cafarnaún. Mucho tenía que  simpatizar con su siervo enfermo como para pedir su curación a Jesús Bastante más respecto  le merecía Jesús cuando, cuando ni siquiera le dejó que visitara al enfermo su casa. Militar con mando, creía que Jesús podía ordenar a la enfermedad como él a sus subordinados. Inmediatamente y a distancia. Hay que percibir en el comentario final de Jesús cierto desencanto: tanta fe no la ha visto en su pueblo.

La promesa del Adviento debería llenarnos de consuelo: viene el Señor como pastor, para congregar al rebaño disperso. Aunque—no lo olvides--, cuando llegue, querrá encontrarte velando en oración. Es tiempo de espera.
 

Pregunta para reflexionar

Señor, ¿sigo fielmente tu palabra? Cuando me dices que vaya ¿voy? Y cuando me dices que venga ¿vengo? ¿O más bien busco excusas, dejándome llevar por mi comodidad?
 

Oración

Dame, Señor, tal malestar en mí o en los míos, que me haga salir de casa a pedirte que tu palabra nos sane. Que no merezca hospedarte, no significa que no necesite curación. Me basta tu palabra.

Concepcionistas de Mondoñedo

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Mondoñedo

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