· Mensaje de Año Nuevo 2026 del obispo de Mondoñedo-Ferrol
· «Dios tiene también un sueño para ti en este año, una misión y una tarea que hay que saber descubrir, acoger y cumplir»
https://youtu.be/LUxUOclurlw
¡Feliz Año Nuevo! Este es el deseo que, durante estas primeras horas del nuevo año, nos intercambiamos con amigos, familiares, vecinos, conocidos e incluso desconocidos. Porque no son solo unas meras palabras de educación: es un deseo que nace de esa relación profunda que nos religa a los que habitamos esta misma casa común. No podemos, ni debemos ignorarnos; no podemos vivir de espaldas unos a otros. Manifestarnos este buen deseo es una oportunidad para la cultura del encuentro que puede renovar nuestro mundo. Es una ocasión para hacer crecer nuestros lazos, muchas veces maltrechos por el individualismo en el que nos sumergimos inconscientemente.
Desear feliz año es desear la felicidad al otro. Este es un anhelo innato en cada persona. Corresponde a una necesidad imperiosa de nuestro interior que busca un sentido y horizonte vital que permitan vivir sin la angustia que nos agobia. Estamos hechos para la felicidad que, paradójicamente, es compatible con el dolor y el sufrimiento. Sin embargo, es una búsqueda que se realiza en tantas ocasiones a tientas y en lugares equivocados. Sobre todo cuando están llenos de egoísmo y carentes de amor. Porque el amor tiene mucho que ver con la felicidad.
Desear feliz año es ser portador del propio deseo de Dios para tu vida, que te quiere bien y te quiere feliz. En Él encontramos la plenitud para nuestras vidas, porque estamos hechos para Él. Por eso, en esta Navidad estamos celebrando el encuentro de Dios con la humanidad, porque solo en el encuentro profundo se produce el gozo interior.
Desear feliz año es, sin duda, un gesto de amor que nos saca de nosotros mismos para abrirnos al deseo del otro. En cierta manera sabemos que la felicidad no la podemos conseguir solo con nuestras fuerzas, no está exclusivamente en nuestras manos, sino que se convierte en un don de lo Alto. Por eso, al repetirlo en voz alta estamos comprometiéndonos, en cierta manera, en su mismo camino de felicidad. Así nos abrimos al bien común que nos abarca a todos. No pueden ser solo huecas palabras, sino propósitos personales de garantizar juntos aquellas condiciones necesarias que permiten a las personas ser más, crecer más, desarrollarse mejor.
Desear feliz año es mirar el futuro, que nunca podemos controlar. El futuro siempre es incierto, aunque se afronta mejor desde un pasado reposado y reconciliado. El futuro siempre es abierto, en una sana libertad humana. El futuro siempre es posibilidad que se abre, sueño que orienta mi presente. Por eso el futuro se afronta mejor desde la valentía y la esperanza, rompiendo con los nudos que nos atan al pasado y nos impiden vivir. El futuro es una nueva oportunidad que se te abre, una ocasión por estrenar. Para el creyente, el futuro se convierte, sobre todo, en ejercicio de confianza: desde la Providencia en la que creemos, nos sentimos siempre en buenas manos, guiados y acompañados en el peregrinar de nuestra vida.
Desear feliz año es invitar a soñar. Permitir sueños que no nos alejen de la realidad, sino que nos ayuden a construirla y transformarla. Porque el ser humano necesita de sueños grandes que nos eleven, que nos abran horizontes, que permitan a las personas volar alto e implementar tantas capacidades y carismas como el Señor ha depositado en nuestras vidas. Dios tiene también un sueño para ti en este año, una misión y una tarea que hay que saber descubrir, acoger y cumplir.
Por esto, y por muchas razones más, desde lo profundo de mi corazón, también me uno a este canto coral y te deseo un feliz Año Nuevo.
Tu hermano y amigo,
+ Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol








Nacido en Ferrol el 21 de abril de 1983. Realiza los estudios posobligatorios, hasta COU, en el Colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios en Ferrol.



















