- Mensaje de Navidad del obispo de Mondoñedo-Ferrol
- «Al igual que las imágenes de nuestros nacimientos están todas en el camino o a su vera, también nosotros debemos ponernos en camino para, como ellos, comenzar una vida nueva»
Hoy es Navidad. En este día, Dios irrumpe en nuestra historia para encontrarse con la humanidad en Jesús de Nazaret. Hoy es un día para contemplar agradecidos y admirados, una vez más, esos bellos y sencillos nacimientos que adornan nuestras casas y espacios públicos. Su contemplación se convierte siempre en provocación para nuestra religiosidad, para nuestra forma de vida, para nuestra sociedad y nuestro mundo.
Al contemplar el misterio de Belén se nos invita a ponernos en camino. Así nos lo recordaba hace pocos días el papa León al decirnos que “mientras contemplamos la escena de Navidad, somos invitados a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humanidad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrarse con cada hombre. Así es: desde la gruta de Belén, donde están María, José y el Niño en su desafiante pobreza, se sale para comenzar una vida nueva en el seguimiento de Cristo”.
Ponerse en camino para una vida nueva. Me parece una desafiante invitación en esta Navidad que recoge lo acontecido en la primera Navidad. Al igual que las imágenes de nuestros nacimientos están todas en el camino o a su vera, también nosotros debemos ponernos en camino para, como ellos, comenzar una vida nueva. Ponernos en camino hacia Dios y en camino hacia los hermanos, especialmente hacia los más pobres. Quizás sea este un buen mensaje para concretar cómo vivir profundamente la Navidad.
Caminar hacia Dios. La humanidad vive muchas veces al margen de Dios, de espaldas a Dios. Nuestro mundo tecnocrático ha silenciado la pregunta por Dios, levantando muros de autosuficiencia. Dios no interesa, Dios no es necesario, Dios es prescindible en la vida de muchos de nuestros contemporáneos. Y, sin embargo, Dios, que nos conoce profundamente, sabe que no podemos vivir sin Él. Llevamos la marca de un vacío si vivimos encerrados en lo meramente temporal, sin trascendencia. Algo profundo nos falta. Tenemos sed de absoluto, de sentido vital, de eternidad, de horizonte, de amor eterno. Quizás eso está explicando algunos procesos actuales.
Por eso, Dios se ha hecho el encontradizo con toda la humanidad: quiere hacer una historia de amistad con cada uno de nosotros, en libertad. Precisamente la Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Un pueblo que, paradójicamente, le rechaza y le ignora como nuestro mundo. “Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron”. De ahí que siempre haya que ponerse en camino hacia ese abrazo con Dios que transforma la existencia, la llena de sentido y esperanza, amplía el horizonte y la llena de vida. Caminar hacia Dios es una búsqueda permanente que nos hace salir de nuestra seguridad para abrirnos a la sorpresa del encuentro.
Caminar hacia los hermanos. Porque el Dios que se ha encarnado es un Dios que prolonga su presencia sacramental en cada hermano, especialmente en los más pobres y vulnerables. Caminar hacia Dios no nos aleja de los otros, sino que nos acerca profundamente a cada persona. En una sociedad individualista, encerrada en los propios intereses, ponerse en camino hacia los hermanos es preocuparse de la situación de nuestro mundo y ocuparse en su transformación: la vivienda como factor de exclusión; la política alejada del bien común; la economía centrada en el dinero y sin servir a cada persona; las migraciones como riqueza y esperanza para nuestra sociedad; el empleo que permita la inclusión real…
La Navidad, pues, no es una fiesta sentimental o meramente familiar que nos deja indiferentes en nuestro mundo. Nos descubre el empeño de Dios por acercarse a cada uno y nos invita a ponernos en camino para encontrarnos con Dios y salir al encuentro de los otros, haciendo de este mundo un lugar más digno y fraternal. Esa es la misión de nuestra Iglesia Diocesana y su empeño para este nuevo año. Así podremos decir, de verdad, feliz Navidad.
Tu hermano y amigo,
+ Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol








Nacido en Ferrol el 21 de abril de 1983. Realiza los estudios posobligatorios, hasta COU, en el Colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios en Ferrol.



















