Falleció el sacerdote diocesano Rvdo. Manuel Ares Fernández

Párroco de la UPA de As Pontes-As Somozas, natural de Ribadeo, de 53 años, había sido ordenado en 1995

19 abril 2022.- Falleció en el hospital CHUF «Arquitecto Marcide» de Ferrol el sacedote diocesano Rvdo. Manuel Ares Fernández, párroco de la UPA As Pontes-As Somozas*, natural de Ribadeo (Lugo), a los cincuenta y tres años de edad. Ares había sido ordenado en Mondoñedo el 1 de mayo de 1995.

El funeral, de cuerpo presente, tendrá lugar mañana miércoles 20, a las 17:00 horas, en la iglesia parroquial de Santa María de As Pontes. Estará presidido por el obispo diocesano, monseñor Fernando García Cadiñanos. A continuación se realizará la conducción hasta el cementerio municipal de Ribadeo, con llegada a las 19:15 horas, donde recibirá cristiana sepultura.

El jueves 21, a las 12:00 horas, tendrá lugar una misa por su eterno descanso en la iglesia parroquial de Santa María do Campo de Ribadeo.
 

RESEÑA BIOGRÁFICA

Manuel Ares Fernández naceu na parroquia de Ribadeo o 27 de xuño de 1968. Fixo os seus estudios eclesiásticos no Instituto Teolóxico Compostelán formando parte da comunidade do teologado San Rosendo en Santiago de Compostela.

Foi ordenado sacerdote o 1 de maio de 1995 na catedral de Mondoñedo por monseñor José Gea Escolano.

Foi vicario parroquial de Guitiriz e máis tarde en Ribadeo. Logo administrador parroquial de San Xoán de Ove, Santa María de Vilaselán e San Xoán de Piñeira.

No ano 2012 pasou a ser adscrito á unidade pastoral de As Pontes-As Somozas e anos máis tarde párroco in solidum da mesma UPA, onde faleceu desempeñando este cargo.

De Manuel Ares todos gardamos o recordo dunha persoa afectivamente sensible, delicado de saúde e necesitado de sempre da cercanía dos seus compañeiros.

Foi un sacerdote piadoso e servicial, moi devoto da Virxe nas súas distintas advocacións e particularmente de santa Teresa de Lisieux. Como tamén tiña a calidade e o gusto de saber embelecer os templos e prepararar as imaxes para as celebracións litúrxicas. Así mesmo foi un amante dos beléns que el mesmo montaba desde unha perspectiva fielmente bíblica pouco común.

Todos sentimos a morte prematura e inesperada desde sacerdote relativamente xoven. Acompañamos no sentimento á súa nai, irmáns e familia. Como tamén valoramos e agradecemos as persoas e mesmo os compañeiros sacerdotes que sempre estiveron cerca de Manolo, arroupándoo e animándoo.

Descanse na paz do Señor.
 

MANUEL ARES, IN MEMORIAM

Aún no había llegado. Estaba aquella tarde en el hospital donde me desempeñaba como capellán cuando recibí una llamada inesperada. Era él. Días después llegaría a la parroquia y a formar parte de su vida cotidiana. Pero él quería anticiparse, darme la bienvenida antes de conocerme, antes de saber quién o cómo era yo realmente.

En realidad, nos habíamos conocido pocos meses antes en una comida con el obispo, de visita en la parroquia para confirmar a varios jóvenes. Cuando le vi y escuché sentí que me encontraba ante la misma persona que luego he podido conocer: un ser marcado por el dolor y consolado por la belleza. «Soy muy feliz», aseguraba, mientras iba desgranando el rosario de sus miedos y sus penas.

Le vi sufrir mucho pero gozar, a veces, más aún. Era un hombre de otro tiempo viviendo en este. Moldeada su personalidad desde la más temprana juventud por el trato asiduo con personas de otro siglo, trataba de entender este desde aquel. Nunca pudo. Pero, cada vez que se entregaba al ornato floral de los altares y a la vesticion de las imagenes sagradas, era él por entero. Hacía lo que siempre se había hecho como si fuera siempre la primera vez.

Ahora que se ha ido como vivió, «tan callando», pienso dónde puede estar. Y le imagino junto a sus santos de cabecera, el primero de los cuales quiso siempre que fuera la pequeña Teresa, santa Teresita del Niño Jesús. Manuel no perdió nunca el candor del niño. Fue un niño especial y sufrió toda su vida las consecuencias. Yo también fui un niño especial de su misma edad. En nuestra generación aun se corregía a los niños zurdos para que fueran diestros.

Los niños no saben distinguir lo que es normal de lo que no lo es. Son niños. Para ellos todo es posible. Y niños especiales son los que, de niños, quieren ser mayores y, de mayores, queremos seguir siendo niños. El niño no conoce las fronteras que los adultos marcan en el mundo. Y el niño especial, cuando es adulto, sigue sin comprenderlas. Manuel se pasó la vida sin comprender muchas cosas. Tuvo las virtudes y defectos típicos de un niño.

Unido a su Señor y a Teresita nos acerca a todos, con su muerte, al misterio de la cruz. En tiempos en los que parece que ser feliz es una obligación, Manuel, el hombre y el sacerdote que esperó con tanta ilusión mi llegada a su vida, me duele y, a la vez, siento que me espera de nuevo. Pero esta vez desde una dicha que la vida le ha negado y que ya nadie podrá arrebatarle. Amén.

Rvdo. Víctor Márquez Pailos

 

* Esta UPA agrupa las parroquias de Aparral (Santa María), O Deveso (Santa María), Espiñaredo (Santa María), O Freixo (San Xoán), Piñeiro (San Martiño), As Pontes (Santa María), As Pontes (San Mamede), Recemel (Santa María), Roupar (San Pedro Fiz), Seixas (Santa María), As Somozas (Santiago Seré) y Vilavella (Santa María)

 

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