- Los actos estuvieron organizados por la plataforma diocesana Iglesia por el Trabajo Decente, que denuncia que el empleo precario aboca a mujeres, jóvenes y personas migrantes a la pobreza
- Mons. García Cadiñanos: «El trabajo decente no es un privilegio, sino un derecho fundamental de toda persona»
Con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, este lunes, día 13 de octubre, se celebró en la Plaza de Amboage de Ferrol un emotivo acto organizado por la plataforma diocesana Iglesia por el Trabajo Decente, entidad integrada por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la CONFER, Cáritas, Manos Unidas y Acción Católica General. Aunque la jornada se celebró a nivel nacional el martes 7 de octubre, en nuestra diócesis se pospuso el gesto público y la eucaristía al coincidir con los actos diocesanos por el 60º aniversario de Cáritas Mondoñedo-Ferrol. La cita, que dio comienzo a las seis y media de la tarde, reunió a decenas de personas y concluyó con la celebración de una misa en la iglesia de Dolores, presidida por el obispo diocesano, monseñor Fernando García Cadiñanos.
Lectura del manifiesto y gesto público
En esta ocasión, y dentro del Año Jubilar, se quiso poner el foco en una de las realidades más graves y urgentes de nuestro tiempo: la situación de las personas trabajadoras migrantes, quienes, a pesar de su enorme aportación al desarrollo del país, siguen enfrentándose a la precariedad, la falta de reconocimiento y la exclusión.
Durante el acto, Mela, trabajadora de Cáritas, fue la encargada de leer uno de los manifiestos, en el que expresó que el trabajo que se genera hoy no siempre es un camino de inclusión, y que jóvenes, mujeres, familias con menores a cargo y personas migrantes se enfrentan a crecientes riesgos de pobreza y exclusión social, incluso estando empleados
Al finalizar la lectura del manifiesto, los asistentes realizaron un gesto simbólico: formaron un gran círculo dando vueltas en el centro de la plaza, representando esas vueltas que muchas veces damos intentando cambiar las cosas y mejorar las condiciones de vida, pero que con frecuencia nos hacen volver al mismo punto, sin lograr conclusiones ni transformaciones reales. Este gesto quiso reflejar la urgencia de romper los ciclos de injusticia y de dar pasos concretos hacia un trabajo verdaderamente digno.
Mons. García Cadiñanos: «El trabajo decente es un derecho fundamental de toda persona»
Durante la eucaristía en la iglesia de Dolores, el obispo García Cadiñanos, en su homilía, profundizó en el sentido cristiano del trabajo y en su valor como camino de humanización. Subrayó que no es casual que la misa tuviese lugar precisamente en la iglesia de Dolores, porque ese nombre simboliza el sufrimiento de tantos padres y madres que ven a sus hijos sin empleo, sin estabilidad y sin esperanza de futuro.
El obispo recordó que la doctrina social de la Iglesia enseña que el trabajo decente no es un privilegio, sino un derecho fundamental de toda persona, y que trabajando nos hacemos más humanos, porque el trabajo no solo produce bienes materiales, sino que construye la persona, fortalece la comunidad y hace florecer la humanidad.
Explicó también que el trabajo humano es una participación en la creación que continúa cada día, sostenida por las manos, la mente y el corazón de quienes trabajan. Y añadió que no solo las grandes empresas tienen responsabilidad en las injusticias laborales: también cada uno de nosotros, en nuestra vida cotidiana, debemos actuar con justicia y solidaridad. Pidió reconocer la labor de tantas mujeres empleadas del hogar y cuidadoras, muchas de ellas migrantes, que sostienen silenciosamente la vida familiar y social.
El obispo destacó que la Iglesia no puede ser indiferente ante el sufrimiento de los trabajadores, y que su compromiso debe manifestarse no solo con palabras, sino también con gestos concretos de acompañamiento y denuncia. Animó a que la comunidad cristiana siga siendo testimonio vivo de una fe que se traduce en justicia, de una esperanza activa que construye alternativas frente a la precariedad y la exclusión.
En su reflexión, también hizo referencia a las palabras del papa León XIV, quien recientemente afirmó que “defender la dignidad humana y el trabajo es la prioridad de nuestro tiempo”, especialmente ante los desafíos de la revolución tecnológica y la inteligencia artificial. Su pensamiento enlaza con la tradición iniciada por León XIII y su encíclica Rerum Novarum, que ya en el siglo XIX defendía los derechos del trabajador frente a la explotación.
Fuente: Diócesis/Galicia Ártabra Digital











Nacido en Ferrol el 21 de abril de 1983. Realiza los estudios posobligatorios, hasta COU, en el Colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios en Ferrol.



















