- Mensaje del obispo de Mondoñedo-Ferrol con motivo de la solemnidad de Pentecostés
Celebramos la solemnidad de Pentecostés, el «cumpleaños» de nuestra Iglesia. A menudo imaginamos aquel día como un evento del pasado, encerrado entre las paredes del Cenáculo. Sin embargo, Pentecostés es un incendio que sigue vivo y que hoy, más que nunca, quiere prender en el corazón de nuestra Iglesia diocesana.
Este año, el Espíritu nos llama con una fuerza especial a vivir la sinodalidad. No es una palabra de moda; es, sencillamente, la forma en la que los primeros cristianos entendieron la Iglesia: caminar juntos. Sabedores de la riqueza de carismas y dones que el Espíritu otorga hoy para riqueza de la Iglesia, se trata de que los pongamos en común, sin enfrentarnos, pero viviendo una corresponsabilidad diferenciada. En efecto, en la Iglesia hay diferentes funciones, distintas tareas, sensibilidades complementarias que se enriquecen cuando se descubren y se viven como don y como servicio. Se manifiesta así la belleza de la Iglesia en la que uno no hace todo, sino que, entre todos, llevamos adelante la única misión que es la de Cristo.
En Pentecostés, el Espíritu no se posó sobre una sola cabeza, sino sobre todos los presentes. Así sigue ocurriendo hoy en la Iglesia. Se expresa así que esta se convierte en un cuerpo vivo donde cada miembro es esencial para el conjunto. Quedan atrás imágenes que deforman el ser auténtico de la Iglesia y que la presentan como una pirámide en la que uno manda y todos obedecen. La imagen del Pueblo de Dios recuperada por el Concilio Vaticano II corresponde mejor a la vocación y misión de la Iglesia.
Podemos así hablar de los ministerios laicales, que son servicios eclesiales que visibilizan esa riqueza del Espíritu que da carismas y dones diferentes en la única misión eclesial. Se expresa así la corresponsabilidad de todos los bautizados. Los ministerios laicales son una oportunidad para servir, no para ostentar. Son una invitación a poner los talentos al servicio de la comunión. Desde luego que no agotan toda la participación de los laicos en la Iglesia y en el mundo que sigue siendo especialmente necesaria en las profesiones, en el testimonio en la política, la cultura, la economía, la familia… Pero los ministerios laicales permiten visibilizar mejor esa pluralidad de funciones y servicios que hoy existe, y que nos enriquecen como Iglesia.
En nuestra Iglesia diocesana de Mondoñedo-Ferrol hemos querido hacer una apuesta fuerte por despertar estos ministerios laicales. Hasta ahora se han desarrollado de una manera informal, ahora queremos institucionalizar algunos de ellos. Para eso, a lo largo de los dos últimos años se han venido formando una serie de personas de nuestras comunidades cristianas con vistas a que puedan ser conferidos estos servicios para bien de nuestras comunidades. Agradezco su disponibilidad y el esfuerzo realizado. Se trata de que expresemos en nuestra Iglesia la riqueza de carismas que, junto a los presbíteros y diáconos, junto a la vida consagrada, existen hoy para bien del pueblo de Dios. Se busca con ello que, junto al ministerio ordenado, formen un equipo misionero que promueva la evangelización en nuestras comunidades.
En el marco de la fiesta de Pentecostés serán instituidos en nuestra catedral de Mondoñedo algunos lectores, acólitos y catequistas y serán enviados a nuestras parroquias. En ellas podrán desempeñar tareas de animación, coordinación, formación, acompañamiento… Ayudarán también en las celebraciones de la Palabra convenientes que permitan seguir alimentando la fe de nuestras comunidades cristianas cuando no es posible la celebración de la eucaristía. Se trata de una buena noticia para nuestra diócesis que deseo contribuya a dar más vida comunitaria y cristiana, a expresar la riqueza de la vocación bautismal y a alentar la necesaria corresponsabilidad de nuestras debilitadas comunidades.
No dejemos que el fuego se apague en la rutina. Una Iglesia que no cuenta con sus laicos es una Iglesia que camina coja, sin futuro. Os necesito —nos necesitamos todos— para que el anuncio del Evangelio llegue a cada rincón de nuestra tierra. Que el Espíritu Santo, que hace nuevas todas las cosas, nos conceda la audacia de los apóstoles para salir sin miedo y la humildad de María para saber escuchar lo que Dios quiere de nosotros hoy.
Vuestro hermano y amigo,
+Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol








Nacido en Ferrol el 21 de abril de 1983. Realiza los estudios posobligatorios, hasta COU, en el Colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios en Ferrol.
Nacida en Ferrol (A Coruña) el 24 de mayo de 1972.



















