Tres seminaristas diocesanos participaron en las Jornadas de Verano “Formar pastores misioneros”

  • Sebastián, Renny e Ismael, que participaron en la segunda semana, destacaron esta experiencia como un tiempo de «crecimiento vocacional y encuentro»

La Casa Diocesana San Manuel González de Málaga ha acogido, del 29 de junio al 12 de julio, las II Jornadas Formativas de Verano para Seminaristas, coordinadas por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios. Bajo el lema del Plan Nacional de Formación Sacerdotal, «Formar pastores misioneros», más de medio centenar de seminaristas de comunidades formativas de toda España han participado en esta iniciativa conjunta, en la que varias Comisiones Episcopales han unido los cursos de verano que venían ofreciendo por separado en una única propuesta formativa, articulada en dos bloques semanales. Los seminaristas podían inscribirse en la primera semana, en la segunda o en los quince días completos. Las jornadas fueron inauguradas el 29 de junio por monseñor Joan Enric Vives, arzobispo emérito de la Seu de Urgell y miembro de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios.

Nuestra Diócesis de Mondoñedo-Ferrol estuvo presente en estas jornadas a través de sus seminaristas Sebastián Salazar, Renny Montero e Ismael Vázquez, quienes participaron en la segunda semana del encuentro. A su regreso, destacaron la experiencia vivida como un tiempo de gracia que les ha permitido crecer en su respuesta vocacional, así como compartir ilusiones y esperanzas con otros seminaristas procedentes de distintas diócesis de España, en un clima de convivencia y formación común.

Sebastián, Renny e Ismael durante las jornadas celebradas en Málaga


Semana de la vida y la misión cristiana (29 de junio – 5 de julio)

El primer bloque presentó la misión como principio unificador de la identidad presbiteral, a través de cuatro módulos. El Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) abrió la semana con el módulo «Configurados para la misión: la identidad misionera del presbítero», con testimonios y experiencias de la misión ad gentes.

La Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso coordinó el módulo «El ministerio presbiteral al servicio de la unidad», que incluyó la visita a comunidades ortodoxa, luterana y anglicana de la provincia, contando con la presencia de monseñor Ramón Valdivia, administrador apostólico de Cádiz y Ceuta y presidente de la subcomisión.

La Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ofreció, de la mano de su presidente, monseñor Luis Ángel de las Heras, el módulo «La eucaristía, fuente de comunión: el presbítero y la vida consagrada». Y la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana cerró la semana con «El presbítero ante el clamor del mundo: ecología integral y acompañamiento del sufrimiento», con especial atención al cuidado de la casa común y a la salud mental.


Semana del anuncio y de la celebración de la fe (6 – 12 de julio)

El segundo bloque se centró en la fe que se anuncia, se celebra y se comunica. La Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado coordinó el módulo «Engendrados a la fe: el presbítero ante la iniciación cristiana hoy», con un planteamiento eminentemente práctico sobre la catequesis y el catecumenado. La Comisión Episcopal para la Liturgia condujo el módulo «Presidencia litúrgica y participación eclesial», que incluyó una jornada en Antequera. La Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales ofreció «El presbítero ante los nuevos lenguajes de la fe», sobre el anuncio del Evangelio en el mundo digital y las aplicaciones pastorales de la inteligencia artificial.

Y la Subcomisión Episcopal para la Juventud e Infancia cerró la semana con «El presbítero ante la pastoral con jóvenes», presentando el nuevo Proyecto Marco de Pastoral con Jóvenes Poneos en camino y los proyectos Despierta y el Campo de Trabajo Lázaro.

Cada semana concluyó en domingo con una dinámica de recapitulación, coordinada por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios, y la celebración de la eucaristía de clausura.


Formar pastores misioneros

De acuerdo con el Plan Nacional de Formación Sacerdotal, el tiempo de verano tiene una importancia singular en el proceso formativo del Seminario, como ocasión para experiencias que difícilmente caben en el curso académico. En esta clave, las jornadas han combinado la formación con la oración litúrgica diaria, la convivencia y las salidas por la ciudad y la provincia, creando un clima de fraternidad entre seminaristas de diócesis muy diversas. Las diferentes comisiones episcopales agradecen a la diócesis de Málaga su acogida y, particularmente, a su obispo monseñor José Antonio Satué, quien se hizo presente en diversos momentos del encuentro.

Fuente: Conferencia Episcopal Española/Diócesis

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