Gracias por tanto

Celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Una jornada que nos permite conocer mejor lo que nuestra Iglesia es, descubrir lo que hace y tomar conciencia de cómo lo hace y lo que necesita.  Es una magnífica oportunidad para acercarnos a esta comunidad de hombres y mujeres, seguidores de Jesús, que en el tiempo significan y actualizan el Evangelio. Una familia que trata de hacer presente la renovación personal y social que supone el encuentro con Jesús y que se materializa en procesos de desarrollo y en obras de justicia y caridad.

Gracias por tanto es una expresión que nos sale de dentro al contemplar la historia particular de nuestra tierra. La fe y su expresión comunitaria en la comunidad eclesial han configurado el alma y la cultura de nuestro pueblo gallego: sus costumbres, sus fiestas, sus tradiciones, sus monumentos… La Iglesia ha estado detrás de tantas historias personales de crecimiento y celebración, de sentido y de promoción, de sustrato ético y de valores…

Gracias por tanto es la exclamación que suscita en nosotros el descubrir la obra que se ha realizado, pero también la que se sigue realizando en campos tan bastos como la exclusión social, la educación, la cultura, el desarrollo internacional, la promoción de los pueblos, la identidad cultural, el cuidado de las personas, el crecimiento en la fe, el conocimiento de Jesús, el cuidado del patrimonio, la cercanía a la soledad y la enfermedad, el acompañamiento de las personas… ¡Cuántas personas, cuántos recursos, cuántas iniciativas cercanas y lejanas!

Gracias por tanto es la forma de agradecerte todo lo que haces a favor de esta gran familia que es tu familia. Soy consciente de tu apoyo generoso y gratuito en forma de oración, de apoyo económico, de ofrecimiento temporal, de aportación de cualidades…  Entre todos vamos construyendo este proyecto que es de todos, haciendo sinodalmente la Iglesia que el Señor desea en estos tiempos complejos.

Gracias por tanto es un grito a toda la sociedad en aras de valorar y contemplar lo no valorable, lo intangible, lo pequeño, lo oculto, lo silencioso… Hemos de ser conscientes de que nuestra sociedad y nuestra Iglesia se construyen de tantos pequeños gestos e iniciativas que solo Dios podrá valorar en su justo precio.

Gracias por tanto es una invitación a seguir participando y creciendo en trasparencia, en corresponsabilidad, en  compromiso, en pertenencia, en orgullo por lo que somos y hacemos en nuestra fragilidad. Sin duda siguen siendo más los retos y las esperanzas que las posibilidades. Hemos de seguir soñando y construyendo el Reino del que la Iglesia quiere ser signo y fermento. Entre todos, contigo, con tu generosidad y tu compromiso, podremos seguir caminando y siendo significativos en nuestro mundo.

Gracias por ello. Contamos contigo.

Vuestro hermano y amigo.

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