Caranza acogió el acto diocesano de la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación

Organizado por la vicaría diocesana para la Caridad y Cáritas Mondoñedo-Ferrol

En el año 2015 el papa Francisco nos llamaba al cuidado de la “Casa Común” a través de la carta encíclica «Laudato Sí». En el número dos se recordaba que “esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos pensado que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”.  Desde entonces cada año hemos orado y trabajado en concienciarnos para una mayor responsabilidad del cuidado de nuestro entorno, de la naturaleza y sus recursos.

Organizado por la vicaría diocesana para la Caridad y Cáritas Mondoñedo-Ferrol, el pasado jueves 1 de septiembre se reunieron en la ermita de Caranza unas cincuenta personas para orar y compartir la inquietud de nuestra iglesia diocesana, en una vigilia de oración y uniéndonos a la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Una jornada que tiene su precedente en la llamada del patriarca ecuménico Dimitros I, que en 1989 proclamó el 1 de septiembre como el día de la oración por la creación. Uniendo fuerzas en un mismo espíritu y agrupando un amplio número de confesiones cristianas, nació una jornada de cuatro días, que en el presente año trabaja bajo el lema “Escucha la voz de la Creación”.

La vigilia comenzó con un tiempo de oración del rosario junto a la imagen de María Auxiliadora, que preside la ermita de Caranza, en un espacio singular de naturaleza a pie de la misma ría de Ferrol. Una ermita que recuerda los orígenes históricos y las raíces de la evangelización en Ferrol. Un espacio que invita a dar gracias por la naturaleza y la creación que nos arropa.

A las ocho de la tarde celebramos la eucaristía juntos en una liturgia preparada especialmente para esta jornada, donde la lectura de la zarza ardiendo nos habló de la presencia de Dios en lo creado. Presidió la celebración el sacerdote Carlos Miranda Trevín, haciendo referencia en la homilía a la naturaleza y los entornos naturales como espacios de oración buscados por Jesús. A su término presenciamos una proyección especial sobre la jornada y terminamos en el exterior de la ermita con el Cántico de las Criaturas de san Francisco de Asís, un cántico que supuso una novedad en la oración medieval, porque no se enfocaba únicamente a Dios, a la Virgen o a otros santos, sino que agradecía al Creador por las otras criaturas como el “Hermano Fuego”, la “Hermana Agua”, la “Hermana Tierra” y todas las criaturas del mundo. Podemos decir que esta oración de “la laudato sí”  es el gran precedente para tomar conciencia del cuidado de la “Casa Común”.
 

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