El Papa se despide de Lisboa pidiendo a los jóvenes que construyan «un futuro de paz»

Tras presidir la Santa Misa de Envío en el Campo de Gracia y anunciar que Seúl será la sede de la próxima JMJ en el año 2027, Francisco ha rezado el Ángelus en Lisboa destacando una palabra que ha resonado muchas veces en estos días en las calles de Lisboa: “Gracias, mejor dicho, ¡Obrigado!”.

“Ahora que nos preparamos para regresar a casa, el Señor nos hace sentir la necesidad de compartir y de dar también nosotros, testimoniando con alegría y gratuidad el bien que Dios ha puesto en nuestros corazones”

Antes de despedirse de los jóvenes, también el Papa ha querido “decir obrigado”: en primer lugar al cardenal Clemente, a la Iglesia a todo el pueblo portugués, al Presidente que ha estado en todos los eventos de esta JMJ, a las instituciones nacionales y locales por el apoyo y a la asistencia, a los obispos, sacerdotes, consagrados y laicos. “Obrigado a ti, Lisboa, que permanecerás en la memoria de estos jóvenes como “casa de fraternidad” y “ciudad de sueños””, ha dicho Francisco durante el Ángelus.

Francisco no se ha olvidado tampoco de los voluntarios, “quienes va nuestro aplauso por su gran servicio”: “Un agradecimiento especial a quienes desde el cielo han velado por la JMJ, es decir, a los santos patronos del evento, a uno en particular: a Juan Pablo II, que dio vida a las Jornadas Mundiales de la Juventud”.

Y por último, no menos importante, un “obrigado” enorme ha ido a los jóvenes: “Dios ve todo lo bueno que ustedes son, y sólo Él conoce lo que ha sembrado en sus corazones. Por favor, cuídenlo con esmero. Quisiera hacerles una recomendación: mantengan presentes en su mente y en su corazón los momentos más hermosos. Para que así, cuando lleguen los inevitables momentos de cansancio y de desánimo, y tal vez la tentación de dejar de caminar o de encerrarse en ustedes mismos, reaviven las experiencias y la gracia de estos días, porque ? no lo olviden nunca ? esta es la realidad, esto son ustedes: ¡el santo Pueblo de Dios que camina en la alegría del Evangelio!”.

Por último, Francisco no se ha olvidado tampoco de los países que se encuentran en estos momentos en guerra y a los jóvenes que no han podido llegar a Lisboa por culpa de los conflictos: “Siento un gran dolor por la querida Ucrania, que sigue sufriendo tanto. Amigos, permítanme que yo, anciano, comparta con ustedes, jóvenes, un sueño que llevo en el corazón: el sueño de la paz, el sueño de los jóvenes que rezan por la paz, viven en paz y construyen un futuro de paz. Por medio del Ángelus pongamos el futuro de la humanidad en manos de María, Reina de la Paz. Y de regreso a casa, sigan rezando por la paz. Ustedes son un signo de paz para el mundo, un testimonio de cómo las diversas nacionalidades, las lenguas y las historias pueden unir en lugar de dividir. Ustedes son la esperanza para un mundo diferente”.

Y finalmente, el último “obrigado, el más grande”: “Se lo dirigimos a dos personas especiales, a los protagonistas principales de este encuentro. Ellos estuvieron aquí con nosotros, y siguen estando siempre con nosotros; nunca pierden de vista nuestras vidas, que aman como ninguno podría hacerlo. Obrigado a Ti, Señor Jesús. Obrigado a ti, María, Madre nuestra; y ahora te dirigimos nuestra oración con alegría”.

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