Mensaje de Navidad del obispo Fernando García Cadiñanos a los diocesanos de Mondoñedo-Ferrol
“¡Hoy, os ha nacido un Salvador!”: este anuncio de los ángeles a los pastores, desde hace más de dos mil años, se sigue escuchando y proclamando cada Navidad. También en este año de 2022 sigue siendo la buena noticia que provoca el deseo casi cortés, y en otras ocasiones sentido, que sale de nuestros labios: ¡Feliz Navidad!
Sí, en este hoy de nuestra historia nos ha nacido un Salvador. No hace falta demostrar que vivimos tiempos especialmente complejos y complicados. Hay muchas situaciones que nos preocupan y que provocan dolor y sufrimiento en hermanos cercanos y lejanos. La guerra está muy cerca de nosotros. Las penurias económicas se hacen sentir más de lo que nos gustaría, con la crisis energética y ambiental. La crispación política y el enfrentamiento institucional son preocupantes. A ello se unen las situaciones que cada uno tiene que soportar: la enfermedad, las dificultades familiares, la falta de perspectivas, la emigración, la soledad…
Es precisamente en este hoy de nuestra historia personal y colectiva donde resuena con luz propia esta buena noticia: “¡Hoy, os ha nacido un Salvador!!” Porque el niño que está presente en nuestros nacimientos es el Salvador del mundo, de este mundo. Sólo Él tiene palabras que nos llenan de vida; sólo Él nos indica caminos que llenan de esperanza; sólo él es capaz de calmar la sed de amor que el corazón humano posee; sólo él rompe las cadenas que impiden nuestra libertad; sólo Él nos permite abrirnos a la fraternidad que nos llena de gozo; sólo él es capaz de guiar a la humanidad por sendas de paz y de justicia…
Por eso, la invitación que siempre, pero especialmente en estos días, nos hace la Iglesia son las mismas palabras que se dijeron los pastores: “Vayamos también nosotros a adorarlo”. Es decir, salgamos de nuestras teorías, de nuestras opiniones, de nuestra ideología, de nuestros prejuicios y acerquémonos personalmente a este niño. Hagamos nuestra esta experiencia que otros nos han dicho. La experiencia que nos habla de nacimiento, de novedad, de renovación, de vida nueva, de vida por estrenar…
Y es que el recorrido que los pastores hicieron en la noche de la Navidad hasta acercarse a la luz de Belén es símbolo del camino que supone todo proceso de fe: un recorrido que a veces ha de hacerse a tientas; que supone siempre un salir de uno mismo; que conlleva un riesgo que hay que correr si queremos encontrarnos con la paz y la vida nueva que supone el encuentro con el Niño. Porque se trata de un encuentro con una persona y con un mensaje que nos renueva, que nos salva, que nos da firmeza y seguridad, que nos da fuerza y valor, que nos ayuda a salir y mirar la vida con otro horizonte.
Esta es la noticia que hoy sigue asombrando a la humanidad, aunque no quiere escucharla, aunque no termine de creérsela: Jesús es el Salvador que tanto necesitamos. Él es el amor que lo ilumina todo, como nos recuerda Cáritas en su campaña navideña de este año. Por eso, y solo por eso, podemos decir bien alto y fuerte: ¡Feliz Navidad!
Un abrazo fraterno de hermano y amigo.
Galego
“Hoxe, naceuvos un Salvador!”: este anuncio dos anxos aos pastores, desde fai máis de dous mil anos, séguese escoitando e proclamando cada Nadal. Tamén neste ano de 2022 segue sendo a boa nova que provoca o desexo case cortés, e noutras ocasións sentido, que sae dos nosos beizos: Bo Nadal!
Si, neste hoxe da nosa historia naceunos un Salvador. Non fai falta demostrar que vivimos tempos especialmente complexos e complicados. Hai moitas situacións que nos preocupan e que provocan dor e sufrimento en irmáns próximos e afastados. A guerra está moi preto de nós. As penurias económicas fanse sentir máis do que nos gustaría, coa crise enerxética e ambiental. A crispación política e o enfrontamento institucional son preocupantes. A iso únense as situacións que cada un ten que soportar: a enfermidade, as dificultades familiares, a falta de perspectivas, a emigración, a soidade…
É precisamente neste hoxe da nosa historia persoal e colectiva onde resoa con luz propia esta boa noticia: “Hoxe, naceuvos un Salvador”! Porque o neno que está presente nos nosos nacementos é o Salvador do mundo, deste mundo. Só el ten palabras que nos enchen de vida; só el nos indica camiños que enchen de esperanza; só el é capaz de acougar a sede de amor que o corazón humano posúe; só el rompe as cadeas que impiden a nosa liberdade; só el nos permite abrirnos á fraternidade que nos enche de gozo; só el é capaz de guiar á humanidade por sendas de paz e de xustiza…
Por iso, a invitación que sempre, pero especialmente nestes días, nos fai a Igrexa son as mesmas palabras que se dixeron os pastores: “Vaiamos tamén nós a adoralo”. É dicir, saiamos das nosas teorías, das nosas opinións, da nosa ideoloxía, dos nosos prexuízos e acheguémonos persoalmente a este neno. Fagamos nosa esta experiencia que outros nos dixeron. A experiencia que nos fala de nacemento, de novidade, de renovación, de vida nova, de vida por estrear…
E é que o percorrido que os pastores fixeron na noite do Nadal ata achegarse á luz de Belén é símbolo do camiño que supón todo proceso de fe: un percorrido que ás veces ha de facerse ás apalpadelas; que supón sempre un saír dun mesmo; que conleva un risco que hai que correr se queremos atoparnos coa paz e a vida nova que supón o encontro co Neno. Porque se trata dun encontro cunha persoa e cunha mensaxe que nos renova, que nos salva, que nos dá firmeza e seguridade, que nos dá forza e valor, que nos axuda a saír e mirar a vida con outro horizonte.
Esta é a noticia que hoxe segue asombrando á humanidade, aínda que non quere escoitala, aínda que non termine de crerlla: Xesús é o Salvador que tanto necesitamos. El é o amor que o ilumina todo, como nos lembra Cáritas na súa campaña do Nadal deste ano. Por iso, e só por iso, podemos dicir ben alto e forte: Bo Nadal!
Unha aperta fraterna de irmán e amigo.







Nacido en Ferrol el 21 de abril de 1983. Realiza los estudios posobligatorios, hasta COU, en el Colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios en Ferrol.
Nacida en Ferrol (A Coruña) el 24 de mayo de 1972.




















