Para orar cada día

7ª Semana del Tiempo Ordinario
Martes 21 de mayo de 2024. Festividad de San Secundino
Comentarios preparados por el sacerdote diocesano Óscar Fernández Expósito

«El Hijo del hombre será entregado»

Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».


Comentario

Jesús va por delante. Los discípulos le siguen con las pisadas, pero aún no con el corazón. Jesús anuncia la pasión por segunda vez. Esta implica el rechazo de parte de su pueblo y, de alguna manera, asumir el rechazo a Dios que hay en todo corazón humano, aún inconsciente. Los discípulos, por su parte, van por el camino, discutiendo entre sí. El motivo: quién es el más importante. Parece que pasan los siglos y los cristianos no aprendemos esta lección. Nos puede pasar a personas de toda condición y estado. En el fondo está ese deseo, inconfesado, de poder o de tener, de “ser más” o de que nos reconozcan. Contrasta con el anuncio de Jesús, que viene a dar. A veces con nuestras tonterías y egoísmos cotidianos nos somos indignos de la gran misión que tenemos confiada por el Señor. Jesús, sin embargo, ofrece la respuesta: acoger a un niño, como signo de acogerle a él y al Padre. Más adelante nos dirá que hemos de hacemos como ese niño. Ser como los niños. Cada vez que estemos tentados de ser más, busquemos hacernos menos, recuperar nuestra pequeñez, porque solo así entraremos en el Reino y el Reino en nosotros. 


Para reflexionar

¿Cuáles son mis aspiraciones en la vida?
¿Cómo afronto la cruz de cada día?
¿Tengo unas expectativas mundanas? 


Oración

«Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. La hiciste para los niños, yo he crecido, a mi pesar. Si no me agrandas la puerta, achícame, por piedad; vuélveme a la edad aquella en que vivir es soñar» (Miguel de Unamuno).