Marta Pazo, en su despedida de Cáritas: “Desde el lugar en el que cada uno se encuentre… ¡quered mucho a Cáritas!”

  • La secretaría general de Cáritas Mondoñedo-Ferrol se despide tras ocho años de servicio, culminando una etapa de acompañamiento y compromiso con la misión caritativa de la Iglesia

Durante los últimos años, Marta Pazo ha sido una de las caras visibles de nuestra Cáritas Diocesana. Desde su incorporación en enero de 2018 ha acompañado distintas áreas y proyectos de la entidad, ejerciendo el cargo de secretaria general, una responsabilidad clave en la coordinación de los servicios, la gestión del personal y la administración de los bienes y documentos de la institución.

Según establecen los estatutos de Cáritas, la secretaria “es la persona responsable ejecutiva de todas las actividades de Cáritas Diocesana junto con la directora. Ejerce la dirección ejecutiva de los servicios diocesanos de la sede, la gestión del personal y la custodia y gestión de los bienes, documentación y datos personales”.

En los próximos días Marta emprenderá nuevos proyectos personales. Desde Cáritas y desde la diócesis queremos agradecerle su dedicación, su profesionalidad y, sobre todo, su compromiso evangélico con las personas más vulnerables. Su labor ha sido una pieza imprescindible —aunque muchas veces discreta— en el desarrollo de la misión de Cáritas en nuestra diócesis.

A modo de despedida, conversamos con ella sobre estos años de trabajo, su visión de Cáritas y la experiencia humana y espiritual que deja tras de sí.

¿Qué es para ti Cáritas?
Cáritas es la comunidad cristiana que acoge y cuida, especialmente a las personas más vulnerables de nuestra sociedad, de nuestro vecindario, de nuestra parroquia. Es esa cercanía, esa presencia cotidiana, la que la hace especial y lo que hace que cada acción nazca desde el corazón. Para mí, Cáritas es escucha. Una escucha desde una mirada horizontal, poniéndose en el lugar del otro, sin juzgar. Es reconocer y respetar la dignidad de cada persona, y acompañarla a reencontrarla cuando siente que la ha perdido.

¿Qué es lo que más valoras en Cáritas y cuáles son sus puntos fuertes en Mondoñedo-Ferrol?
Lo que más valoro es su identidad, su modelo de acción social y sus valores. Y todo esto viene marcado por su pertenencia a la Iglesia, que es precisamente lo que hace que no sea una ONG más, sino que sea Cáritas, con toda su presencia y fuerza. Algo que, además, refuerza ese sentido de pertenencia confederal, que es de una riqueza enorme.

Esta identidad también deja su huella en lo comunitario, otra de las cosas que más valoro de Cáritas: el trabajo social desde la comunidad. Qué importante me parece hoy, en la sociedad que vivimos, reforzar este valor. Y esto es algo genuinamente característico de Cáritas, y en concreto, en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, creo que está muy presente. Este es su gran punto fuerte en una diócesis tan rural y dispersa como la nuestra: el valor de la comunidad parroquial y su presencia en los pueblos, en los espacios comunitarios, en las asociaciones… A veces con recursos insuficientes, pero siempre estando ahí. Desde Cáritas Mondoñedo-Ferrol siempre hemos intentado trabajar la acción social desde la parroquia, desde lo comunitario, devolviéndole el protagonismo que merece la cercanía de la acogida y de la creación de vínculos.

¿Qué ha supuesto para ti trabajar en Cáritas desde este puesto de dirección?
Mi paso por Cáritas me ha transformado completamente como persona: mi manera de entender la vida y, por supuesto, mi espiritualidad. Me ha enseñado, sobre todo, el sentido más amplio de la palabra gratitud, como una forma de ser y de estar. Me ha enseñado a vivir agradecida con lo que me rodea, con cada encuentro, con cada día. Agradecida con la misión de cuidar a las personas y a la vida. Me ha enseñado el valor de mis actos y decisiones personales, el sentido de lo comunitario, la importancia de lo colectivo, frente a lo individual. Y, por supuesto, me ha enseñado el valor de la justicia social y lo importante que es reconocer los derechos y la dignidad de las personas.

En lo profesional, me tocó un lugar en la dirección, con grandes retos y transformaciones que se fueron sucediendo – seguramente, algunas con más acierto y otras con menos -, pero siempre desde decisiones tomadas de forma participada y dialogada. Creo que ese es uno de los grandes valores de la estructura de Cáritas, algo que debe cuidarse con esmero.

La Cáritas de Mondoñedo-Ferrol que conocí hace ocho años, no tiene que ver con la de ahora, y eso es estupendo, ya que quiere decir que es una Cáritas que no se estanca, que no se conforma. Debe ser una rueda que no pare, siempre adaptándose a las nuevas realidades, a los cambios sociales. Por eso, si tengo que definir en una palabra lo que este trabajo ha supuesto para mí, sin duda sería la capacidad de adaptación al cambio. ¡Creo que ya no le tengo miedo a casi nada!

¿Cómo convencerías a alguien para que se hiciese voluntario o socio de Cáritas?
Le animaría a conectar con lo que lleva dentro: si te indigna la injusticia, si anhelas a que tu vida tenga más sentido o simplemente las ganas de hacer algo que marque una diferencia real. En Cáritas te encuentras con gente real: conoces historias, ves como una pequeña ayuda cambia trayectorias… Cáritas te transforma a ti, muchos voluntarios reciben más de lo que dan, sentido, comunidad, perspectiva, esperanza. Sólo anímate a probarlo, y si te encaja, puede cambiarte la forma de ver muchas cosas. A las personas socias les diría que pueden tener la confianza en la transparencia y el uso más eficiente de los recursos, con total garantía.

Para ti, la pobreza es…
Para mí la pobreza no es sólo una cuestión de dinero. Es, sobre todo, una privación de capacidades y de libertad real para vivir una vida que uno valore. Es no poder escoger con dignidad casi nada importante: qué comer hoy, mandar a mis hijos a actividades de ocio , ir al médico cuando tengo un problema de salud, ahorrar para un imprevisto, soñar con algo más allá de sobrevivir al fin de mes… Es también una violación cotidiana de la dignidad humana: el constante sentimiento de ser menos, de no contar, de que el mundo está diseñado para que tú te quedes fuera. No es sólo falta de ingresos; es falta de voz, de redes de protección, de educación de calidad, de salud decente, de vivienda que no sea una amenaza diaria, de tiempo libre…. La pobreza no es un estado natural ni mucho menos deseable. Es una forma de violencia estructural que limita el desarrollo humano, es una falla colectiva enorme.

Y lo que a mi más me interpela, es que la pobreza se convierta en una condición hereditaria. Cuando la familia en la que naces determina, en gran medida, quién empieza su vida con ventajas estructurales y quién no, estamos fallando como sociedad.

Y un voluntario de Cáritas es…
Una persona que elige no quedarse mirando cuando ve el sufrimiento e injusticia y decide ponerse en marcha para estar cerca de quien más lo necesita. Es el buen samaritano de la parábola, que no se queda indiferente y que da un paso adelante.

Un último mensaje
Cuando llegué a Cáritas alguien me dijo algo que nunca he olvidado: “Quiere mucho a Cáritas”. Me gustaría que ese fuera también mi último mensaje. Desde la Iglesia, desde el voluntariado, desde el lugar en el que cada uno se encuentre… quered mucho a Cáritas.

Acto de despedida de Marta Pazo en la Domus Ecclesiae de Ferrol, con el obispo diocesano y el equipo directivo de Cáritas

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