Viveiro y Ferrol acogieron las celebraciones diocesanas de la Vida Consagrada 2026

  • La Jornada reunió a comunidades religiosas, sacerdotes y laicos para dar gracias por este don en el corazón de la Iglesia
  • Monseñor García Cadiñanos: “La consagración es un testimonio profético de que el amor entregado sin reservas sigue siendo posible”

Las comunidades religiosas y cristianas de la diócesis celebraron los días 2 y 3 de febrero de 2026 la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor. Dos encuentros, en Viveiro y Ferrol, reunieron a numerosas personas consagradas, sacerdotes y laicos en un clima de oración, comunión y gratitud.

En Viveiro, la celebración tuvo lugar en la casa de las religiosas Concepcionistas, presidida por el obispo diocesano, monseñor Fernando García, acompañado por el delegado diocesano de Vida Consagrada, Román Escourido, y varios sacerdotes de la zona. Durante la homilía, el obispo invitó a las personas consagradas a perseverar con esperanza en su vocación, recordando que su testimonio silencioso y fiel “es una luz que orienta la fe de las comunidades”. Tras la eucaristía, un encuentro fraterno permitió compartir experiencias, fortalecer vínculos y expresar la alegría de saberse parte de una misma familia eclesial.

Eucaristía en Viveiro

Al día siguiente, la celebración continuó en la concatedral de San Julián de Ferrol, presidida también por monseñor García Cadiñanos y concelebrada por varios sacerdotes y religiosos, entre ellos Ángel Elako, CMF, presidente de la CONFER diocesana. En un ambiente de oración y gratitud, la comunidad diocesana reconoció el valor de la vida consagrada como signo de esperanza, fidelidad y servicio al Pueblo de Dios.

En su homilía, el obispo recordó que la vida consagrada nace del encuentro personal con Cristo y es sostenida por la esperanza: “En un mundo marcado por la prisa y la fragilidad de los compromisos, la consagración es un testimonio profético de que el amor entregado sin reservas sigue siendo posible”. También desarrolló una hermosa reflexión sobre tres palabras clave en la vida consagrada: la profecía, la pasión y la radicalidad como características de la entrega. Finalmente agradeció, al hilo de su mensaje para la Jornada, la labor de las comunidades religiosas por su compromiso pastoral, educativo y social, así como su presencia cercana y misericordiosa en la vida diocesana.

Eucaristía en la concatedral de Ferrol

Tras la eucaristía, los participantes compartieron un sencillo momento de convivencia en los locales de la delegación de Juventud, donde reinó el diálogo, la alegría y la fraternidad. Este gesto fraternal concluyó dos días vividos intensamente, en los que la diócesis renovó su compromiso de rezar por las vocaciones y acompañar la vida consagrada como un don precioso del Espíritu Santo para la Iglesia.

Crónica del P. Ángel Elako, CMF

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