Para orar cada día
27ª Semana del Tiempo Ordinario
Domingo 4 de octubre de 2026. Festividad de San Francisco de Asís
Comentarios preparados por Javier Martínez, sacerdote diocesano
«Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’»
Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’.
»Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».
Comentario
Se dice que esta es una parábola convertida finalmente en alegoría. Como parábola nació como enseñanza y anuncio de la muerte de Jesús. Su transmisión la fue reconstruyendo en una alegoría en la que cada elemento hacía referencia a los hechos de la muerte de Jesús, de su resurrección y glorificación como pieza clave de nuestra salvación. La viña era Israel y se citaban los cuidados que Dios había tenido con un pueblo elegido que lo traicionaría. Los viñadores arrendatarios eran los jefes y dirigentes de Israel, el propietario de la viña era Dios, los servidores mensajeros enviados por el propietario y asesinados habían sido los profetas y su suerte, el hijo del propietario era Jesucristo, el castigo a los viñadores la repulsa a Israel, y los otros labradores a quien el amo entregaría la viña sería ahora la Iglesia. El relato sirvió para remarcar “el vino a los suyos y los suyos no lo acogieron”.
Para reflexionar
Nuestra existencia en esta viña no es de propietarios, sino de administradores. ¿En qué aspectos nos convertimos en propietarios de la viña y cerramos las puertas a Dios? ¿Cuáles son los cuidados de la viña que se nos encomiendan y cómo tratamos lo que le pertenece a Dios? La creación forma parte de esa viña que Dios nos encomienda. ¿Nos adueñamos de la creación o somos conscientes de que somos gestores para devolverla un poco mejor de como la encontramos?
Oración
Señor y Dueño de la Vida, te pedimos perdón por las veces que, olvidando nuestra condición de administradores, actuamos como propietarios absolutos de tu viña y te cerramos las puertas al buscar solo nuestro propio beneficio. Haznos ser buenos administradores, generosos y fieles a ti.








Nacido en Ferrol el 21 de abril de 1983. Realiza los estudios posobligatorios, hasta COU, en el Colegio Tirso de Molina de los PP. Mercedarios en Ferrol.
Nacida en Ferrol (A Coruña) el 24 de mayo de 1972.




















